Andrés Singer | Portavoz de la Presidencia de la República de Brasil

Con referencia al artículo de "The New York Times", de autoría de Larry Rohter, cuya traducción fue publicada por el diario "El País" en su edición de ayer, en la página 3, agradecería la publicación de la nota de la Presidencia de la República sobre el asunto, transcripta a continuación:

"El gobierno brasileño recibió con profunda indignación el reportaje calumnioso sobre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva publicado en el diario norteamericano "The New York Times". El corresponsal de esa conceptuada publicación en Brasil simplemente inventó una supuesta "preocupación nacional" con hábitos del Presidente de la República, para dar salida a un montón de afirmaciones ofensivas y prejuiciosas contra el jefe de Estado brasileño, buena parte de ellas obtenidas de fuentes oscuras y de ninguna confiabilidad.

El resultado final es un texto digno de la peor especie de periodismo, el marrón. Por eso, nos causó sorpresa que el tradicional "The New York Times" haya admitido un artículo tan desprovisto de fundamento y contrario a las más elementales normas de la ética periodística.

El embajador brasileño en Washington ya ha sido instruido a ponerse en contacto con la publicación, con el fin de transmitir la indignación y la sorpresa del gobierno brasileño por la publicación de insultos gratuitos al Presidente de la República.

El presidente Lula se conduce en la Presidencia de la República con absoluta, extenuante y responsable dedicación a los problemas del país. La jornada de trabajo del Presidente a menudo se extiende por más de 12 horas, como es fácil comprobar por todos los que acompañan la rutina del Palacio de Planalto, lo que incluye a los periodistas acreditados en el Comité de Prensa de la Presidencia de la República. El Presidente acompaña personalmente los principales programas de gobierno y, como no podría ser de otra manera, comanda todas las grandes decisiones del Poder Ejecutivo. Todo el Brasil es testigo del grado de responsabilidad y seriedad con que el gobierno del presidente Lula ha conducido los difíciles problemas del país desde que asumió a su cargo hace un año y cuatro meses.

Los hábitos sociales del presidente son moderados y en nada difieren de la media de los ciudadanos brasileños. Solamente el prejuicio y la falta de ética pueden explicar esa singular tentativa de poner en duda el profundo compromiso con las instituciones y la credibilidad del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. El gobierno brasileño estudiará las medidas pertinentes para la defensa de la honra del Presidente de la República y de la imagen de Brasil en el exterior".

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