L. NICROSI y R. TOURIÑO
La jueza Aída Vera Barreto dispuso ayer el arresto preventivo de cinco militares y un policía retirados, implicados en denuncias de violación a los derechos humanos, en atención a la solicitud de la Justicia argentina que requirió la detención de los ex uniformados mientras se procesa el pedido de extradición.
Si bien originalmente se señaló que el pedido de extradición se basaba en el caso Gelman, la magistrada informó ayer a los detenidos que la solicitud argentina se refiere "al Plan Cóndor", "asociación ilícita y privación ilegítima de la libertad en el caso Jorge Videla y otros".
Vera Barreto será quien tendrá en sus manos el pedido de extradición, en lugar del juez Gustavo Mirabal, como se había estimado en principio.
Los detalles del pedido argentino sorprendieron a los militares y policías y al abogado designado por el comandante del Ejército, Carlos Díaz, el coronel Miguel Fernández, según dijeron a El País fuentes de la investigación. Argentina solicita 25 años de prisión para los denunciados.
Los militares retirados José "Nino" Gavazzo, Ernesto Rama, Jorge Silveira, el ex capitán Ricardo Arab y el ex policía Ricardo Medina, quedaron detenidos en distintas dependencias, luego de comparecer ante la magistrada.
Aunque se aguardaba anoche la comparecencia del coronel retirado Gilberto Vázquez, que a través de sus defensores anunció que se presentaría voluntariamente en la sede judicial de Bartolomé Mitre, la magistrada dispuso que el interrogatorio se concrete hoy a la hora 11:00.
La Justicia argentina basó su solicitud en el artículo 24 del Tratado de Extradición suscrito entre los dos países en 1996, el que habilita la detención preventiva hasta tanto se sustancia el pedido de traslado de los militares y policías hasta el vecino país.
Pese a que las detenciones de los denunciados por delitos de violación a los derechos humanos, durante los procesos militares de ambos países, comenzaron a procesarse en la noche del viernes, recién ayer en horas del mediodía fueron conducidos ante la jueza Vera Barreto.
Tras una prolongada jornada de verificación de identidad de parte de cada uno de los detenidos y de ser informados sobre los motivos de su arresto, la magistrada solicitó a los implicados a designar a sus defensores.
El abogado Fernández asesoró ayer a los militares retirados y los acompañó en las instancias judiciales. Sin embargo, el comandante Díaz será quien hoy deberá autorizar la nómina de abogados propuestos por cada unos de los implicados. Además de penalistas, se evalúa la contratación de abogados especializados en derecho internacional, indicaron por su parte fuentes próximas a los militares.
DETENCIONES. El coronel Fernández también asesoró a los tres militares que recientemente fueron extraditados a Chile. Se espera que luego que comparezca Vázquez, se le solicite a la jueza la libertad de los militares retirados, hasta tanto se procese el pedido de extracción. El comandante Díaz estaría dispuesto a garantizar que Gavazzo, Silveira, Rama y Vázquez no abandonarán el país. A última hora de la tarde del viernes, el comandante Díaz fue informado sobre las acciones judiciales que se ponían en marcha, por parte del Ministerio de Defensa. En forma inmediata, se comunicó telefónicamente con cada uno de los involucrados.
No obstante, fueron infructuosos los intentos por localizar a Vázquez, que se había trasladado a Rivera a visitar a su familia. Los intentos que se realizaron hasta la madrugada del sábado, prosiguieron en la mañana. Tras localizar a Vázquez, el coronel retirado aseguró que sobre el final de la tarde arribaría a Montevideo para ser conducido a la Justicia.
Durante las conversaciones, el comandante les señaló a los retirados la hora y el lugar donde debían presentarse durante la mañana. Las unidades militares donde estarán recluidos en principio, fueron acordadas con el Ministerio de Defensa. Se dispuso que Gavazzo quede detenido en el Instituto Militar de Armas y Especialidades (IMAE), la misma unidad en que estuvieron encarcelados los tres militares extraditados recientemente a Chile. El predio está ubicado en Camino Maldonado. En cambio, Silveira y Ramas fueron llevados a la División de Ejército I, ubicada en Agraciada y Capurro. La unidad, es comandada por el general Manuel Saavedra. Vázquez también será conducido allí. Entretanto, Arab y Medina se encuentran detenidos en Cárcel Central. Los militares retirados no fueron conducidos por personal del Ejército, sino que se trasladaron a las unidades por sus propios medios. La decisión de los retirados de no ser conducidos había sido acordada con Díaz. El Poder Ejecutivo fue quien dispuso en acuerdo con el Ejército los lugares de detención. En el caso de Arab y Medina, fue por razones de seguridad.
Escasos militantes llegaron a la sede
Los primeros militares que fueron conducidos al juzgado llegaron sobre las 13 horas. Entre ellos, estaban José Gavazzo, Jorge Silveira, Ricardo Arab. No fue rápido el trámite de notificación. Los tres declararon por más de seis horas en la sede. Recién sobre las 19.30 todos los involucrados fueron trasladados a sus lugares de detención.
En las primeras horas de la tarde reinó una absoluta calma en los exteriores del juzgado. La presencia policial fue discreta: no más de doce policías conformaron el cordón de protección del edificio, rodeado por vallas. Un móvil de la Guardia Metropolitana se mantuvo estacionado sobre la calle Reconquista.
Cerca de las 18, la dirigente de la organización Plenaria Memoria y Justicia, Irma Leites, llegó al lugar. Le preguntó a los periodistas quienes estaban en la sede. Se fue y 20 minutos después volvió con un grupo de quince personas, que portaban carteles con fotos de desaparecidos. Los pocos activistas trataron de hacerse escuchar en la fría tarde. El grupo estalló cuando salieron las dos primeras camionetas con los militares. "¡Asesinos. Asesinos!", gritaron, entre otros insultos. A toda velocidad, salió primero una camioneta verde, seguida por otra blanca, en la que se distinguió a Gavazzo. Los últimos gritos fueron para el tercer auto, que trasladó a Ricardo Medina.