ABANDONO Y VANDALISMO

Restauración del Águila de Atlántida culmina en mayo

Reclusos trabajaron desde febrero en la emblemática obra.

Las obras iniciadas en febrero fueron impulsadas en un primer momento por una ONG. Foto: Alfredo Pereira
Las obras iniciadas en febrero fueron impulsadas por una ONG. Foto: Alfredo Pereira

Tras años de abandono y vandalismo, el Águila de Atlántida se encuentra en la última etapa de su proceso de restauración. Las tareas son realizadas por presos y cuentan con el apoyo del Ministerio de Turismo, de Interior, el gobierno de Canelones y organizaciones sociales.

Las obras, impulsadas desde 2014 por la ONG El Águila, culminarán en los próximos días. Fuentes municipales y departamentales comentaron que podrían estar finalizadas en los primeros días de mayo y ser reinauguradas a mediados de mes.

En la parte interna, la salinidad afectó todo el revoque. Por lo tanto, los obreros picaron todo hasta llegar al hierro, hacerle un tratamiento antióxido y luego volvieron a revocarlo.

"Cuando hoy uno ve el Águila desde afuera, quizás no llegue a apreciar cambios", comentó Leonardo Álvarez, presidente de la ONG El Águila.

Afuera se remodeló todo "el plumaje" de la icónica edificación y se colocaron postigones de madera. A su vez, fue reparada toda la parte sanitaria con un baño y nueva instalación eléctrica. El objetivo final es que el lugar tenga mayor seguridad para evitar que sucedan nuevos hechos vandálicos.

En los años de abandono, este lugar se transformó en sitio de tráfico y venta de droga y robo de piedras. "Al sustraerlas, llevándoselas como souvenir, quedó un agujero. Al llover, el agua empezó a socavar la arena y se armó un pozo. Todo eso se tuvo que hacer de nuevo", comentó Álvarez.

Esta organización se encargó de conseguir las piedras que envolvían esta edificación, también conocida como La Quimera, construida en 1945.

"Se hizo una obra de mantenimiento intenso", comentó a El País el alcalde de Atlántida, Gustavo González.

Los obreros fueron personas privadas de libertad, sugeridas por el Ministerio del Interior. Empezaron a trabajar en febrero de este año. "Se pusieron la camiseta enseguida. Estamos hablando de gente que no es profesional en la materia (...) Tanto la ONG El Águila como el Centro Comercial de Atlántida hacen aportes para que todos ellos puedan comer", comentó Álvarez.

Estas personas privadas de libertad, custodiadas por un policía mientras realizan sus trabajo, son trasladadas al viejo hotel de Parque del Plata apenas culminan sus tareas. En ese mismo lugar están hospedados reclusos que trabajan en la obra de la rambla del Arroyo.

Estuvo en riesgo.

Esta edificación tuvo serios riesgos de desplome. En 2015, un estudio del arquitecto Walter González López recomendaba intervenciones urgentes. Según declaró, el desprendimiento de piedras hacía indispensable una intervención casi inmediata. "El recubrimiento presenta serias fisuras que auguran un pronto desplome", señalaba el estudio.

La ONG, preocupada ante la falta de acciones, instó a los organismos departamentales y nacionales a ponerse manos a la obra. "Les dijimos que los tiempos del Estado no son los mismos que los tiempos del Águila", comentó Álvarez.

Un ícono de la costa uruguaya

Esta edificación fue construida por Juan Torres siguiendo las directivas del inversor Natalio Michelizzi. Primero se hizo una pieza frente al Río de la Plata, después se agregó la cabeza del águila y por último una construcción similar a la proa de un barco, que finalizaba en la cabeza de un delfín, lo cual se derrumbó. Desde 2013, la ONG El Águila se ha esforzado en recuperar ese patrimonio de la costa uruguaya.

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