WASHINGTON | Diez presuntos agentes de inteligencia rusa, entre ellos una periodista peruana, fueron arrestados por supuestamente trabajar como agentes ilegales de Moscú en Estados Unidos, anunció ayer el Departamento de Justicia.
En un comunicado, el ministerio dijo que una operación del FBI que duró años descubrió una red de espías montada en EE.UU. para "reclutar fuentes y recolectar información para Rusia".
Gracias al operativo, 8 de los 10 presuntos espías fueron detenidos y acusados de estar llevando a cabo "misiones de largo plazo profundamente encubiertas" en territorio estadounidense. Otros dos fueron detenidos por considerar que también, presuntamente, "participaban del mismo programa ruso".
Según informó el ministerio, estas personas que llevaban vidas aparentemente normales fueron halladas en Nueva Jersey, Boston y Virginia. En Arlington apresaron a un individuo de nombre ruso, Mikhail Semenko, y un tal "Christopher R. Metsos" sigue prófugo.
Apenas el jueves pasado, el presidente Barack Obama, y su colega ruso Dimitri Medvedev, mantenían una muy cordial reunión en la Casa Blanca, durante la cual celebraron haber "relanzado con éxito" las relaciones bilaterales. Obama y Medvedev incluso fueron a almorzar juntos a una popular hamburguesería y compartieron las patatas fritas.
Pero, para el FBI, está claro que la Guerra Fría, en muchos sentidos, todavía continúa y los rusos no perdieron su costumbre de espiar a sus viejos enemigos, ahora convertidos en amigos.
El ministerio de Justicia presentó cargos contra los once -el prófugo está incluido- en dos causas diferentes. En principio se los acusa de "conspirar para actuar como agentes ilegales de la Federación Rusa en Estados Unidos", porque la ley prohíbe que agentes extranjeros se desempeñen en el territorio nacional "sin notificar previamente". Además, 9 detenidos están acusados por "conspiración para cometer lavado de dinero".
Las causas se desarrollarán ante un tribunal de Nueva York, donde podrían ser condenados hasta a 5 años de prisión por la primera causa y a un máximo de 20 por la segunda. ANSA Y AP