La Policía continúa la búsqueda del homicida del joven Marcelo Maximiliano Rosano Morales (20), abatido de un disparo a pocos metros de un local bailable ubicado en Dámaso Antonio Larrañaga y Monte Caseros, la madrugada del domingo pasado.
Unos 18 jóvenes que fueron indagados en relación al crimen recobraron ayer la libertad. Entre los indagados no se encontraba el sospechoso de haber efectuado el disparo mortal. Según declararon testigos del hecho, entre ellos los amigos de la víctima, quien disparó el arma fue un joven "de gorra roja", que se encontraba en la vereda en compañía de otros cinco individuos.
De momento las investigaciones a cargo de la División Homicidios y la Comisaría 13ª. no han permitido dar con el agresor armado.
Aunque los responsables del local aseguraron que no hubo problemas en el interior del mismo, algunos testimonios señalan que en determinado momento hubo cruces entre el grupo de amigos que estaba con Rosano Morales y otro grupo más reducido, entre los que se contaría el homicida.
"Voy a luchar hasta el último momento de mi vida para saber quién mató a mi hijo Marcelo", dijo ayer a Telenoche María Élida Morales, madre del joven muerto de un disparo. Con la voz quebrada por el llanto la madre agregó que su hijo "no merecía morirse, era bueno, estudioso, trabajador, no fumaba, no tomaba, no molestaba a nadie", dijo.
Según testimonios recogidos por el noticiero televisivo en la zona, los vecinos y comerciantes de esta parte de La Blanqueada sostienen que son frecuentes los fines de semana los actos de violencia por parte de jóvenes que asisten a ese local bailable. Aseguraron que a la mañana siguiente suelen aparecer armas blancas tiradas, drogas, piedras que son arrojadas contra vidrios de locales.
El vecindario reclama una mayor presencia policial, sobre todo durante los fines de semana cuando tiene lugar la actividad del boliche.