Eduardo Delgado
El idilio entre los gobiernos del Plata entró en una nueva etapa de crisis. Uruguay hizo oficial ayer su preocupación por las trabas comerciales argentinas, y la Casa Rosada respondió que no se afectarán las exportaciones locales.
Todo el lío parte de una supuesta orden verbal del secretario de Comercio de Argentina, Guillermo Moreno, a los supermercadistas de su país para que no compren productos que compiten con los argentinos. A eso se sumó la ampliación de la lista de productos uruguayos que deben solicitar licencias de importación para ingresar al mercado argentino, lo que supone demoras que, en los hechos, reducen la cantidad de bienes que ese país compra a Uruguay.
La versión oficial argentina es que no existió tal orden de Moreno y que las trabas a las importaciones se realizan en el marco de los acuerdos de la OMC, y que si bien están dirigidas a China y el sudeste asiático, no pueden hacer excepciones con Uruguay.
Un comunicado interno de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas a sus socios, dio cuenta de la orden de Moreno.
La alarma que el tema generó en este lado del Río de la Plata provocó movidas diplomáticas como en los tiempos del conflicto por Botnia.
Ayer viernes, ambos gobiernos buscaron desactivar esta crisis. El embajador en Buenos Aires, Guillermo Pomi, expresó a la Cancillería argentina su preocupación por las trabas a las exportaciones y la ministra de Industria de ese país, Débora Giorgi, se comunicó con su par uruguayo Roberto Kreimerman, a quien le dio tranquilidad de que el ingreso de productos uruguayos no se verá afectado.
Los presidentes José Mujica y Cristina Fernández mantienen una excelente relación personal, que fue fundamental para recomponer los vínculos bilaterales tras el conflicto por Botnia.
El jueves, industriales y exportadores protestaron por las trabas argentinas y reclamaron medidas "espejo". El gobierno sostuvo que se evaluarán los efectos de las medidas argentinas y que se apostará al diálogo.
Ayer viernes, dirigentes de la oposición se sumaron a las críticas de las medidas argentinas -lo que incluye el llamado de ministros a comisiones parlamentarias-, y el Poder Ejecutivo decidió manifestar oficialmente a su par argentino su preocupación y el interés de lograr que no afecten las exportaciones hacia ese país.
Pomi fue el encargado de esa gestión. Se comunicó con el vicecanciller argentino Alberto Dalloto y le transmitió la preocupación del gobierno por las trabas.
El miércoles, en Melo, el ministro de Economía, Fernando Lorenzo, dijo a El País que "se hará valer la firmeza del gobierno, reclamando para que se haga cumplir lo que son las reglas de juego existentes en el Mercosur, que implican la libre circulación (de bienes) y que no existan esas trabas".
"Sin ninguna duda cada vez que haya un desvío en ese aspecto se estará planteando con firmeza para defender los intereses de nuestra gente, de nuestros trabajadores y empresas. Eso es para lo que está la gestión del gobierno", acotó.
Los ministros de Industria de los dos países y otros jerarcas de esas carteras se comunicaron ayer. Los uruguayos para expresar preocupación de que sectores de la exportación se verían afectados por las medidas, y los argentinos para asegurar que no habrá destrato a la importación de productos uruguayos. Acordaron que Uruguay informará de la lista de productos afectados por la ampliación de licencias (ver A6).
La ministra de Industria argentina, Débora Giorgi, dijo en conferencia de prensa que en la mañana habló con Kreimerman, quien le planteó "algunas cuestiones con respecto" a las licencias de importación.
Relató que, ante la preocupación manifestada por Kreimerman, le respondió que se buscará que "no se produzca ningún destrato a la importación de Uruguay".
Tanto en los contactos a nivel diplomático como de los ministerios de Industria, se habló de la decisión argentina de ampliar de 400 a 600 los productos sujetos a la aplicación de licencias no automáticas de importación. Pero nada se habló de la orden de Moreno.
"Sobre órdenes verbales no puedo dar opinión"
E.D.
-¿Hay manera de solucionar a corto plazo las trabas comerciales tomadas por Argentina que complican las exportaciones uruguayas?
-Las medidas que toma Argentina son dentro del marco de los acuerdos de la OMC. No son medidas que estén por afuera de los acuerdos internacionales que tenemos suscritos los dos países. Evidentemente ese tipo de medidas generan preocupación en el sector exportador uruguayo hacia la Argentina, porque los mecanismos pasan a ser menos ágiles que en el pasado.
-¿Se toman medidas para contrarrestar los efectos de esto?
-Todo el año anterior la relación que hemos establecido entre el departamento comercial de la embajada, las autoridades de Industria y la secretaría de Comercio argentina han estado facilitando el tratamiento de los permisos de importación de los productos uruguayos, respetándose la normativa interna argentina, para que no hayan estado tan enlentecidos como en el pasado.
-Muchos en Uruguay tienen la sensación que este gobierno apostó al diálogo pero que Argentina sigue tomando medidas que perjudican al país. ¿Cómo analiza usted esto?
-Argentina toma medidas de protección de su industria afectada por exportaciones muy baratas de extra zona básicamente. Esas medidas no pueden ser tomadas con excepciones que caigan fuera de las normas de la OMC. Es válido que se puedan sentir perjudicados los exportadores uruguayos, pero estamos trabajando sobre eso. En todos los casos siguiendo individualmente los permisos y en otros casos generando reuniones en las secretarías argentinas respectivas, para ver qué mecanismos podemos hacer para que el impacto negativo sobre el comercio uruguayo- argentino sea menor.
-Más allá de estas medidas, está la orden verbal del secretario de comercio Moreno, que impide la exportación de bienes uruguayos que tienen equivalente en Argentina.
-Tenemos reuniones con esa secretaría, pero sobre órdenes verbales o trascendidos de órdenes verbales no puedo opinar. Como existe una preocupación de los exportadores uruguayos, el gobierno y la embajada la recoge y estamos arriba de los temas.
"Vamos a defender el mercado interno"
E.D.
-¿Qué responde a las críticas de dirigentes de las cámaras de industriales y exportadores de Uruguay por las trabas comerciales de Argentina?
-No hay ninguna traba. De lo que se trata es de parar la competencia desleal y la práctica especulativa de países del sudeste asiático y China, más específicamente con productos que se fabrican en Argentina. Esto no es direccionado hacia Uruguay, Brasil o países del Mercosur. Vamos a seguir teniendo una defensa del mercado interno, no vamos a ceder, porque nos afecta fuertemente la desocupación de mano de obra intensiva. Es un tema en que no podemos negociar porque atamos fuertemente la distribución de la riqueza al índice de desocupación y para eso tenemos que proteger el mercado de trabajo argentino.
-¿Cree que esas medidas no afectan el intercambio comercial con Uruguay?
-No va a afectar en lo más mínimo el intercambio con Uruguay. Al contrario, creo que esto va a venir bien para todos los países del Mercosur. Es cierto que al controlar 200 productos más que afectan la mano de obra local, podemos direccionar que productos del sudeste asiático no inunden al mercado interno argentino.
-Los industriales y exportadores también mencionan una orden del secretario de Comercio, Guillermo Moreno, a los supermercadistas, de no importar productos que tengan equivalente en Argentina.
-No hay orden de traba. Cuando a un funcionario lo quieren sacar del medio le endilgan cualquier tipo de cuestionamiento. No hay una sola prueba que claramente especifique que el secretario haya hablado con algún industrial diciéndole que va a haber trabas. Esto es como el cuento de Juancito y el lobo, que cuando dice la verdad no lo cree nadie y esto pasa también del otro lado con los industriales. A los importadores y exportadores en muchos sentidos no les importa el sentido de patria ni la defensa de la mano de obra local. Ellos hacen un negocio, un pase de manos, no producen absolutamente nada, ni dejan ganancias a la gente. A las propuestas y reclamos de los sectores de la importación y la exportación creemos que no hay que ponerles trabas, pero tampoco podemos favorecerlos en detrimento del trabajo de Argentina.