ESPACIO DE PESCADORES ARTESANALES

Una historia centenaria que acabó en Punta Carretas

Demolieron La Virazón, entre denuncias de inseguridad y prostitución.

Un terreno privilegiado sobre la rambla de Punta Carretas, que se transformará en un espacio para uso público. Foto: Leonardo Mainé
Un terreno privilegiado sobre la rambla de Punta Carretas, que se transformará en un espacio para uso público. Foto: Leonardo Mainé

Desde hace al menos cuatro años, denuncias sobre inseguridad, venta de drogas y prostitución cambiaron la imagen casi romántica que tenía La Virazón, uno de los últimos bastiones de los pescadores de la rambla montevideana, entre los vecinos de Punta Carretas. Esto aceleró el proceso de desalojo de un local que fue fundado en 1907 por Francisco Priori (“Francisquín”), patriarca de la familia más longeva de pescadores que conoció la zona, que se cortó en 2012 cuando murió el último de sus descendientes, Juan Priori, más conocido en el barrio como “Juanucho”.

Entonces, la propiedad, lejos de quedar cerrada, fue colonizada por ocupantes que comenzaron a preocupar a los vecinos. Juntaron firmas y pidieron que interviniera la Seccional 10ª de Policía y la Prefectura Nacional Naval, que tiene jurisdicción en el espacio costero. Decían que allí se vendían drogas, que funcionaba un “aguantadero” para personas con antecedentes y que una joven, de 30 años entonces y aparentemente con algún tipo de trastorno mental, se prostituía cobrando $ 100 a sus clientes. Varias vecinas comentaron a El País que aunque “con las más veteranas no se metían”, los intrusos molestaban a las mujeres que pasaban por el lugar y en particular a las que iban a tomar sol a los dos muelles que hay en este espacio costero.

Junto a La Virazón, funciona desde hace décadas el local del pescador artesanal “Manzanita”. Y su bote es una de las postales tradicionales de esa zona de Punta Carretas. A diferencia de los últimos ocupantes que tuvo La Virazón, “Manzanita” es una persona muy querida en el barrio. Y un experto en marketing, que se hizo famoso promocionando su mercadería con el cartel de “peces vivos” en lugar de “pescado fresco”. Y es verdad, porque en sus bandejas se puede ver a las corvinas dando sus últimos estertores.

Espacio público

El alcalde del Municipio CH, Andrés Abt, dijo ayer a El País que se logró el desalojo de los intrusos después de una serie de denuncias y que el espacio quedará liberado para uso público. Indicó, además, que la idea es no renovarle la concesión al local de “Manzanita”, una vez que esta venza, por lo que la demolición de ese espacio contiguo se haría en una segunda etapa.
Sin embargo, esto fue desmentido por el director de Promoción Económica de la Intendencia, Ricardo Posada, quien aseguró que este puesto de venta de pescado continuará existiendo y que se le garantizará la fuente laboral a su propietario.

“Eso no depende de Abt, la zona Sur de la rambla es de la Intendencia de Montevideo, aunque nosotros siempre tengamos en cuenta la mirada del Municipio. Nunca nos planteamos hacerle caer la concesión ni nada por el estilo. ¿Por qué vamos a dejar a gente sin laburo? A mí el alcalde no me planteó nunca que lo sacara. Nunca pensamos en sacar a ‘Manzanita’ a nivel de la Dirección”, declaró Posada a El País.

Pertenece a la Intendencia de Montevideo, que logró el desalojo de sus ocupantes. Foto: Leonardo Mainé
Pertenece a la Intendencia de Montevideo, que logró el desalojo de sus ocupantes. Foto: Leonardo Mainé

El director de Promoción Económica de la Intendencia agregó que el proceso de desalojo se inició hace un año y que los intrusos no eran descendientes de la familia Priori. “Había ocupantes; ya se había pedido el desalojo en la Justicia. Fuimos con el alguacil y se les trasladaron las cosas al lugar que ellos solicitaron”, anotó.

Desde 1907

Punta Carretas era, hace un siglo, algo tremendamente diferente a lo que es ahora. El shopping era una cárcel, y no todos querían vivir entre delincuentes, con el peligro siempre latente de que ocurra una fuga. Pero además, era un barrio con decenas de ranchos de pescadores, y manzanas que se podían cruzar de lado a lado porque muchos de sus padrones no estaban edificados.

El 19 de junio de 1907, “Francisquín” Priori, un inmigrante italiano como tantos otros que llegaron al país con una mano atrás y otra adelante, se instaló en ese sitio para obtener con la pesca una fuente de ingresos para sustentar a su familia. Hacía solamente tres años que había sido erigida la casa “de veraneo” del poeta Juan Zorrilla de San Martín (hoy Museo Zorrilla), que desde su frontispicio costero tenía, entre sus privilegiadas vistas, a La Virazón y la actividad febril de los pescadores.

Los Priori se mezclaron con conspicuas figuras del barrio como el poeta y su hijo el escultor. Y lo siguieron haciendo en el tiempo con otros vecinos y personas de la Cultura, como el escritor Enrique Estrázulas y el cantante Raúl “Ciruja” Montero, quienes incluso les dedicaron algunos versos y entonaciones.

“Juanucho”, el último descendiente de los Priori, es todavía una figura entrañable en el barrio, que hoy respira con alivio tras la eliminación de un espacio que se había pauperizado tras su muerte. Y que aguarda con interés la recuperación de un espacio verde de la costa.

La Virazón fue fundada en 1907 por Francisco Priori, un inmigrante italiano. Foto: Leonardo Mainé
La Virazón fue fundada en 1907 por Francisco Priori, un inmigrante italiano. Foto: Leonardo Mainé
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