Juan Pablo Ferreira es el encargado de la División Normalización, Investigación y Proyectos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, la historia a continuación no tiene que ver con su trabajo diario, sino con una denuncia que hizo en Twitter de compras con sus tarjetas de crédito que supera los US$ 9.000. Los gastos incluyeron comida en un reconocido bar del Centro de Montevideo (sin propina incluida), pasando por milanesas de pescado y hasta championes por un monto de unos $ 200.000.
En diálogo con El País, el también estadístico y docente de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (FCEA) de la Universidad de la República (Udelar) relata estupefacto lo que le ocurrió hace casi un mes, como que aún no lo puede creer.
La historia comienza en la madrugada del 10 de octubre. Por esas horas, cuenta, su pareja que había sido operada y cursaba el postoperatorio en su casa ubicada en el barrio Pocitos comenzó con ciertos problemas de salud. Llamó a la emergencia médica y mientras tanto fue hasta una farmacia próxima para comprarle un calmante.
"No sé si me la manotearon o qué, porque andaba medio nervioso; se ve que perdí la billetera con la cédula y las tarjetas", relata. Luego notaría que con dos de sus tarjetas de crédito se realizaron compras en pocas horas por un monto total que ascendió a los $ 390.000.
En la tarde del 10 de octubre se dio cuenta del faltante de su billetera. "Cuando me dio por entrar a los movimientos vi que me habían destrozado dos de tres tarjetas que tenía", cuenta. Con una tarjeta se hicieron gastos por $ 140.000 y con otra unos $ 250.000, asegura, lo que suman casi US$ 9.300, en compras realizadas entre las 00:37 del 10 de octubre hasta las 13:00 de ese día, aproximadamente. Una de las compras que se hicieron, que fue objeto de broma en sus redes, fue un gasto en el bar Las Palmas por $ 5.845, sin propina incluida. "Gente de principios", ironizó.
Primero denunció las tarjetas y el caso de fraude en la seccional 10a., y luego notó que uno de los últimos movimientos había sido en un supermercado ubicado en la calle Chucarro. Una empleada le contó que había notado una "actitud sospechosa" del comprador, un joven de unos 20 años, de acuerdo a las cámaras. Lo que más le llamó la atención a la funcionaria es que había comprado lentes de sol, 20 cajas de cigarros, además de comida, por lo que le pidió que firmara el ticket con la cédula (que estaba en la billetera).
"Empecé a hacerle el recorrido de la persona y todas las compras que había hecho, a recolectar los tickets, y en ningún lado le pedían la cédula, ni nada, o la cédula que ponía y la firma era cualquier cosa", lamentó Ferreira. Las compras que se realizaron fueron en supermercados, una cadena de farmacias, en el Bar Las Palmas —cuyo ticket adjuntó en su cuenta de Twitter— y hasta en viajes en taxi.
Hace un mes me robaron las tarjetas y entre la 1 am y 10 am me gastaron 8000 dólares, entre los excesos, como ser, compras de 200 mil en championes, se fueron al Bar las Palmas y no fueron ni capaz de dejar propina. Gente de principios pic.twitter.com/ccaNy2V9Um
— Juan Pablo Ferreira (@jpferreira2311) November 1, 2022
No obstante, la compra que más le llamó la atención entre los movimientos de las tarjetas fue en una zapatería ubicada en Avenida 8 de octubre. "Estuvo 40 minutos en ese lugar, utilizando las dos tarjetas, que en una le rechazaba por los montos o lo que sea, e hizo compras por $ 200.000 en el mismo local, y durante varios intentos", dijo. Adelantó que realizará una demanda judicial contra la zapatería bajo la sospecha de que hubo "complicidad en el local" porque le resultó llamativo que no le hayan pedido la cédula frente a ese volumen de gastos.
Otro elemento que también le resultó llamativo es que a lo largo de esas horas, quien usó sus tarjetas comenzó y terminó de usarlas en el mismo lugar: "Me robó o encontró las tarjetas en Pocitos, dio toda la vuelta por el bar Las Palmas, Tres Cruces, 8 de octubre y terminó de vuelta en Pocitos". En un supermercado de la zona le dijeron que el joven paraba por la vuelta y era "cara conocida".
Entre los lugares que estuvo el joven, Ferreira dice que hay registro de su imagen en un supermercado y una juguetería de un shopping, donde gastó unos $ 3.500. En este último lugar, un trabajador le relató que le pidió la cédula y que "mostró de mala forma tapando la cara", lo que suele pasar cuando piden el documento por lo que no avanzó más.
Los sellos de las tarjetas por el momento no le cobraron a Ferreira los montos en cuestión. Uno de los sellos le indicó que el caso estará a estudio hasta unos 200 días, plazo en el que se definirá si deberá pagar o no. La otra tarjeta, dijo, en un principio le manifestó que debía pagarlo porque los gastos fueron antes de que hiciera la denuncia policial. No obstante, después que les anunció que había hablado con el Banco Central del Uruguay (BCU) le anularon la compra. "Todavía no sé que va a pasar", dice Ferreira.