HIJO DE EDUARDO BLEIER

Gerardo Bleier: a quién perdona, a quién no y cómo fue el último encuentro con su padre

"Este es un paso en la búsqueda de todos los desaparecidos, así como fueron los anteriores hallazgos, porque permitieron mostrar que se podía llegar a encontrar los restos de los detenidos-desaparecidos, es decir, la verdad", dijo el hijo de Eduardo Bleier

Gerardo Bleier, al centro de esta foto, confirmó que el de su padre se trató de un fallecimiento violento, fruto de las torturas. Foto: Fernando Ponzetto
Gerardo Bleier, al centro, confirmó que el de su padre se trató de un fallecimiento violento, fruto de las torturas. Foto: Fernando Ponzetto - archivo El País

Gerardo Bleier, uno de los cuatro hijos de Eduardo Bleier, desaparecido en octubre de 1975 y cuyos restos fueron hallados el 27 de agosto en el Batallón 13 -esta semana se confirmó su identidad-, participó este miércoles de una entrevista con el programa La Mesa de los Galanes de Del Sol FM. Allí señaló que desde que se enteró de la aparición de los restos hasta la confirmación de su identidad fueron los días "más difíciles" de su vida, sobre todo porque "la posibilidad de que fuera Eduardo Bleier era muy alta".

Cuando Felipe Michelini, coordinador del Grupo de Trabajo por Verdad y Justicia, lo llamó y le informó que el cuerpo era de su padre, él se encontraba con una "enorme serenidad". Sin embargo, este miércoles contó muy emocionado que se quebró "tremendamente" cuando reunió a sus tres hijas, dos de las cuales viven en Suecia, y hablaron de que había aparecido su familiar. Subrayó sobre esa videoconferencia: "Quedará en mi alma para siempre".

Bleier contó que en las visitas que tuvo al Batallón 13 años atrás estuvo "muy cerca" del terreno donde hallaron a su padre, según le confirmó en las últimas horas un antropológo que trabajó en el proceso de búsqueda.

Por otro lado, Bleier enfatizó: "Yo perdono a los que políticamente no hicieron todo lo que había que hacer para encontrar antes los restos, no perdono a los responsables, es decir, no perdono al fascismo".

Frente a la consulta de cómo reaccionaría si hoy se encontrara al asesino de su padre, respondió: "Hoy es una jornada de alegría, de sanación, conmovedora y profunda, pero de sanación. Soy un demócrata, creo en el debate democrático, pero no creo en la aplicación de la violencia física por parte del Estado para resolver problemas políticos, ese era nuestro enemigo y sigue siendo mi enemigo, y nunca dejó de ser mi enemigo. Di todo mi esfuerzo personal e intelectual en todos los lugares donde estuve para derrotar al fascismo, a la teoría de los dos demonios que vulgarizaba grotescamente un conflicto que tuvo como causas una crisis horrible, autoritarismo, degradación de las instituciones. En eso puse mi esfuerzo, y no en la personalización que envenena el alma".

Al respecto, subrayó: "Como intelectual, siempre tuve claro que una victoria sobre el fascismo era que yo fuese feliz y sano" y agregó: "Si nos erosionaban en nuestra espiritualidad, riqueza, en nuestra alegría de vivir, entonces nos derrotaban nuevamente, ya no estando en el poder".

En tanto, puntualizó que "siempre" diferenció entre "unos individuos estructurados dentro de una organización que puso en práctica el terrorismo de Estado", que entiende, "no eran el problema, del fascismo, de las lógicas de poder". 

Sobre estas lógicas las identificó como "pequeñitas élites que se consideran que están nombrados por la Providencia Divina para mandar ellos y solo ellos".

También apuntó contra los dichos del excomandante en jefe del Ejército y actual candidato presidencial por el Partido Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos. "Si me permiten, a pesar de que Manini dice que no hay que politizar este tema, pero no dijo lo mismo cuando encubrían los acontecimientos durante 42 años, si me permiten subrayarlo, el fenómeno humano que emerge de la sociedad, así esta cosa abrumadora que yo les puede asegurar que ha sido increíble, un torrente de cariño, de solidaridad social, de afectividad, también es respuesta, porque pone en evidencia la mentira y el cinismo".

"Este es un paso en la búsqueda de todos los desaparecidos, así como fueron los anteriores hallazgos, porque permitieron mostrar que se podía llegar a encontrar los restos de los detenidos-desaparecidos, es decir, la verdad", afirmó.

Contó que recibió llamadas de varios dirigentes políticos. "Obviamente me llamó (el presidente) Tabaré Vázquez, el ingeniero Daniel Martínez, del que soy amigo además, casi todo el mundo sabe, Luis Lacalle Pou, (Julio María) Sanguinetti, y esas llamadas yo las tomo aún cuando en los últimos 30 años de mi vida me pasé diseñando estrategias políticas bastante protagónicamente en conflicto con Sanguinetti, con respeto. Porque es el respeto ante un hecho humano dentro de la estructura de la convivencia conflictiva democrática, y el fascismo es otra", reiteró.

Bleier contó que estuvo preso a los 14 años por su participación en la UJC haciendo pintadas. Su última reunión con Eduardo, su padre, fue en el actual Bar Luz, ubicado en Joaquín Requena y Avenida Rivera. "Seguramente la charla más profunda que tuve en mi vida con persona alguna", enfatizó.

Insistió que su padre, entre tantos otros, "no dieron su vida en vano". "Quizás cometieron errores", señaló, pero que "su acción en pro de una democracia más humana, donde lo principal sea el hombre, y no el hombre como medio, esa preocupación era lo sustancial", enfatizó.

"La lucha por encontrar todos los restos de los detenidos-desaparecidos continúa"

Mirando al futuro, Bleier puntualizó que según investigaciones que realizó el antropólogo José Lopez Mazz en el Batallón 13, se pudo determinar que hubo excavaciones "como parte de la Operación Zanahoria".

Destacó que "desde el punto de vista ético, cultural, la sociedad uruguaya y sus gobiernos no hemos procesado bien el problema de la disciplina ética de las Fuerzas Armadas". Diferenció lo que ocurre en el Ejército respecto a la Fuerza Aérea y la Armada Nacional, donde "han avanzado muchísimo desde el punto de vista cultural, mucho más críticos, mucho más rigurosos".

"En el Ejército hay algo como una lumpenización cultural de una parte muy importante de los oficiales, que los lleva a considerarnos todavía enemigos, en lugar de responsables y eso se traslada a los soldados. Nunca hubo una autocrítica seria y profesional y profunda, y algún día tendrá que ocurrir, y va a ocurrir". 

"La lucha por encontrar todos los restos de los detenidos-desaparecidos continúa, y si no se pueden encontrar los restos, por lo menos, científico-técnicamente las propias Fuerzas Armadas tienen que exponer la verdad sobre lo que pasó, si se exhumaron, cómo los exhumaron, quién los exhumó y qué hicieron con ellos".

Hasta la fecha se habían encontrado los restos de cinco desaparecidos que fueron debidamente identificados. En 2005 se localizaron en el Batallón 13 -ubicado en Camino Casavalle y avenida de las Instrucciones- los restos del militante comunista Fernando Miranda y en 2006 los del también militante de izquierda Ubagesner Chávez Sosa, mientras que en 2011 se hallaron los del maestro y periodista Julio Castro y en 2012 los del militante comunista Ricardo Blanco. A esto se suma que en 2002 se pudo identificar los restos de Roberto Gomensoro, desaparecido en marzo de 1973, gracias a una prueba de ADN de su cráneo que el forense que había analizado el caso, Emilio Enrique Laca Lanza, se había guardado.

¿Quién era Eduardo Bleier?

Odontólogo, padre de cuatro hijos, y miembro del Comité Central y Secretario Departamental del Partido Comunista del Uruguay, Bleier estuvo recluido en dos centros clandestinos de detención de Montevideo, de acuerdo a la investigación oficial de la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, actualizada a enero de 2019.

De acuerdo a este trabajo, la detención de Bleier formó parte de la “Operación Morgan”, que comenzó en octubre de 1975 con el objetivo de “perseguir y reprimir” a toda la estructura orgánica del Partido Comunista del Uruguay, y a la Unión de Juventudes Comunistas (UJC.), que tuvo un resultado de diez militantes detenidos-desaparecidos.

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