LAVALLEJA | FERNANDO BONHOMME
Casi sin promoción, el paraje Aguas Blancas, en Lavalleja, se ha transformado en un centro de veraneo. Una vieja represa para riego dejó paso a un lugar en el que residentes y turistas hallan el relax que van a buscar.
El paraje Aguas Blancas, ubicado a mitad de camino entre Solís de Mataojo y la ciudad de Minas, a la altura del kilómetro 87 de la ruta 8, fue en el pasado un importante polo de desarrollo hortifrutícola. Casi un centenar de familias radicadas en ese lugar se dedicaron hasta la década de 1980 a la producción de remolacha azucarera. También en ese sitio estaba instalada la planta de Domingo Basso, una de las quintas de manzana más famosas del país.
Hace aproximadamente cincuenta años, el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) construyó una represa sobre el cauce del arroyo Mataojo con la finalidad de establecer un sistema de riego para los productores de la zona.
En 1998, luego de varios años de cesadas las producciones agropecuarias y tras la masiva migración de los pobladores del lugar, la Intendencia de Lavalleja obtuvo en comodato el predio de unas 25 hectáreas -perteneciente al MGAP-, para crear un camping que aprovechara las bondades naturales del lugar y el embalse de agua como zona de baño para los visitantes.
Juan Machado, encargado del camping, dijo a El País, que la mayoría de la gente llega "por recomendación de otras personas que ya estuvieron". El sitio ofrece, por sobre todas las cosas, "tranquilidad y seguridad", ya que estando retirado de los centros urbanos y apoyado con un reglamento de convivencia, se transforma en un lugar ideal para acampar, donde lo que abunda es el sonido de la naturaleza.
FAMILIAR. Machado agregó que el lugar es especialmente elegido por núcleos familiares, ya que "la tranquilidad también está en la seguridad para los niños", desde todo punto de vista. El amplio parque ofrece zonas de juegos abiertas. Y en el área de baño del embalse fue construido, hace dos años, un piso de hormigón del tamaño de una piscina olímpica, delimitado con andariveles que marcan la zona habilitada.
La profundidad en el área de baños no supera los 1,5 metros. Y el agua es clara y fresca, algo que no se ve en cualquier lugar.
Los fines de semana es cuando se registra la mayor concurrencia, principalmente con visitantes que llegan desde Solís, Montes, Tala, Soca y Minas y arriban en busca de esparcimiento y sosiego. Además, hay una zona dedicada casi exclusivamente a campamentos de grupos de jóvenes, para que sus actividades no interfieran con las del resto de los acampantes. De todas formas, el silencio entre la medianoche y las 7 de la mañana es "estricto".
A pesar que la Intendencia nunca hizo una gran promoción del lugar, a menudo llegan visitantes desde Maldonado, Canelones, Montevideo, Rivera, Atlántida y Parque de Plata. Teresa y Juan, por ejemplo, confiesan que llegaron en moto desde Barros Blancos sólo a pasar la noche y pescar tarariras, anguilas y algún bagre que "es lo que se saca" allí.