Hoy se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente y el viceministro uruguayo del rubro, Jorge Patrone, se encuentra en Suecia, porque Uruguay sería quien presidirá el Comité Intergubernamental de Negociaciones de Naciones Unidas, para combatir los efectos del mercurio. Desde Estocolmo, el jerarca dialogó con EL PAÍS digital. Contó que Uruguay recibirá US$ 6 millones de fondos internacionales para adaptación al cambio climático, pero aclaró que el objetivo en el próximo presupuesto nacional es unir esfuerzos entre los ministerios para no depender de ayuda extranjera.
Por Nicolás Aramendi
A partir del Plan de Respuesta al Cambio Climático que se terminó de elaborar en febrero, ¿sobre qué lineamientos se trabajará desde 2010?
Ese trabajo tuvo un carácter casi que de urgencia, en función de las situaciones de emergencia que provocó el clima el año pasado. La dimensión ambiental está en todos lados, no se restringe sólo a nuestro ministerio. Decisiones que se toman en el campo de la energía o de la producción también tienen consecuencias desde el punto de vista ambiental. Si no trabajamos interactivamente, se pueden tomar decisiones que afecten.
El primer asunto es buscar la inter-institucionalidad para incorporar la dimensión ambiental en todas sus etapas y trabajos. Por eso se concretó un Sistema de Respuesta al Cambio Climático. Entonces, estamos en esa inter-institucionalidad y en el presupuesto (para el Sistema).
¿Qué recursos deberían asignarse para combatir las consecuencias de los gases de efecto invernadero?
Nosotros como país hemos priorizado la adaptación al cambio climático, lo cual no quiere decir que la mitigación no la sigamos trabajando. La mitigación es voluntaria y Uruguay la asumió, pero estamos en un segundo paso, que es darle una gran atención a los procesos de adaptación, sobre todo en el campo productivo y energético, donde se nos va la vida como país.
El tema de los presupuestos es siempre relativo. Cada sector que opera sobre el ambiente y provoca acciones lo va considerando. Con relación al cambio climático, tenemos las inversiones sectoriales y ver cómo conjuntamos una estructura centralizada en esa inter-institucionalidad. No queremos generar burocracia; podemos hacer un presupuesto enorme, llenarlo de 300 personas y después resulta que eso es más pesado que un elefante y no camina nada.
Los presupuestos están orientados a programas de acción. Algunos tienen financiamiento internacional, pero nosotros estamos buscando que la sostenibilidad ambiental no esté dependiendo exclusivamente de la cooperación internacional. Porque un día, por equis razón, te la cortan, y vos, como país, te quedás sin hacer las medidas que tenés que hacer. Se trata de un delicado equilibrio entre la cooperación internacional y la necesaria e imprescindible sostenibilidad local de los programas.
En este presupuesto estamos trabajando transversalmente, o sea, que sobre un mismo tema concurren varios ministerios, entonces se da racionalidad a todo ese esfuerzo. Este es un tema que ya está incorporado en el futuro presupuesto de todo el gobierno.
¿Tienen establecida una base presupuestal para adaptación al cambio climático?
No tenemos una cifra todavía. No queremos duplicar gastos. Es un tema que todavía nos lleva una serie de ajustes. Faltan las etapas de coordinación. La institucionalidad de este Sistema Nacional de Respuesta va a tener un presupuesto propio.
Sí puedo decir que de GEF (Fondo Global para el Medio Ambiente) va a haber US$ 6 millones para los próximos cuatros años. Estos fondos provienen de los países desarrollados y los administra el Banco Mundial.
¿Cuándo llegarían esos fondos?
Eso es lo que los países receptores estamos peleando, para agilitar los mecanismos y no dilatar los procesos y hacer que las situaciones sean más comprometidas en nuestro país.
¿Esos fondos se aplicarían a la adaptación al cambio climático solamente?
Sí, si, fundamentalmente. Porque la mitigación va viento en popa. La prioridad la va a tener la adaptación.
El porcentaje de emisión de gases de efecto invernadero de Uruguay es insignificante, ¿no?
Sí, es un 0,02% a nivel mundial. No existe.
¿En cuanto a la implementación de energías renovables, cómo se para Uruguay?
Se quiere aumentar las incidencias de las energías renovables hasta en un 35%, que es casi que duplicar lo que existe actualmente. De llegar a esos niveles, estaríamos casi que en excelentes condiciones frente al mundo.
ORDENAMIENTO TERRITORIAL
Uruguay posee zonas costeras con alta vulnerabilidad. ¿Qué acciones se pueden implementar para contrarrestar esto?
La zona de mayor fragilidad y que hay que tener muchísimo cuidado con las intervenciones es la posteriori a José Ignacio, de manera de preservar lagunares, humedales y arenales. Pero obviamente no son los únicos puntos de la costa; también tiene Valizas, Cabo Polonio. Esto no implica desatender el resto, por ejemplo, barrancas de San José o Canelones.
¿Cómo podría intervenir el gobierno en estas zonas?
En este momento estamos un stand by, porque cuando se creó el Ministerio de Medio Ambiente (1990) y se produjo el pasaje de muchas competencias, un de ellas fue la defensa de costas, con la diferencia de que el ministerio creado no tenía capacidades (ni recursos humanos ni materiales) para actuar en esas áreas. Con el correr de los años, esas zonas fueron quedando como tierras de nadie y surgieron algunas cuestiones de degradación que no se pudieron evitar. Es uno de los temas que está en estudio para recomponer el marco normativo en ese aspecto.
Nos preocupa el tema. En esto también hay que transversalizar. Porque en algún momento muchas de las propiedades en las costas eran del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. No estoy haciendo ningún juicio de valor, sobre si está bien o mal, porque el parque de Villa Teresa lo controla el Ministerio de Defensa Nacional.
¿Qué sucede con la reglamentación a la hora de edificar en las costas?
Hay una reglamentación que establece que no se puede construir a menos de 150 metros de la costa. El tema está en que se aplique. A veces hay construcciones clandestinas que burlan (la norma) y después, cuando te aparecés con un bulldozer, se mueve un pueblo en contra de esa barbaridad defendiendo lo indefendible. En Uruguay, muchas veces reaccionamos de esa manera. Es parte de nuestra tradición y tenemos que llegar a un estado de toma de conciencia de que no vale todo.
EN ESTOCOLMO, SUECIA
¿Uruguay podría presidir el Comité Intergubernamental de Negociaciones de Naciones Unidas?
Sí, en el tema de químicos, en particular, del mercurio. Nuestro representante es un joven representante del Ministerio de Relaciones Exteriores (Fernando Lugris).
Las sesiones comienzan el lunes. Mañana habrá sesiones de trabajo, que nosotros, estando acá, vamos a aprovechar, incluyendo una probable reunión con la viceministra de Medio Ambiente de Suecia y otros contactos bilaterales, sobre todo en temas de la pobreza, vivienda y áreas ambientales.
¿Cómo podría ayudar Suecia a Uruguay en estos asuntos?
Tenemos interés en desarrollo de tecnologías para el tratamiento de todo tipo de residuos, los tóxicos peligrosos, que estamos conviviendo con ellos y no nos damos cuenta.
¿Qué expectativas hay para que Uruguay presida el Comité?
Tiene el apoyo del Grula (Grupo de embajadores permanentes latinoamericanos ante la Unión Europea), de la UE y países asiáticos.
¿Por qué se elegiría a Uruguay?
Uruguay ha tenido una actitud de darle importancia a este tema.
¿Y qué responsabilidad tendría Uruguay con esta designación?
Fundamentalmente que este proceso termine en una convención de Naciones Unidas sobre el mercurio, lo cual pasa a ser muy importante porque esta convención adquiere un rango muy similar al del cambio climático, al de biodiversidad. Implica que después te van a generar fondos para atender especialmente el tema del mercurio.