PUERTO PRÍNCIPE | AFP, ANSA Y AP
Los estadounidenses que fueron detenidos al cruzar la frontera con 33 niños haitianos comenzaron a declarar ante la justicia en Puerto Príncipe y no se descarta que también lo hagan en EE.UU., cuyo barco-hospital retomó ayer sus viajes.
Según informó un fiscal, los estadounidenses que fueron descubiertos al intentar cruzar hacia República Dominicana con 33 niños haitianos indocumentados enfrentarían cargos por "tráfico de niños, secuestro de menores y asociación para delinquir".
El fiscal interino de Haití, Mazar Fortil, dijo que era "demasiado pronto" para saber si habrá un eventual procesamiento de los sospechosos en EE.UU. "Las audiencias prosiguen. La etapa próxima es la inculpación", afirmó.
Previamente, la ministra haitiana de Cultura y Comunicación deslizó la posibilidad de que los estadounidenses fueran procesados en su país.
"Es el juez quien decidirá si serán procesados aquí en Haití o en Estados Unidos, basándose en la ley haitiana", declaró la ministra Marie Laurence Jocelyn Lassegue.
La posibilidad de ser juzgados fuera de Haití se debe a que el sistema judicial quedó destruido tras el sismo del 12 de enero: la sede de la Fiscalía es el único edificio del Ministerio de Justicia en pie, pero su patio está lleno de carpas y de damnificados.
El primer ministro haitiano Max Bellerive dijo que estaba indignado por "el tráfico ilegal de niños" por parte de grupo en un país afligido desde hace mucho tiempo por el flagelo y la intromisión extranjera.
Los detenidos, que están presos en Puerto Príncipe, niegan los cargos y aseguran que el intento de sacarlos del país a través de República Dominicana tenía la intención de "evitar" el tráfico infantil.
Un abogado de los acusados, todos pertenecientes a un grupo bautista, precisó que siguen detenidos en una comisaría.
El orfanato adonde fueron llevados posteriormente los niños dijo que al menos algunos de ellos tienen padres con vida, a quienes al parecer se les dijo que los pequeños iban a un paseo largo apartándolos de la miseria posterior al terremoto.
El agobiado gobierno de Haití detuvo todas las adopciones, a menos que estuvieran en curso antes del terremoto, debido al temor de que los huérfanos o niños perdidos sean más vulnerables que nunca a ser secuestrados y vendidos.
Sin documentos apropiados y esfuerzos comunes para rastrear a sus padres, podrían ser separados para siempre de familiares con capacidad y deseo de cuidarlos. Ahora se requiere la autorización personal de Bellerive para la salida de cualquier niño.
BARCO. En tanto, Estados Unidos retomó ayer los vuelos sanitarios de los haitianos que resultaron con heridas graves tras el sismo, interrumpidos desde el miércoles pasado debido a una polémica sobre quién se hará cargo del costo financiero de esa operación.
Esos vuelos transportan a heridos en la columna vertebral, grandes quemados y otras personas con heridas graves y son una salvación para algunos de los haitianos que no tienen curación en los hospitales de campaña que se instalaron en Puerto Príncipe.
"Trabajamos con el gobierno haitiano y la comunidad internacional para responder a esa necesidad urgente y salvar vidas", dijo un portavoz de la Casa Blanca, Tommy Vietor.
ADVERTENCIAS SOBRE LAS ADOPCIONES
El primer caso de tráfico de niños en Puerto Príncipe fue denunciado hace 10 días, cuando UNICEF dijo que 15 niños desaparecieron de los hospitales. Tras el terremoto, UNICEF denunció que la situación catastrófica en Haití es propicia para el tráfico de niños por la vía de adopciones aceleradas o a través de raptos.
Activistas y UNICEF dijeron que las adopciones deberían postergarse hasta que se pueda verificar qué niños tienen familiares que puedan cuidarlos. La agencia incluso calificó de "irresponsable" la adopción acelerada de niños haitianos.
UNICEF y otros organismos están llevando un registro de los chicos que podrían estar separados de sus padres.
Ayer, el gobierno español presentó un programa de identificación genética para buscar a los niños perdidos.
Países como Francia, Holanda, Estados Unidos y Alemania aceleraron los procesos de adopción que ya estaban en trámite y trasladaron a los niños rápidamente.