Ante el anuncio de las autoridades británicas quienes desarticularon un plan terrorista masivo que suponía dinamitar varios aviones comerciales con destino a Estados Unidos, la mayoría de los aeropuertos europeos impusieron severas medidas de seguridad.
En España el jefe de gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció en conferencia de prensa que el Ministerio del Interior ha tomado las medidas necesarias para que "se extremen y refuercen todos los controles en los aeropuertos españoles".
Zapatero recordó que "el Gobierno de España tiene adoptadas las medidas con carácter permanente de máxima prevención terrorista en aeropuertos y otros medios de transporte", al ser lugares considerados objetivos potenciales de atentados terroristas.
Además, Interior ordenó aumentar los controles aéreos en los vuelos al Reino Unido y EE.UU. con origen en España, como medida de prevención, pese a que las autoridades británicas han descartado que los frustrados atentados tuvieran "vinculación con España".
También las autoridades indias han declarado hoy la alerta roja en el aeropuerto internacional Indira Gandhi de Nueva Delhi, prohibiendo la entrada de visitantes, tomando medidas antisecuestro y elevando el nivel de alerta al máximo.
Asimismo, se ha decidido revisar a mano el cien por cien del equipaje que viaje dentro del avión a destinos específicos y el cincuenta por ciento del resto de los vuelos, además del despliegue de personal de seguridad vestidos de paisano.
Las autoridades han desplegado equipos de reacción rápida en el aeropuerto, han dispuesto escuadrones de artificieros y equipos con perros adiestrados para detectar explosivos.
En Portugal la Policía Judicial que está en contacto permanente con las autoridades británicas, "reforzó su actuación en la prevención de la criminalidad relacionada con el fenómeno del terrorismo", indicó el Ministerio en un comunicado.
El Instituto Nacional de Aviación Civil (INAC) luso ordenó además una serie de medidas similares a las establecidas tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 en Estados Unidos, el 11 de marzo de 2003 en Madrid y el 7 de julio de 2005 en Londres.
Los viajeros sólo pueden portar envases sellados de fábrica o que se beba parte de su contenido en presencia de las fuerzas de seguridad. En caso contrario, los agentes obligan a que los envases que contienen líquidos se queden en tierra o sean facturados y enviados junto el equipaje a la bodega del avión.
SIN ALARMA. En Italia también se ha intensificado la vigilancia, aunque las autoridades aclararon que "en este momento no hay señales específicas de alarma" para el país.
Así el Ministerio del Interior no ha previsto "medidas de alarma roja" aunque sí ha dado al personal encargado de los vuelos "directivas de máxima atención en los controles", tanto a las personas como a los equipajes, con la apertura aleatoria de estos últimos.
En el mismo sentido Rusia afirmó que no adoptará medidas extraordinarias de seguridad y mantiene sus vuelos al Reino Unido, aún sin restricciones.
"No implantaremos ningún tipo de limitaciones, aunque se reforzarán los procedimientos de control de pasajeros y equipaje debido a la situación", dijo Jikmátov citado por la agencia oficial rusa RIA-Novosti.
LATINOAMÉRICA. Mientras tanto el comandante de las Fuerzas Aéreas uruguayas, Enrique Bonelli, señaló que no se ha aplicado un operativo extra de seguridad en los aeropuertos uruguayos.
En declaraciones a radio Sarandí, Bonelli aclaró que "la seguridad la estamos brindado en los máximos niveles posibles. Tenemos cubierta el área de protección a los pasajeros y la seguridad como siempre y de forma permanente".
Por el contrario en Argentina, país blanco de dos atentados terroristas en la década pasada, se reforzaron la medidas de seguridad en los aeropuertos aplicando "un control mucho más férreo" según informó el ministro del Interior argentino, Aníbal Fernández.
En base a EFE