Un estafador se jacta de haber vaciado cuentas por US$ 500.000

Botín. La Policía cree que robó US$ 1.000.000 del Banco República

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EDUARDO BARRENECHE

Dice que se especializó en estafar al Banco República y que vació unas 10 cuentas, algunas de ellas de fallecidos. Álvaro Queijo afirma que se hizo de un botín de US$ 500 mil. La Policía estima que robó el doble.

Queijo, de 63 años, está preso en la cárcel Conventos de Cerro Largo desde hace un año por una estafa en Melo, luego de una saga de maniobras cometidas durante 20 años. La última en el 2009.

Alega que sus armas son obtener el dato de la concreción de un negocio y que una de las partes haya depositado el dinero en el Banco República.

El delincuente relató su modus operandi: "La investigación sobre una persona me lleva un mes. Se hace hablando, conversando y a veces tirando unos $ 500. Siempre hay que buscar una excusa. El propio banco me da la cédula de un cliente o su cuenta, la cual se obtiene en el mismo mostrador como cualquiera. Sé que hay mucha gente que capaz que rebota, pero a mí me la dan. He rebotado contadísimas veces" en el mostrador del BROU. "Me especialicé en el Banco República. Los funcionarios se creen vivos y no lo son", dice Queijo a El País con orgullo sin importarle que está purgando en la cárcel por una de las estafas cometidas contra la institución financiera oficial.

Los investigadores del Departamento de Delitos Económicos dicen que conocen a Queijo de larga data. "Es muy escurridizo. Tiene muy pocos antecedentes (siete) pese a la enorme cantidad de maniobras que hizo contra el Banco República en muchos años", señala a El País un oficial de esta repartición de Investigaciones.

La Policía considera que, en un periplo delictivo interrumpido por estadías en Brasil, Queijo vació decenas de cuentas del Banco República en diferentes sucursales del país por cerca de un millón de dólares. Sin embargo, el delincuente reconoce haber robado unas diez cuentas, entre ellas la de una persona fallecida. Según actas judiciales a las que tuvo acceso El País, el estafador señala que en la ciudad de Nuevo Hamburgo (Brasil) vivía holgadamente. "A mí nunca nadie me requirió nada de dónde sacaba la plata. Si alguna vez me lo preguntaban decía que era de inversiones que tenía en el extranjero. En Brasil yo pagaba impuestos de rentas altas que justificaban el auto último modelo, la casa y el resto de los chiches", dijo el 17 de abril de este año en el Juzgado Civil de 8° Turno.

En esa sede judicial se desarrolla un litigio entre un damnificado por Queijo y el Banco República. El demandante, de profesión rematador, reclama a la institución financiera que le entregue los US$ 38.000 que Queijo se llevó en forma fraudulenta de su cuenta burlando controles de seguridad, señalan las actas. Ahora, el rematador necesita el dinero para operarse en el exterior, según relató uno de sus allegados a El País.

Los abogados del Banco transmitieron a los asesores jurídicos del cliente estafado que este es sospechoso de haber participado en una maniobra fraudulenta para cobrar dos veces los US$ 38 mil.

Una fuente del Directorio del Banco República indicó a El País que si hay una estafa contra un cliente, la institución siempre devuelve el dinero. "Sin embargo, ello no ocurre si éste actuó con negligencia o hay indicios de una maniobra", dijo.

En tanto, otras fuentes del BROU afirmaron que, ante las maniobras, la institución aumentó la seguridad en la Casa Central y las sucursales: ahora solo se brinda información sobre las cuentas a los titulares de las mismas. Además del procesamiento por estafa que purga en la cárcel de Conventos de Cerro Largo, se le acumulará a Queijo un segundo procesamiento por el vaciamiento de la cuenta del rematador. Además tiene otras causas abiertas en Montevideo y Rivera.

También el 17 de abril de este año, Queijo declaró en el juzgado sobre el vaciamiento de la cuenta del rematador mediante documentos de identidad y un poder apócrifos. Allí reconoció que había sido el ideólogo de la maniobra y que un cómplice argentino cobró el dinero en una sucursal del Banco República.

"Yo fui el que falsificó la cédula de (...) y la de N. (que permitió que un cómplice del estafador vaciara la cuenta) con la ayuda de los que me la vendieron, que fueron policías. Las puedo conseguir en partidas de 20 cédulas; estas valen US$ 150 cada una con el plástico incluido", dijo en el Juzgado.

ARGENTINOS. Los investigadores policiales no creen que el estafador haya actuado solo en sus maniobras contra la institución financiera estatal. "Es casi imposible que no tuviera a nadie dentro del Banco República", expresó un oficial de Delitos Económicos de la Jefatura.

En las actas judiciales, Queijo confesó que, en una de sus estafas cometidas en 2006, vació una cuenta de Loterías y Quinielas. Había depositada una cifra millonaria.

"Inclusive, con ese dinero, donó fondos para el Hospital Pasteur", agregó la fuente policial. Según las fuentes policiales, Queijo recibió la colaboración de delincuentes argentinos. "En 2010 capturamos a dos argentinos con cédulas falsas. Su contacto en Uruguay era Queijo", dice la fuente policial.

Queijo reconoce que su inteligencia no le sirvió para mucho. "Sirvió para cosas muy malas. De la plata no me queda nada y no sé hasta cuándo estaré encerrado", admite.

Álvaro Queijo y sus dos "socios"

Álvaro Queijo se reunía con "gente que "no son la cosa más honesta del mundo" en pizzerías donde intercambiaban información sobre negocios concretados por otras personas, según señaló en actas judiciales.

Uno de sus socios era "El Gordo Alberto", quien lo inició en el "arte" de vaciar cuentas del Banco República. "(El Gordo Alberto) era una de mis principales fuentes de información. Él ya falleció. Tenía muchos contactos, conseguía cosas", dijo. "Vaciamos con él un par de cuentas de personas que estaban muertas, las cuales no tenían herederos ni reclamantes", añadió. Queijo también "trabajaba" con la argentina Silvia V., quien oficiaba de "intermediaria" y le proporcionaba información sobre cuentas del BROU.

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