DANIEL HERRERA LUSSICH
En WASHINGTON
CORRESPONSAL PERMANENTE
De una tensa relación y miradas desconfiadas han pasado, en los últimos tiempos, a un flexible diálogo de consultas. El presidente Barack Obama desde los tiempos electorales, tenía un vínculo no demasiado cálido con Bill Clinton.
Ahora ambos conversan amablemente e intercambian sonrisas que sorprenden a todos.
Una "fresca encuesta", de Gallup, difundida hace pocas horas sorprendió a los americanos. Bill Clinton goza de mayores simpatías ( 61%) que Obama ( 52%) y que George W. Bush , 45%. Y exclusivamente entre los demócratas también ven mejor al ex presidente , 89 frente a 86% del inquilino de la Casa Blanca.
Durante las primarias demócratas entre Obama y Hillary Clinton, las sucesivas intervenciones de Bill a favor de su esposa, despertaron roces , no directos, más impulsados por el entorno de " lleva y trae", generando una clara separación de los dos líderes del Partido Demócrata. Desde el fin de las primarias mantuvieron un seco saludo. No pasaba de una leve inclinación de cabeza y pocas palabras en los momentos que quedaban frente a frente. Nadie olvida la frase de Bill Clinton a Ted Kennedy, cuando éste le fue a hablar buscando volcar la puja interna con Hillary a favor de Obama . Le respondió con sequedad: " Obama me parecería mejor en otras tareas ". El menor de los Kennedy, fallecido hace unos meses, no se guardó las palabras y acentuó la división entre el ex y el en ese entonces aspirante a la presidencia de los Estados Unidos.
A pesar de ese distanciamiento los contactos no se interrumpieron nunca. Hillary Clinton, derrotada en las primarias, pero conservando notorias fuerzas políticas, siguió en las cercanías de Obama. Se le mencionó primero como seria candidato a la vice presidencia,hasta que aceptó la secretaria de Estado. Y ahora, en las trastiendas demócratas, es costumbre apodarle, en tono admirativo, la " dama de hierro estadounidense". Ella maneja sin titubeos los aspectos más duros de la política exterior .
Pero la frialdad de Bill y Obama se mantuvo hasta hace escasamente un mes. Luego de reiteradas derrotas electorales por gobernaciones y especialmente la más severa, para todos una silla clave, la que había dejado vacía con su fallecimiento Ted Kennedy, un verdadero reducto familiar y partidario desde hacía más de cuatro décadas se vio desplazado por los republicanos.
Se buscó mas tarde un acercamiento fluido entre ambos. Un amigo común llegó hasta la casa en Nueva York y sugirió a Bill Clinton, por razones obvias políticas y por su esposa Hillary, que se arcara la Casa Blanca. La respuesta , en principio , fue muy dura ,exhibiendo la reacción del hombre muy afectado : "!Miratendría que darme un beso en el trasero para compensar la forma en que fui tratado por los ayudantes de Obama durante la campaña electoral!".
Desde esa conversación " mano a mano" que recién alguien la hizo trascender, sin duda para " difundir que el enojo de Bill Clinton iba en serio, surgió el necesario clima más cálido y de más sinceras sonrisas con Obama.
Pero en tanto el panorama económico no exhibe mejoras y tampoco , en otro golpe duro para el gobierno, deja de caer la popularidad de Obama. La CNN y NBC auscultaron que el salto ha sido categòrico y desesperanzador: en solo 18 meses desde que asumió la presidencia, el porcentaje de opinión favorable de la gente ha bajado de 60 al 40%.
El desempleo mantiene una inquietante estabilidad, 9,5% y se prolongan los plazos de estimulo para los desocupados. En la actualidad se llega a los 6 millones de personas sin trabajo desde que comenzó la crisis al detonar la burbuja inmobiliaria.El total en el país se remonta a 15 millones de desempleados . A su vez las bajas tasas de interés no facilitan el crédito y continúa el estancamiento en las ventas inmobiliarias y los bajos índices del arma fuerte y lo que siempre ha sido el pedestal de la economía americana, el consumo.
Esta cruda realidad inquieta. El gobierno ve aproximarse las elecciones legislativas de medio periodo, se deberá elegir nueva cámara de diputados y un tercio del senado. El oficialismo demócrata observa que oscuras sombras caen sobre las cómodas mayorías de las que goza en la actualidad en el Congreso.Y el desánimo ha cundido, tanto que ya han sido varios los senadores y diputados que han renunciado a una posible puja por la reelección.
Obama ha logrado dos victorias en su gestiòn , la aprobación de la ley sanitaria y lade regulación financiera. Hasta ahora no se sabe si han repercutido en la población, hay fuertes sectores que las resisten.
Y es entonces que el recuerdo se traslada hacia 1994, cuando en las elecciones de medio término, Bill Clinton vio que se escapaban los escaños de ambas cámaras para una nueva mayoría, esta vez republicana. Todos vaticinaron que , solo en la Casa Blanca, "atado en minoría en el Congreso" su posible reelección presidencial seria inalcanzable.. . Sin embargo en dos años ( 1996) Clinton logró recuperar el entusiasmo y la confianza del votante y alcanzó lo que parecía imposible (sin olvidar el escándalo con Mónica Lewinsky terciando en contra) la reelección presidencial.
Ahora se le consulta casi a diario desde la Casa Blanca y desde los centros de análisis político.. Se habla insistentemente de aspectos claves de aquellos años bajo su mandato en el terreno económico y la estricta vigencia de una política exterior multilateral. El resultado final fue favorable, George W. Bush recibió un gobierno con superávit y en pleno auge de consumo.
SIN PAUSA. Bill Clinton, que el 19 de agosto cumplirá 65 años, preside la comisión de ayuda a Haití, da conferencias semanales ( con suculentos honorarios unas y benéficas otras), preside la Fundación, siguió desde el Palco Oficial en Sudáfrica los partidos que disputó Estados Unidos en el Mundial de Futbol .
Es una persona con "cuatro by pass" en el corazón, intervenido dos veces después para realizar cateterismos e insertarle cuatro "stent". Pero no se detiene nunca. A las 6 de la mañana está en pie, hace ejercicios y no es una persona de horas tempraneras para el sueño.
Lo definió Gabriel García Márquez después de conocerlo en un almuerzo con un grupo de escritores: "Pensaba encontrarme con un americano típico, especializado en determinados temas, pero me llevé la gran sorpresa, luego de horas de charla, vi. levantarse a un gigante de 1.90, siempre muy sonriente, simpático y especialmente culto. Me resultó un intelectual, con enorme olfato político. Hoy es un gran amigo".