El jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi y la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se reunieron hoy en Roma con el fin de relanzar las relaciones bilaterales tras nueve años de tensiones entre los dos países.
La mandataria argentina, vestida rigurosamente de negro y con los cabellos al viento, llegó poco después de las 13H00 (11H00 GMT) a la sede de la jefatura de gobierno, Palacio Chigi, para un almuerzo con Berlusconi.
Kirchner fue recibida por un grupo de simpatizantes que la esperaban con un enorme pancarta que rezaba "Cristina, honremos los 150 años de Italia con tu presencia".
Se trata de la primera visita desde 2002 de un mandatario argentino a Italia, país con históricos lazos debido a que más de la mitad de la población es de origen italiano.
Con el especial recibimiento a Kirchner, en medio de una agenda cargada por la visita a Italia de numerosas personalidades y jefes de Estado, se abre "una nueva etapa" en las relaciones entre los dos países, que tiene como objetivo fomentar el intercambio en sectores tales como la economía, la ciencia, la tecnología y la cultura, explicaron fuentes diplomáticas.
Al término del almuerzo no hubo declaraciones ni conferencia de prensa, lo que se ha convertido en una tradición por parte de Berlusconi, que quiere evitar así preguntas incómodas de la prensa extranjera sobre sus escándalos sexuales y la humillante derrota electoral sufrida el fin de semana por su coalición de derecha en las elecciones municipales de Milán y Nápoles.
La última visita de un mandatario argentino a Italia fue en 2002, del entonces presidente Eduardo Duhalde, en una gira que también lo llevó a España.
Desde entonces las relaciones entre Italia y Argentina se enfriaron y estuvieron prácticamente congeladas por el caso de los cerca de 180.000 italianos poseedores de los llamados "tango-bonds" que habían perdido sus inversiones tras la declaración del cese de pagos de la deuda por parte de Argentina en 2001.
La tensión se fue apaciguando después de que la mayoría de bonistas italianos y extranjeros se acogiera en 2010 al acuerdo propuesto por el gobierno argentino.
Sin embargo, un grupo de irreducibles ha intentado hacer llegar su voz de protesta, según el diario Il Corriere della Sera.
AFP