El canciller Reinaldo Gargano reconoció ayer la "buena voluntad" de sus socios del Mercosur, al habilitar una negociación bilateral de Uruguay con Estados Unidos. Sin embargo, el ministro de Relaciones Exteriores sostuvo que la discusión en la interna del gobierno sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC) "está terminada" si la administración norteamericana mantiene su postura de excluir de los convenios bilaterales unos 300 productos considerados "sensibles".
Consultado acerca de cómo ha tomado los dichos del presidente argentino Néstor Kirchner —quien afirmó que "no está mal" que Uruguay negocie un tratado con Estados Unidos y que habrá mayor flexibilidad—, el canciller admitió que el panorama "cambió". Reconoció el gesto argentino y aclaró: "Lo que ha hecho Kirchner es demostrar buena voluntad para que eso ocurra (el TLC), si hay condiciones".
La discusión sobre el TLC "se acabó", afirmó Gargano en una entrevista con radio El Espectador, pero aclaró que el Frente Amplio puede volver a "tomar el tema y analizarlo".
"Tabaré Vázquez dijo (en el consejo de ministros) que hay dos biblias en las cuales apoyarse. Una es el programa, lo sacó y leyó las notas correspondientes, que decían: no hay condiciones propicias para realizar un convenio como el ALCA, ni convenios bilaterales de comercio con Estados Unidos en estas condiciones (...). La otra biblia es la Constitución, que marca que es principio constitucional llevar adelante procesos de integración latinoamericana. En estas dos biblias se apoya el gobierno de forma tal que yo siento que la posición asumida desde la Cancillería fue confirmada totalmente por el presidente", relató Gargano.
Luego se preguntó si le conviene a Uruguay firmar un tratado con Estados Unidos y volvió a citar a Vázquez. "Lo que dijo el presidente cuando se reunió la Cumbre de las Américas en Mar del Plata en noviembre, fue que Estados Unidos protege de tal forma su agricultura que hace imposible la existencia de eso que se llama libre comercio", advirtió.
También relató a la agencia EFE: "Dejamos a un lado la ideología. Hay 300 productos sensibles con los que no existirá libre comercio, como el arroz, la carne, el azúcar, el acero, a los cuales Estados Unidos aplica un 30 o un 26% de arancel, es una barrera arancelaria que no asumiremos".
En la Habana, la ministra de Desarrollo Social Marina Arismendi también comentó ayer que el gobierno apuesta al Mercosur y a la integración latinoamericana. Y que el Frente Amplio ya votó en su congreso su oposición al tratado, que "de libre no tiene nada".
FLEXIBILIDAD. Aunque el canciller brasileño Celso Amorim había advertido la semana pasada que Uruguay debería "dejar" el Mercosur si pretende firmar un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, en la cumbre tripartita realizada el jueves en Brasilia los presidentes de Argentina y Brasil emitieron señales más conciliatorias.
"Si entre la Argentina y Brasil no podemos darle a Uruguay lo que Uruguay necesita, no está mal que ellos firmen un tratado con los Estados Unidos. No queremos estados gendarmes. Le dije a Lula que teníamos que ser flexibles y él me respondió que estaba de acuerdo", afirmó Kirchner en declaraciones a diarios argentinos.
"Si Tabaré puede hacer un buen acuerdo, no se lo podemos impedir. De lo contrario, sería atroz", agregó.
El presidente sostuvo que Argentina y Brasil no son "como Alemania para Europa, salvando las distancias". "Creemos en el Mercosur, pero estamos luchando para salir de una crisis económica muy profunda. Por ahí no podemos darle a Uruguay las herramientas que el pueblo necesita. Tampoco le podemos impedir que haga un buen negocio", concluyó.
Agresividad
El gobierno ha realizado contactos con su par estadounidense para que vuelva a funcionar la Comisión Conjunta de Comercio e Inversiones, creada en 1998. "Los gobiernos anteriores fueron tan diligentes que en 8 años la comisión se ha reunido cuatro veces. Eso demuestra el interés que tenían en comerciar con Estados Unidos, bastante poco agresivo", criticó Gargano.