El 11 de septiembre de 2001 comenzó como cualquier otro día hasta que las cadenas de televisión, radios y páginas de Internet de todo el mundo empezaron a hacerse eco de lo que en principio parecía un accidente y luego se confirmaría era el peor atentado en la historia de Estado Unidos y seguramente del mundo.
La potencia mundial que parecía intocable, no pudo protegerse y con la caída de las Torres Gemelas mostró su vulnerabilidad al mundo. Hoy se cumplen seis años de aquel 11 de septiembre, y de las imágenes que estremecieron a la opinión pública mundial. En este momento está en marcha la reconstrucción del "Ground Zero" donde estaba ubicado el World Trade Center.
A consecuencia del atentado, el Gobernador y el Alcalde de Nueva York, George Pataki y Rudolph Giuliani, crearon la Corporación de Desarrollo del Bajo Manhattan para asegurar la recuperación de esa zona y el símbolo que era el World Trade Center. Lo necesitaban hacer lo antes posible. Además, esta corporación se reúne con diversos grupos de Manhattan para tener en cuanta las opiniones de quienes fueron afectados por la tragedia.
Uno de los edificios que se salvó milagrosamente cuando la caída de las Torres, es la capilla St Paul (St Paul’s Chapel) que se encuentra directamente enfrente al "Ground Zero". Esta iglesia es el edificio en uso más antiguo de Manhattan y el lugar donde durante varios meses que los rescatistas dormían, comían y se bañaban.
Hoy St Paul’s conserva en su interior cientos de objetos que recuerdan a las personas que fallecieron en el atentado y durante las tares de rescate. Además, la capilla exhibe entrevistas, fotografías, banderas y carteles que honran a las víctimas.
Desde todo Estados Unidos y el mundo llegaron personas que ofrecieron sus servicios para ayudar a los rescatistas. Un ejemplo de esto fueron los cientos de psicólogos y masajistas que brindaron sus servicios y su tiempo para tener a los rescatistas en las mejores condiciones posibles.
"Here is New York: remembering 9/11/01" (Nueva York recuerda el 11 de septiembre)
No sólo la capilla de St Paul’s exhibe objetos que recuerdan la tragedia y a las víctimas de ésta sino que a seis años de aquel 11 de septiembre, la New York Historical Society presentará una colección de reliquias de aquella tragedia bajo el título de "Here is New York: remembering 9/11/01" (Nueva York recuerda el 11-S)
Entre estas reliquias se encuentran el tren de aterrizaje de uno de los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas, un reloj con las manillas fijas en las 09.04 horas (cuando el segundo avión se estrelló contra la Torre Sur), restos de una puerta de un camión de bomberos o una bicicleta abandonada en plena calle.
La New York Historical Society acompañará las piezas con la exhibición en su sede de 1.300 fotografías y un centenar de testimonios, en formato audiovisual, de quienes vivieron de cerca el horror de aquel fatídico día.
La salud de los rescatistas seis años después
Con el ánimo de hacer un profundo estudio de los verdaderos efectos de los atentados para la salud de los supervivientes, las autoridades neoyorquinas han habilitado un registro para que se inscriban personas que participaron en aquellas tareas.
A partir de los datos de 8.418 supervivientes inscritos en ese registro, en abril se conoció que entre los 2 y 3 años posteriores a los ataques, la mitad de ellos tuvieron problemas respiratorios.
Se calcula que 410.000 personas estuvieron en contacto con la nube tóxica y entre ellos un gran número de bomberos, un colectivo que se han convertido en uno de las más afectados a largo plazo por aquellos atentados.
De los bomberos que participaron en las labores de rescate y desescombro, más de 600 han pedido jubilación anticipada por inhabilitación permanente relacionada con enfermedades respiratorias (cuatro veces más que en los seis años previos a los atentados).
Más de 3.000 han sido tratados por ese tipo de patologías y su capacidad pulmonar ha caído a un nivel similar al que tendrían después de doce años de trabajo.
Al menos 16 profesionales también han contraído sarcoidosis (que suele afectar a los pulmones) durante estos seis años (más que en los quince años anteriores) y la mitad de ellos la empezó a padecer durante el primer año tras los atentados.
Entre los policías, más de 3.000 han presentado solicitudes de invalidez, aunque el Departamento de Policía únicamente ha aceptado 116, según publico recientemente ´The New York Sun´.
A los efectos físicos se suman los psíquicos, también con cifras escalofriantes.
El Departamento de Salud e Higiene Mental de Nueva York informó recientemente de que uno de cada ocho individuos que intervinieron en las labores de rescate y desescombro tenía estrés postraumático cuando fue entrevistado entre 2003 y 2004.
Esta acumulación de datos, junto al constante recuerdo de los atentados, que han convertido a la zona cero en un lugar de peregrinación para quienes visitan la ciudad, inquieta cada vez más a muchos neoyorquinos, que reclaman más atención de las autoridades.
También acusan cierta sensación de olvido algunos familiares de las víctimas, que progresivamente se sienten menos apoyados por un cierto "cansancio" de la sociedad respecto a los atentados.
Nada ayudó que esta semana el Canal 7, uno de los más vistos en Nueva York, anunciara que no transmitiría la ceremonia prevista en para el día del aniversario en la que se leen los nombres de las víctimas.
EL PAÍS digital y EFE