Vivir en un pueblo sin agua, luz, teléfono ni tecnología

Centurión. "No es cierto que la civilización llegó al campo"

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"Cuando se habla que la civilización llegó al campo no es cierto", afirma Aníbal Araújo, quien salió de su rancho junto a su esposa para recibir a El País, que llegaba para introducirse de lleno en su forma de vida en pueblo Centurión.

Cuando hablamos de globalización, de Facebook, de revisar los e-mails, cuando estamos pendientes del mensaje de texto, de la llamada telefónica o del programa de televisión de la noche en el canal de cable, hay decenas de hombres y mujeres, en el medio del campo, que no solamente carecen de estos servicios sino que ni siquiera los conocen.

Olvidados en el mapa, con las necesidades básicas insatisfechas, la familia de Aníbal Araújo y Flor de Lis Sosa cocina con leña, no tiene luz eléctrica ni gas. La pareja tampoco tiene heladera para conservar los alimentos, ni agua corriente. También carecen de televisión y de señal de celular. Lo único que los acompaña es una radio a pilas, con la cual se informan dos veces al día oyendo los informativos de las radios de Melo, "pero después la apagamos para no gastar las pilas", contó Aníbal en forma muy natural. Viven en un rancho con dos habitaciones: en una duermen y en la otra cocinan.

Son cerca de 10 las humildes viviendas de los habitantes de pueblo Centurión, en Cerro Largo, que viven en estas condiciones; ni siquiera una moto o un medio de transporte que los acerque a las ciudades en caso de urgencia. "Cuando hay alguien enfermo tratamos de buscar algún vecino con alguna conducción para que nos lleve a Melo", contó Araújo.

Flor de Lis Sosa es la esposa de Aníbal, lo acompaña en todas las tareas, ella es pensionista y él jubilado de las tareas rurales. "Ella toma dos baldes y sale caminando hacia una zanja que le queda a seis cuadras de distancia desde donde carga agua todos los días para la higiene personal y para la del consumo propio. Él, mientras tanto, sale a buscar la leña en un monte natural cercano para encender fuego en la cocina para calentar el agua para el mate y cocinar. Y la vida transcurre diariamente en esa misma rutina. "Aquí trabajamos y nos movemos para poder vivir bien y que no nos falten las cosas", señala orgulloso de lo poco que tiene don Aníbal. A pesar de la alegría en sus rostros que destellan vivir felices, tristemente queda subyacente que les falta todo.

"En la ciudad las cosas quedan cerca", dice, "no hay nada como caminar una cuadra y tener el almacén con las ofertas, pero aquí en el campo los negocios, por lo general, quedan lejos y en los boliches de campaña es todo más caro", afirma Araújo "porque a los dueños también les cuesta ir a buscar las mercaderías al pueblo". Luego de un silencio, Flor de Lis aseguró que "aquí estamos bien y tranquilos".

La dueña de casa siguió contando que "hay un vecino que tiene teléfono, pero los celulares nunca tienen señal, además, al no tener corriente eléctrica quedan sin carga en la batería".

Esta zona, donde vive una decena de familias en Centurión, está apartada del centro poblado. Hay un rancherío abandonado porque la mayoría de las personas que vivían ahí se trasladaron al casco urbano de Centurión, ya que Mevir (Movimiento de Erradicación de la Vivienda Insalubre Rural) les construyó viviendas con todos los servicios, "pero siempre queda gente afuera de esos planes," sostuvo Araújo.

Centurión está a 50 kilómetros al noreste de Melo, sobre la ruta 7, la zona agreste natural será declarada "Área Protegida" por el gobierno nacional.

Mujica rodeado por 100

En diciembre de 2011 el presidente de la República, José Mujica, viajó hasta Centurión para la inauguración de electrificación rural en la escuela y en algunas viviendas de la zona. Ese día, las fotografías de prensa mostraban al presidente rodeado de un centenar de personas, pero en la localidad residen más de 50 habitantes, aunque el Instituto Nacional de Estadística (INE) establece que viven ocho hombres y seis mujeres.

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