Una embajadora de la belleza en la península

C.B.

—¿De dónde venís?

—Acabo de venir de Marruecos, pasé por Milán y vine para Punta del Este derecho, para estar una semanita. Siempre estoy todo el mes de enero, pero por suerte tengo mucho trabajo.

—¿Cuáles son tus próximos planes?

—Si Dios quiere tengo varias campañas firmadas, por lo que tengo que estar en Milán, y de ahí me voy a Africa para otra campaña. Son diferentes escenarios para una misma campaña, por eso fui a Marruecos, después a Milán, ahora vuelvo a Africa, y después a Nueva York, y así estoy entre desfiles y campañas... un poco de todo.

—¿Seguís con el programa de televisión en Italia?

—No, ya terminó. Tuve muchísimas propuestas de televisión, pero cuando trabajás para televisión estás como casada con el medio, y entonces no me queda tiempo para modelaje, que es mi carrera. Trato de hacer todo, pero si hago TV, no me permite viajar por mi trabajo de modelo.

—Con una agenda tan ocupada, ¿te permite darle espacio a los asuntos del corazón?

—Gracias a Dios estoy en pareja, desde hace dos años. Es difícil, no te voy a negar, es difícil, porque la distancia complica. Yo viajo todo el tiempo, él también viaja, y eso acorta las distancias. El es argentino pero vive en Uruguay desde hace siete años. Pero yo extraño muchísimo... mi familia, mi cuarto, mis cosas, pero es como todo, le doy gracias a Dios, es la vida que me tocó y le doy para adelante.

—¿Qué pensás de esta muy buena temporada, que le ha dado trabajo a tantos uruguayos?

—Sí, sí, tal cual. Punta del Este cambió, y lo estamos notando. Está lleno de extranjeros, tanto argentinos, brasileños y chilenos, como europeos o norteamericanos. Creo que va a repercutir mucho en el turismo. Tenemos cosas hermosas como para que la gente venga y conozca.

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