El tañido de las campanas de las iglesias llamando a duelo y la sirena de algún buque surto en el puerto de Montevideo fueron algunas de las reacciones que se apreciaron en la capital tras la muerte del Papa Juan Pablo II.
En los barrios la respuesta de la feligresía al llamado de sus párrocos a la oración fue mayor que en la Catedral metropolitana, donde miembros del Consejo parroquial informaban a los pocos asistentes que el arzobispo Nicolás Cotugno oficiará este domingo una misa a las 11 horas.
Cotugno retornará una hora antes a Uruguay, procedente de Israel, y asi "rendirá el homenaje al Santo Padre junto a su pueblo", indicó una portavoz.
En contraposición al recogimiento en las iglesias, en el Estadio Centenario, donde se jugaba un partido por el campeonato local, al ser informados por los altavoces de la muerte del Papa, los 5.000 aficionados no cejaron en la exteriorización de su adhesión futbolera, saltando y cantando al ritmo de tambores.
AFP