M.F. Boidi/ R. Queirolo
El próximo 25 de octubre quedará conformado el nuevo Parlamento. Los 99 diputados y 30 senadores que resulten electos formarán la XLVIIª Legislatura, que entrará en funciones en febrero de 2009.
Calcular qué porcentaje de los votos se necesitan para obtener una banca es relativamente sencillo. Estimar a cuántos votos equivalen esos porcentajes, sin embargo, es una tarea más compleja, porque depende de la cantidad de votantes que concurran a las urnas y de la proporción de ellos que emitan votos a partidos. Si bien no se puede establecer a priori cuál es la cifra exacta para una banca, apelando a la experiencia previa se pueden hacer algunas estimaciones.
En Uruguay se eligen 30 senadores. Para la asignación de bancas se toman en cuenta todos los votos que cada partido obtiene en el conjunto del país.
El 3,3% de los votos equivalen a un senador (el resultado de dividir el 100% de los votos entre las 30 bancas a repartir). Para la elección de octubre hay 2.563.397 ciudadanos habilitados para votar. Si todos votaran senadores, se precisarían unos 84.600 votos (el 3,3% de 2.563.397) para obtener una banca en la cámara alta.
Sin embargo, en las elecciones de 2004 la participación se situó en el 90% -que es el estándar para elecciones nacionales en Uruguay-, lo que hace que llegar al 3,3% requiera menos votos: unos 76.000 para una banca al Senado. Además, al total de votantes hay que quitar la proporción de votos en blanco y nulos, que no cuentan para el reparto de las bancas. En 2004 estos votos representaron el 2,4% de los votos emitidos. Si mantenemos el mismo supuesto para 2009, el número "clave" para acceder al Senado baja a poco más de 72.600 votos.
Diputados. El cálculo de los votos necesarios para salir diputado se hace en base a los habilitados para votar de cada departamento, y en consecuencia varía según estos. La cantidad de diputados que corresponden a cada departamento está determinada por la cantidad de electores: si estos aumentan o disminuyen, el departamento puede ganar o perder una banca en la cámara baja. De hecho, en 2009 Montevideo pierde una banca respecto de 2004, bajando a 41 diputados. Esta banca la adiciona Salto, que pasará a tener 4 representantes.
Sin embargo, la proporcionalidad entre habilitados y bancas no es perfecta. Existe un piso mínimo de 2 diputados por departamento, con independencia de cuántos electores tengan.
En Montevideo hay 1.059.714 habilitados para votar, si mantenemos los mismos supuestos de participación y voto en blanco descritos para el Senado, para ser electo diputado se necesitarían 22.700 votos por el 2,44% que "vale" cada diputado.
Sin embargo en Flores, por ejemplo, hay apenas 21.494 habilitados y le corresponden 2 bancas. Con los mismos supuestos cada banca vale aquí 9.400 votos, mientras que un diputado en Montevideo requiere del apoyo de casi dos veces y media más electores. En consecuencia, se podría argumentar que los votos de los ciudadanos de Montevideo valen menos que los de los ciudadanos de Flores, lo que viola un principio básico de la democracia, que establece que todos los votos valen lo mismo.
El uruguayo, como todos los sistemas electorales, se aparta en su funcionamiento práctico de algunos ideales democráticos en defensa de otros.
La distorsión, que en este caso se hace a favor de los departamentos menos poblados, tiene como objetivo asegurar a los ciudadanos de estos departamentos que sus intereses y preocupaciones también tendrán una voz en el Parlamento.