Una muerte imposible en un hospital soñado como modelo

Una muerte que según los especialistas nunca pudo ocurrir, tiene convulsionada a la ciudad de Las Piedras y en un abismo de polémica al cuestionado hospital de la zona.

Matías, un niño de sólo 13 meses, ingresó a las 19.30 hs. del martes 3 de junio a la emergencia del hospital con una oclusión intestinal provocada por parásitos. Un equipo de médicos intentó salvarlo, pero una hora y media más tarde, el niño falleció.

Un día antes, el lunes 2, Matías había estado en esa misma emergencia. Su madre llevaba un áscaris de 25 cms de largo que el bebé —afectado por una diarrea— había expulsado. Un médico le dió suero y le administró un comprimido de Mebendazol (el medicamento indicado para tratar una parasitosis común) y lo envió a su casa. Al día siguiente, cuando falleció, el niño estaba invadido por miles de parásitos.

La primera señal de la enfermedad parasitaria había ocurrido en el mes de enero cuando la madre llevó al niño a su habitual consulta en policlínica. En ese momento un médico le recetó el mismo medicamento. Según los familiares del niño el hospital no tenía Mebendazol y, en su lugar, su madre le administró un "yuyo". El niño siguió concurriendo todos los meses al hospital para ser controlado, pero según los médicos nunca más su madre mencionó el caso de los parásitos.

Dolores Torrado, una médica pediatra consultada por El País dijo que en una consulta de control no suele detectarse un problema parasitario si la madre no lo advierte. Pero agregó que una vez detectado "debe hacerse el estudio coproparasitario, el tratamiento de la familia, administrar el medicamento indicado y realizar un seguimiento".

Torrado, como todos los especialistas consultados en este informe, admitió que es "insólito" que un niño haya muerto por una parasitosis.

UNA HOGUERA. La investigación administrativa que determinará la causa de muerte y la actuación del cuerpo médico culminará esta semana dijeron a El País autoridades del hospital y del Ministerio de Salud Pública. El hecho sería considerado mañana lunes por la Sociedad de Pediatría.

En los doce días que lleva procesándose esa investigación, Las Piedras se volvió una hoguera y se multiplicaron las denuncias de supuesta mala atención en el hospital.

Carlos Strozzi, el director-interventor del centro hospitalario, sostuvo que la investigación aún no ha culminado, pero adelantó que la muerte "no es responsabilidad del hospital".

"El niño no consultó por parasitosis hasta el día anterior a su fallecimiento", afirmó, agregando que en las anteriores revisaciones del bebé (concurría todos los meses), no habían sido por esa causa. "Lo cierto es que (la muerte) no fue consecuencia de que no hubiera medicación", agregó.

Según Strozzi, a pesar de las quejas de los usuarios, en el hospital de Las Piedras no falta medicación. Dice que desde enero se han consumido cada vez más cantidad de medicamentos, que no existe un aumento importante de usuarios a raíz de las crisis y que el servicio es mejor hoy de lo que era antes.

"Aca hay una corriente muy importante de resistencia a los cambios", dijo, al explicar que el hospital está descentralizando la atención desde el edificio central a seis policlínicas en los barrios. (Ver entrevista).

"Yo tenía una oferta de 100 números (para policlínicas) y ahora tengo una de 350. Pero si la reacción es que eso no sirve porque tengo que hacer cola para conseguir los números, no tengo claro qué es lo que se pretende".

COLAS. El tema de las "colas" no es casual. Cada día la policlínica del hospital (un edificio de dos pisos y casi una manzana ubicado en las afueras de Las Piedras) da una cantidad determinada de números para pacientes.

Vecinos de Las Piedras coinciden en afirmar que para obtener uno de esos números las personas comienzan a hacer "cola" en la calle desde las 11 de la noche del día anterior hasta que abren las puertas, aproximadamente a las 7.00 del día siguiente.

El día en que El País concurrió al lugar, las puertas fueron abiertas a las 4.00 de la madrugada y alrededor de un centenar de personas estaban ya esperando su número.

Las autoridades no precisaron qué cantidad de números se dan por día. Las versiones oscilan entre 50 y 100.

En Las Piedras y su zona de influencia hay entre 57.000 y 75.000 personas con carnet de asistencia de Salud Pública, según se consulte al director del hospital o a miembros de la comisión de apoyo. En el conglomerado de poblaciones adyacentes, que incluye La Paz, Progreso y dos zonas agrarias, se calcula que viven 140 mil personas.

Según explicaron las autoridades a El País, el "cambio" del modelo de atención llevó a que el hospital —con el mismo personal— reforzara la atención en seis policlínicas barriales y priorizara la atención primaria. Sin embargo, el público sigue afluyendo al hospital y se queja de que la atención disminuye.

NEFASTO. "La ciudad está al borde de la indignación", asegura Raúl Varela un conocido comerciante de Las Piedras, de 74 años, que piensa seriamente en renunciar como presidente de la comisión de apoyo del hospital a raíz de la muerte del niño.

Varela dice que ha visto pasar "a seis ministros" por Salud Pública desde que se comprometió con la obra del hospital y afirma que está frustrado al ver en qué ha quedado el sueño de ese centro de salud. "No se puede decir que es un hospital, es un centro auxiliar", afirma.

Varela cuenta la historia del centro de salud "que se inauguró dos veces", primero en 1994 "cuando estaba realizada el 90 por ciento de la obra" y que luego tuvo un impasse de años al quedar involucrada en la polémica por Focoex.

"En su origen tenía todo el equipamiento para ser un centro de primer nivel: camas para CTI, cuidados intermedios, cinco salas de operaciones, se podrían realizar todos los actos médicos salvo los que requerían salas blancas".

Se queja que desde aquel sueño a la realidad actual ha quedado poco, y califica de "nefasto" el actual plan de Salud Pública para la zona. "Aunque se hicieron estudios técnicos que mostraban la necesidad de ese hospital para la zona, ahora parece que (el MSP) sostiene que está sobredimensionado".

Afirma que "faltan medicamentos" y que la gente de la zona tiene que internarse en Montevideo o en Florida, ya que sólo hay 40 camas habilitadas.

Opina que si un centro importante era necesario en la época en que se construyó el hospital, mucho más necesario es ahora. "Las Piedras ha cambiado mucho", señala. "Hoy es algo así como la capital de la crisis uruguaya, con gente pauperizada, al borde de la marginalidad y que lo necesitan más que antes".

"Si hay dinero para pagar torres de 102 millones de dólares para albergar burocracia, por qué no hay recursos para este hospital", protesta Varela.

PRIORIDADES. Beatriz Silva, Directora de Unidades Asistenciales del Interior del MSP, dijo que el caso del bebé fallecido está ahora en manos de la decana de la Facultad de Medicina que se pronunciará "en el correr de estos días".

"Estamos priorizando la atención de las consultas en las policlínicas extrahospitalarias y se duplicó en número de horas de médico y de oferta médica en esas policlínicas". Sin embargo, agregó que ese aumento se realiza con los mismos recursos que tenía el hospital "reordenando" su funcionamiento.

A diferencia de Strozzi, Silva no niega dificultades en el funcionamiento del centro y en la existencia de medicamentos, pero asegura que "no existe desasbastecimiento".

"Las dificultades que hubo en los últimos meses del año pasado las conocemos todos, no las podemos negar, fueron muy comentadas y se atribuyeron a múltiples factores", indicó.

Sin embargo asegura que "el desabastecimiento de medicamentos no es un problema grave para el ministerio en su conjunto, sino problemas puntuales que dependen muchas veces más de una cuestión de logística administrativa".

Silva explica que el hospital de Las Piedras "está definido como un hospital local, de cuidados moderados y tiene determinadas especializades que desarrolla y otras que centraliza".

Reiteró que el caso del niño fallecido está en investigación, pero dijo que "de ninguna manera podemos decir que murió porque hace dos meses que no había Mebendazol". Aseguró que en las últimas 48 horas el hospital había repartido cien frascos de solución antiparásitos. "Me preocupé por averiguar en qué situación está concretamente: el hospital implementó desde hace un mes un plan de reparto y entrega de medicación semanal a las policlínicas perifericas y eso se hace como norma todos los viernes", afirmó.

VIERNES 13. El viernes pasado un grupo de personas protestaban en la puerta de atención del hospital. Eran unas 15 familias de un asentamiento de la zona llamado "Villa Ilusión". Sostenían que habían concurrido al hospital al detectar que los niños estaban expulsando parásitos.

Sandra Escopin, quien se identificó como presidenta de la "comisión" de ese barrio, afirmó a El País que de las 15 familias fueron atendidas 12 porque no había más números. "Un sólo niño recibió medicamentos y los otros debieron ir al Pereyra Rossell".

Sonia Ferreira, una madre, mostraba un recipiente en que decía que estaban los parásitos que había expulsado su hija. Todos se quejaban de falta de atención.

Raúl Varela, el veterano presidente de la comisión de apoyo del hospital, insiste en que hay que buscar una solución. "Tengo muchas ganas de renunciar porque quiero que toda Las Piedras se encolumne, sin divisiones partidarias, y haga algo por su salud".

El País le preguntó si lo ocurrido en la zona puede ser caldo de cultivo para reclamos con trasfondo político.

"No me extrañaría que así fuera", dijo, pero agregó que "si lo hacen, la situación les da una oportunidad magnífica".

Por Enrique Etchevarren, Rosa Aguirre y Eduardo Barreneche

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