Uruguay, Costa Rica y Argentina, en ese orden, son los países de América Latina donde la democracia tiene más respaldo popular, según los resultados del Barómetro de las Américas que lleva a cabo el Proyecto de Opinión Pública de América Latina (Lapop, por sus siglas en inglés). En Uruguay, el porcentaje de entrevistados que favorece la democracia es de 86,2%; en Costa Rica se eleva a 80,4% y en Argentina, a 79,6%.
Al hacer la presentación de esta encuesta, ayer en Washington, el director de Lapop, Mitchel Selingson, se mostró "gratamente sorprendido" por esos porcentajes, y en general por la solidez que mostraron los valores democráticos en el continente "a pesar de haber enfrentado la más severa crisis económica desde la Gran Depresión", dijo.
CRIMINALIDAD. Selingson advirtió sin embargo que la corrupción y la criminalidad se mantienen como obs- táculos para la consolidación de la democracia.
"Las personas que han sido víctimas de crimen y corrupción apoyan menos el sistema democrático``, señaló. Puso como ejemplo a Haití, donde una de dos personas encuestadas dijeron que les exigieron sobornos durante el último año.
La percepción de la criminalidad registró su porcentaje más alto en Perú con 54%. También se registraron valores altos en Argentina (52%), El Salvador (49,7%) y Venezuela (49,2%), mientras que los países que se sienten menos inseguros son Estados Unidos (22,5%), Canadá (23,7%) y Costa Rica (32,2).
En cuanto al impacto de la crisis económica global en los hogares del continente, 27% de las familias encuestadas han tenido al menos un miembro que perdió su empleo durante los últimos dos años, con México y Colombia mostrando porcentajes de casi 40%.
Lapop, dedicada a realizar encuestas en las Américas desde la década de 1970, elaboró el sondeo entrevistando a un promedio de 1.500 personas en 26 países, a fines del 2010. El margen de error promedio en cada país es 2,5%.
El principal financista del proyecto fue la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (Usaid), pero también aportaron el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).