El gobierno concretó la creación de un "carné de adulto mayor", un documento que reunirá el estado de salud de personas de más de 65 años.
De acuerdo al decreto aprobado ayer por el gobierno, el carné no sustituye la historia clínica ni las cartillas de control de las enfermedades crónicas, sino que apunta a "resumir la situación global de salud y las condiciones más relevantes" de atención para esos usuarios de la salud.
El documento deberá ser utilizado por toda persona mayor de 65 años.
El mismo se actualizará una vez al año, en forma trimestral, por personas que conozcan la situación sanitaria del usuario, ya sea médicos, enfermeros, familiares, o personas a cargo.
Según la resolución difundida ayer, el carné de adulto mayor constará de siete secciones: datos personales, situación familiar, situación mental, situación social, situación física, problemas de salud y medicación.
Entre los datos deberá incluirse la institución de salud en la cual se atiende y el médico referente. También la medicación que recibe habitualmente, las enfermedades del paciente, y si ha tenido algún tipo de internación.
En el decreto del Poder Ejecutivo se prevé que la persona titular del carné pueda coordinar una evaluación cada tres meses en caso de tratarse de una "persona frágil o vulnerable".
El gobierno apunta con ese carné a fortalecer la "política de ancianidad", que prevé impulsar el Ministerio de Salud Pública a través de políticas específicas.