En el centro de rehabilitación de Tortugas de Karumbé, un ejemplar de la enorme especie siete quillas está siendo tratada de una seria herida en uan de sus aletas.
La tortuga, que fue bautzada Barbara, pesa 200 kilos y su caparazón mide 1,60 metros de largo. Fue hallada en Cabo Polonio el miércoles.
El guardaparque Néstor Pérez, de esa área protegida, intentó -con ayuda de algunos turistas- que la tortuga se fuera mar adentro, pero volvía al orilla. Notó que estaba seriamente herida en una de sus aletas, con un gran desprendimiento de la masa muscular. Entre varias personas colocaron a la tortuga en la caja de una camioneta y Pérez la condujo al centro Karumbé, en el balneario La Coronilla, donde se encuentra actualmente en una piscina de grandes dimensiones.
Allí se confirmó que no había sufrido fracturas. Se presume que la tortuga se lastimó al enredarse con artes de pesca. Está siendo tratada con antibióticos y cremas cicatrizantes. "En este momento está más activa, como empezando a navegar en la piscina; todavía no podemos evaluar si está en condiciones de flotar, mueve la aleta, el hueso no está fracturado", dijo uno de los encargados de la ONG.
Aunque pierda la aleta por la infección que padece, muchas se salvan igual. De todos modos, es la primera vez que en la ONG de La Coronilla se trabaja en la rehabilitación de un animal lastimado de esta especie.
Las tortugas Siete Quillas están en peligro "crítico", indicó Alejandro Fallabrino, del grupo conservacionista, y dijo que según las estimaciones de los expertos se podría extinguir en los próximos 15 años.
Las tortugas que llegan a aguas uruguayas migran 8.000 kilómetros y su principal alimento son las aguavivas. "Si después se quejan de que hay muchoas aguavivas en Punta del Este será porque quien se alimenta de estas, sencillamente está despareciendo del planeta", argumentó.
RASTREO SATELITAL. Karumbé integra una red junto a otras organizaciones que están desarrollando un programa de seguimiento satelital para determinar qué rutas siguen a lo largo de su zonas de alimentación y anidación, para poder tomar medidas de manejo que protejan a estos animales.
Gurí, Victoria y Zoe son tres tortugas que tienen rastreadores satalitales y sus movimientos entre las costas de Brasil y Uruguay son monitoreados con precisión.
Actualmente, en el Centro de Tortugas de Karumbé -que se puede vivistar todos los días, en forma gratuita- hay unas 20 tortugas que se encuentran en rehabilitación.
El problema más común es haber ingerido plástico -lo confunden con las aguavivas- lo que provoca al animal un fecaloma en sus intestinos y posteriormente la muerte, informó Fallabrino.
En el centro de rehabilitación de Karumbé que funciona en el zoológico de Villa Dolores, en Montevideo, hay tres tortugas de Carey. "Esto es nuevo, la corriente de Brasil trae estos ejemplares en mayor número", sostuvo Fallabrino.