CARLOS D` ANGELO
MÉDICO CARDIÓLOGO DE UCM
Recientemente autoridades de gobierno se refirieron al tabaquismo en términos de "pandemia". Este término a algunos podría resultarles llamativo, aplicado a una enfermedad que no se transmite por contagio infeccioso. Sin embargo, los epidemiólogos consideran que una enfermedad es pandémica cuando afecta globalmente a la población. El tabaquismo puede ser tan pandémico como la gripe, aunque no sea de naturaleza infecciosa. De hecho, al menos en nuestro país la pandemia del tabaco puede considerarse más grave que la de la gripe A, en tanto que si bien ésta causó en nuestro país decenas de muertos a lo largo del año, el tabaquismo causa 19 muertos diarios.
Aunque en el tabaquismo no pueda hablarse de defensas inmunitarias, comparándola con la gripe, podríamos atribuir un valor similar al de una "vacuna", el de una información y propaganda que lleve a las personas a no consumir tabaco. La campaña tuvo este efecto protector en nuestro país. Sin embargo, como ocurre con la vacuna antigripal, la protección se pierde con el tiempo y es necesario renovarla. Es necesario recordar que "el tabaco es nocivo para la salud".
Europa comenzó a consumir tabaco en el siglo XVI, proveniente de América donde los indios lo consumían en pipa.
A partir del siglo XX el cigarrillo se difundió de modo masivo sustituyendo a las pipas, puros y rapé. Se llegó a pensar que podía ser beneficioso para aliviar tensiones nerviosas, e incluso llegó a recomendarse a los soldados que combatieron en la II Guerra Mundial. Pero entrada la década de 1930 ya comenzó a relacionarse con el cáncer de pulmón, cuya incidencia en el siglo XIX era mucho más baja. Sólo cuando la tecnología habilitó los estudios estadísticos se hizo evidente la estrecha relación del consumo de cigarrillos y el daño a la salud. Entonces se estableció que aumentaba hasta el doble el índice total de mortalidad, no sólo por cáncer en los hombres fumadores de mediana edad. La proporción aumentaba el tiempo en que se prolongaba el hábito, y con la cantidad de cigarrillos diarios que se consumían. Dentro de la mortalidad general, la producida por cáncer de pulmón llegaba a ser hasta siete veces mayor en los fumadores. Asimismo se demostró que, entre las personas fumadoras, era mayor la incidencia de cáncer laríngeo, esofágico, de cavidad bucal y de vejiga.
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José Mazzini 2957
Para dejar de fumar.
Lo primero para dejar de fumar es tomar la decisión por propia convicción. Puede ser valioso el apoyo del médico en policlínicas especialmente previstas para ello. También los familiares y amigos pueden cumplir un importante papel para que el interesado pueda vencer su adicción.
Consecuencias del tabaquismo I.
El envejecimiento arterial con ateroesclerosis, que es acelerado por el tabaquismo, no sólo causa una mortalidad precoz, sino que empeora la calidad de vida por enfermedades cardíacas y cerebrales que pueden tener graves secuelas motoras.
Consecuencias del tabaquismo II.
La angina de pecho, las hemiplejías y las arteriopatías de miembros inferiores, llevan a importantes limitaciones. La bronquitis crónica y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), producen también efectos gravemente invalidantes.