El 5 de junio de 1912, hace 100 años, se inauguró un espléndido teatro en una pequeña ciudad del interior: San José, que tenía apenas 13.000 habitantes pero que se beneficiaba del auge del sector agropecuario y de la consolidación de la modernidad.
Disponer del Macció a principios del siglo XX era ciertamente un mérito, pues superaba en capacidad o diseño a otros más antiguos del interior del país, como el de Paysandú, ahora llamado Florencio Sánchez; el Escayola de Tacuarembó, el Dámaso A. Larrañaga de Salto o el Lavalleja de Minas.
San José era entonces una pequeña ciudad de apenas 13.000 habitantes (36.400 en 2011). Sin embargo era el centro de una rica área agrícola y ganadera poblada por otras 30.000 personas, entre las que se contaban algunas familias de amplios recursos.
El teatro, ubicado frente a la Plaza de los Treinta y Tres, en la calle 18 de Julio esquina 25 de Mayo, fue financiado por Filomena Savetto de Macció y sus hijos en memoria de Bartolomé Macció, hacendado de origen italiano quien había adquirido el predio en 1889.
Bartolomé Macció, fallecido en 1900, había llegado a Montevideo en 1840, en plena Guerra Grande, y luego hizo fortuna como productor rural en el departamento de San José.
El gran impulsor del proyecto de teatro fue Rafael Sienra, uno de sus yernos.
Se adoptó el diseño del arquitecto Leopoldo Tosi (1875-1968) quien, con su empresa Leopoldo Tosi y Hermanos, concibió y construyó una gran cantidad de edificios entre 1910 y 1950, entre ellos el de la célebre óptica Pablo Ferrando, en Sarandí y Bacacay, Montevideo. Sin embargo fue el constructor italiano Antonio Bruzeche a quien se encomendó erigir el Macció.
El proyecto inicial incluyó un edificio para administración y rentas, oficinas y gimnasio; pero esas áreas contiguas fueron eliminadas por limitaciones en el presupuesto. La planta baja incluye hoy la boletería, las dependencias de administración y una cafetería. Para construir el teatro se usaron materiales de la mejor calidad, muchos de ellos importados de Europa, como el telón y la araña de cristal de Murano con 96 luces.
APOGEO Y DECADENCIA. Durante la inauguración de la sala, el 5 de junio de 1912, actuó la Orquesta Nacional, dirigida por su fundador, Luis Sambucetti (1860-1926). También dictó una conferencia Juan Zorrilla de San Martín (1855-1931), entonces en su apogeo como poeta.
En las décadas siguientes el teatro Macció -que fue diseñado para 700 u 800 espectadores, según la distribución de sillas- albergó una amplia gama de espectáculos y fue uno de los centros privilegiados de la vida social de San José.
Según la página web de la Intendencia de ese departamento, en el Macció actuaron, entre otros, "el poeta nicaragüense Rubén Darío, Carlos Brussa, Víctor Damián, Francisco Canaro, Enrique Santos Discépolo, Carlos Gardel, Tita Merello, Atahualpa Yupanqui, Alfredo Zitarroza, Luis Sandrini y Malvina Pastorino, Ariel Ramírez con La Misa Criolla, la Comedia Nacional, la Orquesta Sinfónica del Sodre, Norma Aleandro, Graciela Borges, Rodolfo Bebán, Luis Batlle Ibáñez, China Zorrilla, Ballet del Sodre, Teatro El Galpón, Antonio Gasalla, Pepe Guerra, Larbanois-Carrero, Estela Medina…".
En 1959 el Banco de San José adquirió el teatro a la sucesión Macció y de inmediato lo donó a la Intendencia Municipal. Luego, en 1965, fue cerrado debido a su grave deterioro e inseguridad.
UNA NUEVA VIDA. En 1971 se creó una Comisión Pro Remodelación y el teatro fue reabierto el 24 de agosto de 1973. En diciembre de 1984 el inmueble fue declarado monumento histórico nacional.
Entre abril de 2009 y febrero de 2010 se realizó una nueva y completa restauración bajo la dirección del estudio de arquitectos Collet-Neri.
"El edificio fue refaccionado y pintado, se cambió el sistema eléctrico, se restauraron las molduras, el telón, las butacas y las sillas, se cambiaron los pisos del escenario y la platea y se hizo una puesta al día técnica de la iluminación y el sonido", detalló Rita Shölderle, gerente del teatro municipal desde 2001.
La sala reabrió el 13 de febrero de 2010, a tiempo para planificar la celebración de su centenario, que incluyó una serie de espectáculos y la reunión hoy, en San José, del Congreso de Intendentes.
LAS CIFRAS
6,5
millones de dólares, en valores actualizados, costó a la familia de Bartolomé Macció la construcción de un teatro en San José.
3
millones de dólares costó a la Intendencia de San José la completa restauración y modernización hecha entre 2009 y 2010.
Del Solís al Escayola
El teatro Solís, principal escenario artístico nacional, surgió por iniciativa de un grupo de empresarios y se inauguró en 1856. Pero el interior del país cuenta con varias salas de importancia.
En 1876 se inauguró en Paysandú el teatro Progreso, que en 1921 se denominó Florencio Sánchez. Fue diseñado y construido por los hermanos Francisco y Bernardo Poncini. Fue remodelado en 1916-1917 y ampliado y reformado en 1940.
En 1882 se inauguró en Salto el teatro Dámaso A. Larrañaga, construido por el contratista Antonio Guggeri según diseño del ingeniero inglés Robert Alfred Wilkinson, por encargo de una sociedad de accionistas privados. Fue restaurado entre 2006 y 2009.
Entre 1888 y 1891 se construyó en Tacuarembó, entonces un pueblo llamado San Fructuoso, el teatro Escayola, donado en buena medida por Carlos Escayola, caudillo del Partido Colorado. Los planos y la dirección de la obra fueron del ingeniero francés Víctor L`Olivier.
El teatro Juan A. Lavalleja, de Minas, fue una iniciativa de la Unión Católica del Uruguay, el diseño correspondió al arquitecto catalán Cayetano Buigas i Monravá y fue levantado entre 1907 y 1909 por los constructores de origen suizo Cándido Tomassini y Juan Morosoli. Fue restaurado y reinaugurado en 1989.