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Vitrinas al horror de la guerra

El 13 de diciembre de 1939, cuando se gestó la recordada Batalla del Río de la Plata frente a las costas de Punta del Este entre el Graf Spee y los barcos Exeter, Ajax y Aquiles, los uruguayos tomaron contacto directo con la Segunda Guerra Mundial.

Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores
Museo Militar de Montevideo. Foto: Francisco Flores

Muchos se sintieron más que espectadores y para ellos este capítulo fue el disparador de un involucramiento directo —en el mismísimo frente de batalla— o indirecto con una conflagración que cambió la historia de la humanidad durante los cinco años siguientes y más allá en el tiempo.

Para el próximo Fin de Semana del Patrimonio, el Museo Militar elevó su mira, luego de recrear con éxito, hace exactamente un año, una trinchera de la Primera Guerra Mundial. Su propuesta para el sábado 10 y domingo 11 de octubre es la Segunda Guerra, de la que se están cumpliendo 70 años de su finalización.

"En la muestra están representados los países que participaron en la guerra: Japón, Italia, Rusia, Alemania e Inglaterra, entre otros. Hay objetos de cada una de esas fuerzas", explicó a El País Javier Iglesias, integrante de la Asociación de Amigos de los Museos Militares, que montó la exhibición.

"El museo tiene una gran colección de armas que cede para esta exposición, que continuará un tiempo más de los días del Patrimonio. También hay coleccionistas privados y comerciantes que han arrimado otros objetos", agregó.

El Museo Militar está en la esquina de Soriano y Paraguay. Y solamente por el edificio en el que se encuentra, merece ser visitado. Iniciado en 1853 para el Hospital Italiano, pasó por diferentes manos, siendo entre otros Hospital de Sangre brasileño en la Guerra del Paraguay, Gran Logia Masónica, Universidad de Mujeres y Comando General del Ejército. Presenta la historia del Ejército Nacional del Uruguay desde sus orígenes, dando especial importancia a las Misiones de Paz.

Tiene una sala de armas muy bien conservadas y mantiene la exposición de la trinchera de la Primera Guerra, que se formó para el anterior Fin de Semana del Patrimonio.

La muestra del Museo Militar tiene una sección dedicada a los uruguayos que, de una manera u otra, estuvieron involucrados con la guerra que tuvo lugar de 1939 a 1945.

"Quisimos representar el impacto que tuvo la Segunda Guerra en Uruguay, donde hubo un movimiento de voluntarios, de enfermería, y maniobras militares en las que los uruguayos participaron. Además, no tenemos que olvidar que hubo muchos compatriotas que participaron directamente en la guerra; en el ejército francés, en el inglés y algunos menos en el norteamericano. Hubo un impacto muy importante en nuestro país por lo que estaba pasando en Europa, más allá del episodio de la Batalla del Río de la Plata", comenta Juan Nin, otro de los integrantes de la Asociación de Amigos de los Museos Militares.

Por su parte, Iglesias recordó que en alguna época los coleccionistas iban a la Feria de Tristán Narvaja "porque siempre aparecía algo, alguna condecoración, un uniforme".

Pero esto ya no es frecuente. "Después, están los coleccionistas más viejos que van vendiendo piezas, o gente que viaja al extranjero. Uruguay es un país que sorprende, en el que cada tanto aparecen cosas. Es un país de mucho inmigrante y por eso hay de todo", indicó.

"El precio de los objetos se incrementa con el paso del tiempo, porque ya no hay más y hay mucha gente que colecciona. Hay veces que no se puede comparar el precio de este tipo de cosas en Europa y Estados Unidos con respecto a Uruguay, donde la demanda y los precios son más bajos. Los coleccionistas, en general, nos conocemos y también intercambiamos cosas", agregó Iglesias.

En tanto, Néstor Navarro, otro de los integrantes de la Asociación de Amigos, explicó que la avidez por los objetos de las guerras mundiales generó un "mundo" de falsificaciones que, en ocasiones, logran engañar hasta a los más avezados coleccionistas.

Después del éxito de una exposición anterior.


El año pasado, durante el Fin de Semana del Patrimonio, el Museo Militar presentó una recreación de una trinchera de la Primera Guerra Mundial. El éxito fue tal que la noticia trascendió fronteras y se decidió mantenerla, por lo que todavía puede ser visitada en la vieja casona de la calle Soriano y Paraguay.

La obra llevó dos meses de trabajo a los integrantes de la Asociación de Amigos de los Museos Militares y muestra una imagen icónica de la Primera Guerra: la trinchera en las que miles de soldados de diferentes países vivieron y murieron.

Exposición.


En la muestra de la Segunda Guerra Mundial están representados los países que participaron en la conflagración: Japón, Italia, Rusia, Alemania e Inglaterra, entre otros. También hay un espacio dedicado a los uruguayos que, de una manera u otra, estuvieron involucrados con la guerra. En la fotografía inferior: Javier Iglesias, Juan Nin, Rafael Mujica y Néstor Navarro, integrantes de la Asociación de Amigos de los Museos Militares. Este grupo de coleccionistas armó la muestra que podrá ser visitada a partir del próximo fin de semana en el Museo Militar, de Soriano y Paraguay.

Ministerio de Defensa convoca a reclutas.


En una concatenación de hechos poco conocidos por los jóvenes de hoy, el 14 febrero de 1945 Uruguay le declaró la guerra a Alemania y a Japón. En marzo hizo lo propio el gobierno argentino y en abril el chileno, al igual otros países americanos, aunque la Segunda Guerra Mundial ya se encontraba en su última etapa.

No obstante, el involucramiento de muchos uruguayos con la guerra fue anterior. Y esto trasciende las posiciones políticas y exportaciones de corned beef que el país vendía a los Aliados.

Un artículo de prensa que podrá verse en la exhibición del Museo Militar señala lo siguiente con un particular estilo periodístico insuflado de patriotismo: "Los reclutas van llegando a la plaza de armas. Los hay de todas las edades. Es la ciudadanía que concurre al llamamiento del deber. ¿Está en peligro la patria? Aún no. Pero podría darse el duro trance de que hubiese que defenderla con las armas. Ya lo mandan estas estrofas del himno: ¡Orientales la patria o la tumba. Libertad o con gloria morir!

Y ha bastado una proclama del Ministerio de Defensa Nacional dando a entender que la República podría necesitar de sus hilos para que los hombres vayan por cientos y por miles a recibir instrucción militar".

La crónica continuaba recordando la cantidad de personas —entre ellas mujeres uruguayas que se postulaban como enfermeras voluntarias— que habían acudido al llamado: "Enorgullece y emociona la espontaneidad con que el pueblo atendió el requerimiento. Conmueve y exalta este probado amor por la nacionalidad. Rudo y tremendo mentís sufrieron quienes negaban la existencia de un auténtico y cálido patriotismo".

Seguidamente, el cronista daba cuenta de lo variopinto de la respuesta al llamado para apoyar la causa. "El labrador, el jornalero, el estudiante, el empleado, el patrón, el habitante de la ciudad y del campo, jóvenes y muchos que ya dejaron de serlo, todos enfervorizado el espíritu por pensamientos supremos se confunden en la plaza de armas".

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