RELATO

Chilena fue declarada muerta en Uruguay y se quedó sin salud, aportes al BPS y vacunas

Quedó fuera del sistema de salud, en su trabajo no podían hacer los aportes al BPS y tampoco se pudo agendar para vacunarse contra el COVID-19. La historia de Ana María Otey.

Ana María Otey, chilena que vive en Uruguay, fue declarada muerta por error.
Ana María Otey, chilena que vive en Uruguay, fue declarada muerta por error.

Imagine que le ocurre esto: usted concurre a una red de cobranza a solicitar información respecto a la devolución de IRPF, presenta su cédula y la empleada que la atiende, con cara de espanto, le responde: “¡Esta persona está muerta!”.

Así podría comenzar un capítulo de alguna serie policial o de terror. Pero el hecho es real y ocurrió en Montevideo, en el mes de junio. La protagonista fue Ana María Otey, una chilena radicada hace siete años en Uruguay, que por esos días atravesaba el dolor de la reciente muerte de su hermana María Cristina.

Consulta en DGI que devuelve el resultado de "persona fallecida". Imagen: Ana María Otey
Consulta en DGI que devuelve el resultado de "persona fallecida". Imagen: Ana María Otey

Lo que podría haber sido un simple error en la consulta realizada en la red de cobranzas terminó por revelarse días después: el certificado de defunción fue hecho a su nombre y no al de María Cristina. ¿Más claro? Ana María pasó a estar muerta para el Estado uruguayo.

Así, ese día no pudo saber si tenía devolución de IRPF; semanas después perdió su afiliación a la mutualista de la que era socia; fue rechazada por el sistema su solicitud de agenda para la vacuna contra el COVID-19 y la empresa en la que trabaja fue notificada por el Banco de Previsión Social (BPS) porque estaban haciendo aportes por una persona fallecida y les retornaron los aportes de tres meses.

Además, pasados los días y tras la decisión familiar de cremar el cuerpo de su hermana y enviarlo a Chile, Ana María descubrió que tampoco podía hacer compras por Internet.

Certificado de defunción erróneo. Foto: Ana María Otey
Certificado de defunción erróneo. Foto: Ana María Otey

El origen del error se conoció cuando comenzó a consultar con su familia, su cuñado y también con la mutualista Médica Uruguaya. “Yo viví muchos años con mi hermana y al mudarme dejé varias cosas en su casa. Entre ellas, por lo visto, estaba una cédula vieja, ya vencida, que fue la que mi cuñado presentó cuando hizo los trámites", contó.

El hombre, de 85 años, "puede que se haya equivocado", afirmó Ana María y resaltó que al recibir el documento en la mutualista nadie se fijó que la cédula estaba vencida y que no pertenecía a una socia de la institución. "Ellos tenían que haberse dado cuenta de que la cédula estaba caducada, pero no, lo hicieron con la mía”, agregó.

“Hoy estoy más tranquila, porque ya tengo mi salario y mi salud (la afiliación a su mutualista)”, contó, pero “el daño está hecho y nadie se acercó a decirme 'disculpas'”. “Invertí tiempo, dinero, hice trámites, consulté abogados y ni siquiera pude hacer el duelo por mi hermana”, agregó Ana María.

Entre todas las averiguaciones que hizo para solucionar su problema, concurrió a la Defensoría Pública en lo Civil. Según contó, allí tres abogados le dijeron que “fue un error administrativo, nada más”. “Legalmente, puede ser, pero nunca pensaron en el daño que le causan a la persona”, señaló.

“Y nadie me ayudó, nadie me dijo qué hacer, yo sola fui haciendo todos los trámites. Fui a Migraciones, al Registro Civil, al Ministerio de Salud Pública, al Consulado de Chile en Uruguay, a la Unidad de Protección de Datos Personales. Lo que yo necesitaba era un abogado que me asesorara, pero nadie me lo brindó”, enfatizó.

Según pudo reconstruir luego Ana María, un día después de haber emitido el certificado de defunción a su nombre, en la Médica Uruguaya lo corrigieron a nivel interno. Un mail al que accedió así lo demuestra. Pero lo que complicó su situación durante meses fue que el trámite de notificación de su defunción ya había sido enviado a BPS.

Eliminación del certificado de defunción por parte del MSP. Imagen: Ana María Otey
Eliminación del certificado de defunción por parte del MSP. Imagen: Ana María Otey

De ese modo, esta chilena que es profesora de inglés y además psicopedagoga comprendió que en Uruguay “no hay integración de los datos personales, está todo desmembrado; no hay un sistema central que lleve la información a los distintos organismos”. “Yo le cuento esto a mi familia en Chile y no lo pueden creer”, dijo y resaltó que le llama la atención que “todo se asume aquí en Uruguay”. “No veo reacción ninguna de la población ante estas cosas”, sostuvo.

“En este tiempo conocí otro Uruguay. Me encontré con gente muy linda, que me ayudó y se puso en mi lugar, pero con otra que no, que me cerró las puertas y no me dio respuestas”, agregó. "Y si no fuera por la empresa en la que trabajo, que se puso la camiseta y me ayudó, yo seguiría en la misma situación", sostuvo.

Franquicia usada en compras web

Uno de los últimos problemas que enfrentó Ana María fue el de poder enviar las cenizas de su hermana a Chile, tal como se resolvió a nivel familiar. Para ello necesitaba comprar un ánfora que estuviera unida a una caja, porque así se lo exigen las autoridades para realizar el envío.

“Yo soy de la vieja escuela”, dijo la mujer a El País, y aclaró que nunca había comprado vía web. Entonces, se asesoró y supo que podía utilizar una de las tres compras (franquicias) de 200 dólares que habilita la ley. Buscó el producto, pero cuando quiso efectuar la compra el sistema le respondió que ya había hecho uso de sus tres compras permitidas en el año.

Entonces, un trámite más. Ana María fue hasta Aduana y consultó. Allí le mostraron que sus tres compras estaban hechas, con fecha posterior a la muerte de su hermana, es decir cuando ella “estaba muerta”.

“Me trataron de tonta”, dijo Ana María, y señaló que, incluso, le aseguraron que es normal que se utilicen los datos de fallecidos para realizar compras.


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