Un activista invidente afirmó ayer que funcionarios estadounidenses le dijeron que las autoridades chinas matarían a golpes a su esposa si él no abandonaba la embajada de Estados Unidos, donde buscó refugio tras escapar de la prisión domiciliaria.
Un funcionario norteamericano, quien habló a condición de permanecer anónimo por la índole delicada del asunto, negó que se haya recibido esa amenaza, pero dijo que sí se informó al activista chino que su familia sería enviada de vuelta a su lugar de origen si se quedaba en la legación diplomática.
El abogado activista Chen Guangcheng huyó de la persecución de funcionarios locales en su poblado rural e inició un enfrentamiento diplomático al refugiarse en la embajada de EE.UU. durante seis días. Salió de la sede diplomática ayer después de que funcionarios estadounidenses dijeron que China había garantizado su seguridad.
El activista de 40 años dijo que nunca pidió salir de China, y que los funcionarios estadounidenses le dijeron que lo acompañarían a su salida de la embajada. Pero después de que entró a su habitación en el Hospital de Chaoyang, con su familia, dijo que nadie se quedó. Aseguró que su familia siente miedo ahora y quiere abandonar el país.
"Pienso que nos gustaría quedarnos en un lugar fuera de China", señaló. Luego, solicitó que se entregara un mensaje al representante federal estadounidense Chris Smith, quien ha criticado duramente el historial de China en materia de derechos humanos. "Ayude a que mi familia y yo salgamos en forma segura".
La secretaria de estado norteamericana, Hillary Clinton, que ayer estaba de visita en China, declaró que Chen "llegó a una serie de acuerdos con el gobierno chino sobre su futuro, incluida la posibilidad de proseguir estudios superiores en un entorno seguro". Y añadió: "El gobierno de EE.UU. y el pueblo estadounidense se comprometen a permanecer junto a Chen y su familia, en los días, semanas, y años venideros".