PALOMAS | LUIS PÉREZ
A una semana del inicio de las clases, un grupo de madres de la localidad de pueblo Palomas (a 50 kilómetros de la ciudad de Salto) ha decidido que sus hijos no asistan a la escuela por temor a que se derrumbe el local.
Los cimientos del edificio de Primaria sufrieron daños estructurales por el temporal del 2 de noviembre pasado, cuando vientos superiores a los 120 kilómetros afectaron a prácticamente todos los 200 pobladores con voladuras de techos.
Muchos de ellos aún no han podido arreglar sus casas y siguen esperando ayuda de las autoridades.
El centenario local escolar quedó con desprendimientos de pretiles, chapas y roturas de vidrios. Ayer, madres de los escolares inscriptos para comenzar el año en la escuela N° 22 expresaron a El País que en las actuales condiciones "es un riesgo para la integridad física de los niños y de los maestros".
"Una cosa es que no quieran arreglar las viviendas, a pesar de que pagamos a Mevir y en cada lluvia las casas se inundan, pero esto de la escuela es grave porque si un día viene un viento fuerte el techo se viene abajo y qué seguridad tienen los niños", preguntó Silvia Sisnandez, que inscribió a dos hijos y un nieto en esta escuela.
Hay 30 niños anotados; estarán a cargo de dos maestros.
El inspector departamental de Escuelas, Rodolfo Urrutia confirmó que las obras de reparación "están adjudicadas y a la espera de la autorización del Codicen para el inicio".
Agregó que en el departamento existen otros dos locales con problemas de techos por temporales: en el paraje de Corral de Piedras y en Termas del Arapey. En el primer caso un vecino cedió una vivienda para que empiecen las clases y en Arapey dictarán los cursos en otro local de Primaria.