Un fagot cuesta tiempo y dinero

Un fagot avaluado en U$S 35.000 que fue robado el lunes pasado frente a un hotel cinco estrellas de Montevideo despertó la curiosidad a propósito de este caro y complejo instrumento de viento, que se utiliza en orquestas de música clásica.

"Es de sonido grave, equivalente a la tesitura (altura) de un violonchelo o la voz de un barítono", dijo Mario Navarro (62), fagotista "de toda la vida" y decano de la Orquesta Sinfónica del Sodre. Según Navarro, padre de la intérprete Samantha Navarro, este instrumento de especialización, básico para la Orquesta Sinfónica, es muy conocido en países europeos pero no en Uruguay "donde la cultura musical es incompleta y escasa".

Se fabrica principalmente en Alemania, aunque también se venden en Checoslovaquia, Japón y en "algunas ciudades" de Estados Unidos. Su precio oscila desde U$S 3.500 a U$S 35.000. Fabricarlo puede llevar más de un año.

Navarro estima que hay apenas 15 fagots importados en Uruguay. Tres tiene la orquesta Filarmónica, tres el Sodre, dos la Banda Municipal de Montevideo, y unos siete alumnos tienen uno propio.

Esteban Falconi (45), fagotista de Ossodre y solista adjunto de la Filarmónica de Montevideo, contó que el fagot que le fue robado a Feliberto Núñez (fagotista del octeto académico de Caracas) el lunes 27 estaba en una valija de 60 centímetros de largo por 40 de ancho, es un compacto de cinco partes y "parece un maletín de ejecutivo".

"Le robaron el más caro que existe. Yo tengo uno, también alemán, que vale menos de la mitad del de Núñez", dijo.

Tanto Falconi como Navarro quedaron fascinados con el instrumento en la etapa de la niñez, cuando la familia les inculcó el amor por la música de cámara. Imbuidos por la magia del fagot decidieron profesionalizarse.

Falconi, profesor de la Escuela Municipal de Música, conoció la música clásica desde muy pequeño y se enamoró del fagot a los 9 años. "Lo mío es puramente vocacional", confiesa. En 1971, a los 12 años, empezó a estudiar el instrumento en el ex Conservatorio Nacional y cinco años después debutó profesionalmente en la Ossodre.

Navarro, en tanto, hace 45 años que manipula el fagot en el Sodre. En 1956, a los 14 años comenzó a estudiar este instrumento con el profesor alemán Gerard Haase. A Navarro le demandó tres años aprender a tocarlo y a Falconi cinco, pero ambos coinciden en que "suele llevar más tiempo conocerlo".

"Es muy complejo técnicamente. Es más difícil que la flauta, el oboe o el clarinete", dijo Falconi, quien tuvo un breve pasaje frente al piano hasta que se dejó seducir por la estética y el sonido del fagot.

Para Navarro, se trata de un instrumento más complejo que el resto de la orquesta. "Aprender a tocar una guitarra lleva relativamente poco tiempo pero si uno se equivoca, pasa desapercibido. Un error, aunque nimio, en un fagot, un oboe o un corno se nota", compara. "Lleva tiempo llegar a un mínimo de sonido aceptable".

Según Esteban Falconi, fagotista y apoderado de la víctima del robo, aseguró que el fagot no se lo robaron al propio Feliberto Núñez, sino a un portero del hotel donde estaba alojado.

"El maletero llevaba las valijas, dos comunes y una que cargaba el fagot. Se las dio al portero para que éste las ingresara a un remisse. Cuando en la vereda el portero se aprestaba a colocar las tres valijas en el remise, ahí fue cuando todos advirtieron que había dos valijas en lugar de tres. En la denuncia policial queda claro que el maletero admite que le entregó tres al portero y cuando éste se dio cuenta, ya sólo tenía dos", narró Falconi.

Un oportunista ya había sustraído la valiosa pieza del octeto académico de Caracas. "Ahora mi amigo va a tener que pedir uno prestado y esperar que el seguro le cubra este tipo de robos", dijo.

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