ROCHA | EDUARDO GONZaLEZ
Un nuevo agente se integró a los cuadros del departamento de investigación de la Jefatura de Policía de Rocha. Tequila es su nombre y está dispuesto a ir tras los pasos de la droga. De rostro vivaz y ojos brillantes, sus patas anchas y aplomadas le dan un caminar cadencioso por las plazas y los alrededores de los centros escolares y liceales.
Sorpresivamente, puede aparecer en los pasos de frontera o en los controles de ruta inspeccionando con agudo interés la posible presencia de cocaína, marihuana o hachís.
Este perro de raza labrador no está dispuesto a dar tregua a quienes comercializan una forma de muerte. Tequila, de un año y dos meses, provino de un préstamo que realizó el criadero Monte Perdido, ubicado en el barrio hipódromo de la capital rochense, a la jefatura de este departamento.
Posteriormente, recibió una capacitación de tres meses en la brigada nacional antidrogas en Montevideo e inscripto en la Drug Enforcement Administration, DEA, de los Estados Unidos. El entrenamiento estuvo a cargo del agente de primera Luis Olivera, de amplia trayectoria y reconocida idoneidad. Tequila, mediante el juego de búsqueda y similitud de olores, ahora es capaz de detectar pequeñas cantidades o grandes alijos de las drogas anteriormente mencionadas.
El can demostró que tiene extraordinario carácter, agudo olfato y alta predisposición para aprender, según los datos revelados a El País. Su guía, un agente rochense de 31 años de edad, también participó del curso y es el compañero de todas las horas.
Aquellas historias de posibles intoxicaciones de los animales distan de la realidad, puesto que no corren ningún riesgo en este sentido, a través del entrenamiento se le han colocado mínimas cantidades de seudo narcóticos en diversos lugares para que los busquen.
Su olfato entrenado y cuidado todos los días, lo vuelve un perro capaz del hallazgo, ya sea en un lugar escondido de la casa, en un auto o en cualquier parte que se pueda imaginar. Luego, no falta el premio o la recompensa: un denominado mango, que es una toalla retorcida que para Tequila es una celebración tomarla con furia y bronca, felicidad y fuego, como diciendo "te tengo y he vencido".
Cuando detecta, por ejemplo, marihuana, rasca con sus poderosas manos y recientemente lo hizo en un procedimiento de allanamiento en una casa céntrica en donde tan sólo había tres gramos. Por otro lado, tiene diferentes formas de marcar lugares y es notable observar como en la plaza otea hacia diversas partes, particularmente en donde en ocasiones hay concurrencia de jóvenes.-"Es un policía concentrado, siempre atento a su específica labor", dice su responsable.
EN FORMA. Tequila entrena dos veces al día junto a su guía, durante una hora cada vez, a las 8 de la mañana y a las 5 de la tarde. Generalmente, trabaja unos veinte minutos y descansa otros quince, su manera activa lo lleva a practicar "a conciencia".
Su estado, es "impecable, luce un pelo negro, corto y brillante. Sus ojos parecen dos avellanas, y la cabeza es ancha al tiempo que las orejas pegadas y hacia atrás. El cuello es robusto y potente, "como el del célebre ex campeón mundial de todos los pesos, Mike Tyson". El lomo es ancho y denuncia una construcción recia. Sus pies son redondos, la cola de nutria, algo gruesa al principio para luego afinarse. Su patas traseras bien abiertas denuncian su potencia en caso de correr velozmente.
Se estima que durante los próximos cinco años estará de servicio en la dirección de investigaciones de Rocha y posteriormente pasará a retiro en su casa de "Monte Perdido" junto a su propietaria.
En ese momento, su puesto será ocupado por un hijo de los reconocidos Rilo y Sasha, ambos de legajo intachable. Rilo, es el perro que resultó clave en la incautación de cuatrocientos kilos de marihuana en Maldonado y desde la década del ochenta los servicios de estos denominados "héroes de cuatro patas" han sido decisivos. Se recuerda, con cariño, a "Chicho", el primero, mientras "Wiro" es un pastor alemán, orgullo de la policía uruguaya.