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La última lavandera de Melo cumple hoy 105 años

Águeda Damas cumple 105 años. Foto: Néstor Araújo

CERRO LARGO

Águeda cumple hoy 5 de febrero sus 105 años, rodeada de familiares, a los que le pidió como regalo de cumpleaños una guitarra. No toma remedios, nunca la operaron y come de todo.

Encorvadas sobre el lecho del arroyo, con agua y jabón casero, sudor y canasto de mimbre en la cabeza; así transcurría la vida de las lavanderas que ofrecían sus servicios a los más pudientes a principios de 1900, no solamente entregando las prendas limpias, sino también planchadas.

El arroyo Conventos de Melo era el punto de encuentro de decenas de mujeres lavanderas de ropa en Cerro Largo, arroyo que fue testigo de largas horas de sacrificio de estas mujeres que con su trabajo ayudaban a sus familias.

Águeda Damas fue una de ellas. Melense y de profesión lavandera cumple hoy 5 de febrero sus 105 años. Y cuenta que es la última lavandera, ya que todas sus compañeras de u201clas piletasu201d fallecieron.

u201cPrimero había que mojar la ropa, luego enjabonar, otra vez enjuagar, y siempre restregando contra las piedras del arroyo o las piletasu201d, recuerda a El País Águeda, que ostenta un estado de salud privilegiado.

u201cLas piletas fueron construidas más adelante en el tiempo, antes lavábamos a orillas del arroyou201d, explica.

El sol secaba la ropa sobre el pasto y a la vez ayudaba a blanquear, otras veces las prendas eran tendidas en largas cuerdas prontas para recoger, planchar y entregarla a las familias.

El jabón era casero, no había otro, u201cse hacía con grasa y soda caústica y para darle color se le ponían yemas de huevosu201d, sostiene.

Hoy con 105 años, aún se lava su propia ropa y a mano, recordando viejos tiempos. No usa  lavarropas, y u201cplancha hasta los paños de pisou201d dice su nuera, Nelly Lucas.

u201cSiempre viví de los lavadosu201d, recuerda Águeda con claridad. "Yo era lavandera y planchaba, me iba a las siete de la mañana todos los días para las piletas del arroyo Conventos, cuando estaban, y ahí lavaba a mano toda la ropa que me encargaba la gente del centro de Melo. Ponía a secar, a mediodía volvía a casa a hacer el almuerzo y de tarde recogía las ropas para comenzar a planchar en la noche en mi casa para entregar al otro díau201d, dice.

Nunca tuvo ningún dolor de espalda, pese a que su tarea era trabajar encorvada sobre la pileta, fregando a mano prenda por prenda. u201cNosotras éramos muchas lavanderas y cargábamos la ropa en la cabeza en un tacho de lata y hacía casi todos los días cerca de 14 lavadosu201d, cuenta.

Cada lavado pesaba alrededor de 10 kilos. Esto significa que pasaban por sus manos 140 kilos de ropas en forma diaria y de eso vivía. En épocas de clase de los escolares lavaba más de 100 túnicas los viernes y las entregaba el domingo, limpias y planchadas: "Le ponía almidón a las túnicasu201d, recuerda.

Guitarra, vino, cerveza y milanesas con papa fritas

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Águeda cuenta "su secreto" para la longevidad.

Toma vino con el almuerzo, pero cuando hace mucho calor bebe cerveza. Come muy poca carne, toca la guitarra y canta, recordando íntegramente las letras de las canciones que en su juventud se bailaban y que se la dedicaban a los pretendientes.

Tiene un oído privilegiado y no usa lentes porque no los necesita.

Sus familiares le regalaron una guitarra para este cumpleaños, porque fue lo que ella pidió. Con apoyo del instrumento canta.

u201cYo tomo vino en invierno, dos copas en cada una de las comidas. Pero ahora que hace calor dos vasos de cerveza fríau201d, señala.

Come de todo y no tiene ninguna dieta especial: u201cMe levanto a las seis de la mañana para desayunar, tomo café con leche y galletas, después al mediodía en el almuerzo como lo mismo que mis hijosu201d indica.

Sus platos preferidos son las papas fritas, las milanesas, el guiso de arroz con carne de oveja, la sopa, la polenta y las pastas con tuco, las lentejas y, algún fin se semana, asado.

u201cMe gusta mucho el asado gordo, no tengo problemas con la sal ni con la gordura del asado. Como con sal y grasa pero mis nietos y mi hija no me lo permiten tan seguidou201d, admite.

Águeda nunca pasó por el quirófano. u201cAl médico me llevaron ahora mis nietas y mi hija, pero no me dio ningún remediou201d, dice.

No toma medicamentos y nunca tuvo que enfrentar situaciones graves de salud. Así llega hoy martes 5 de febrero a sus 105 años con un envidiable estado de salud y festejando con sus familiares.

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