Decadencia urbana
El proyecto difundido por la IMM, con eje en la calle Soriano, se quedó en un puñado de trazos.
En 2011, gracias a la reinauguración del Hotel Cervantes, ahora Hotel Esplendor Cervantes, la Intendencia de Montevideo anunció que revalorizaría la zona creando el "Barrio de las Artes". La zona comprendida entre las calles Ciudadela, W. Ferreira Aldunate, 18 de Julio y la Rambla Sur. Con el cruce de las calles Florida y Soriano pasaría entonces a convertirse en un eje cultural y comercial. Siete años después el anuncio quedó en proyecto. La última información de la comuna en su web data de 2014 y un llamado al Departamento de Inversiones de la IMM recibe como respuesta un "ni idea, capaz que mi compañera sabe pero ella no está, mandá un mail".
Sin embargo, al recorrer el tramo de Soriano entre Wilson Ferreira Aldunate hasta Ciudadela, algún rastro de lo que quiso ser el "Barrio de las artes", aún queda.
Al observar las cuadras que bajan hasta la calle Ciudadela lo que se observa no tiene nada que ver con el proyecto que describe la Intendencia en su apartado "Empresa" de la web, que describe una zona con galerías de arte, bares, oferta gastronómica, tiendas para diseñadores o disquerías.
Más allá del bar Fun Fun, la Sala Verdi y el Hotel Esplendor Cervantes, la calle Soriano está llena de importadoras, tiendas de tecnología y comercios antiguos que recuerdan a 18 de Julio de otros tiempos. Cuanto más nos acercamos a la Ciudad Vieja las cortinas de lata oxidadas y los edificios abandonados aumentan. Pero hay una pista: carteles, redonditos y coloridos dicen "Memoria Futura- Barrio de las Artes" y junto a ellos algunos grafitis, intervenciones artísticas y esculturas resaltan en las construcciones de lo que se ha convertido en el nuevo proyecto para revivir la zona del Municipio B.

Nuevo proyecto.
Las obras que decoran el tramo final de la calle Soriano fueron colocadas en 2016 y financiadas gracias a donaciones y al Presupuesto Participativo. A pesar de que el proyecto aún no se terminó de implementar, ya comenzaron a deteriorarse. En los carteles ya no se leen los nombres de los autores y algunas de las obras desaparecieron.
"Hay un grupo argentino que es el que está haciendo todos los edificios de la zona que donó las fachadas para hacer las intervenciones, pero que ahora ya las pidió porque tiene que empezar a construir. Entonces, algunas desaparecieron", explicó Macarena Montañez, una de las impulsoras del proyecto Memoria Futura.
Memoria Futura surgió del Presupuesto Participativo 2013 y se implementó en 2017. En él participaron más de 50 artistas y en octubre de 2017, con la presencia del antropólogo francés Marc Augé, comenzó el proceso final de colocación de placas conmemorativas.
Según contó Montañez, la llegada de Augé fue todo un hito para el proyecto, ya que el octogenario antropólogo realizó un gran esfuerzo para asistir a la colocación de la placa frente al Hotel Cervantes y provocó que se involucraran las facultades de Humanidades y Arquitectura.
En tanto, Montañez explicó que los siguientes pasos incluirán la colocación de 27 placas en lugares claves de la zona, como la casa donde nació Delmira Agustini, el primer bar donde cantó Gardel o la casa donde vivía y daba clases Mario Levrero. Además, se colocará un gran mapa de cristal en el Liceo Rodó, donde se localizará la ubicación de todas las placas.
El Barrio de las Artes nada tiene que ver con el proyecto que presentó la Intendencia en 2011, un poco porque el boom inmobiliario de la zona no lo quiso y otro poco porque el mercado no acompañó las promesas municipales.
Sin cambios notorios en siete años
El Barrio de las Artes dio el jueves 27 de octubre de 2011 sus primeros pasos públicos para convertirse en realidad, cuando el grupo promotor de la idea lo presentó en la Sala de Conferencias del Teatro Solís. La IMM realizó en su momento un relevamiento en la zona identificando 58 padrones comerciales, 18 de los cuales eran espacios relativos a las artes. Se encontraron asimismo 26 comercios cerrados.