OBRAS DE LA IMM
El BID aportó US$ 33 millones para realizar saneamiento y drenaje fluvial.
Los vecinos parecen ir a un ritmo distinto. Ubicado entre Belloni e Instrucciones, elbarrio Manga tiene la locura de un centro comercial y la tranquilidad de un quiosco. Lo que aún no tiene es un sistema de saneamiento finalizado.
A lo lejos se ven puntos naranja fluorescente; de cerca son trabajadores de la construcción. Las cuadrillas encargadas de ejecutar parte del Plan de Saneamiento Urbano (PSU) V ocupan calles enteras, sacan tierra, colocan tuberías, las conectan a cámaras de saneamiento y colaboran con la mejora de la calidad de vida local.
Algunos vecinos no saben lo que es vivir con un sistema de saneamiento porque nunca lo tuvieron, pero esperan que sea mejor. Santiago es uno de ellos.
Debajo de un toldo que golpea las cabezas de los clientes según la voluntad del viento vende frutas y verduras. El terreno en donde lo hace no es suyo, sino que de su suegro y, mientras ordena la mercadería, ve pasar a los encargados de concretar la obra en Manga.
En su casa, Santiago comparte el pozo negro con cuatro hogares más y cada seis meses lo vacían, aunque parece no ser suficiente:
-Llega un momento en el que se empieza a sentir el olor del pozo y es horrible -asegura.
Su cuadra ya atravesó las obras de saneamiento, pero la conexión desde la cámara hasta el interior de la casa no está hecha. Y ese costo va por cuenta propia.
Según explica, en su zona la mayoría de los terrenos se extiende, en longitud, hasta la mitad de cuadra. Eso implica que, en casas ubicadas al fondo del solar, la conexión pueda ser cara. Además, Santiago señala que la mayoría de las casas son alquiladas y ese factor podría llegar a incidir en la adhesión a este nuevo sistema.
-Si la conexión no la pagan los dueños, van a ser pocos los que la hagan-.
Otro con la misma preocupación es Gerard. Su situación es similar y, aunque no sabe en qué momento va a poder contar con el servicio de saneamiento, ve como algo muy positivo el hecho de que se esté avanzando.
-Una conexión puede salir $30.000, hay que ver quién los va a pagar- dice.
Conectarse a las redes de saneamiento público no se trata de una elección: la Ley 18.840 establece su obligatoriedad.
Nelly está en la puerta de su casa y ante las miradas, sonríe. Hoy instalaron la cámara de saneamiento en su hogar y ahora observa cada movimiento de los hombres de chaleco naranja. Pasan máquinas, palas, personas.
Se la ve ilusionada por el futuro de este nuevo servicio, aunque no apurada.
-No hay saneamiento, pero tampoco problemas-.
Gerard responde lo mismo y también lo hace Norma. Él tiene un quiosco y ella es la vecina. Ambos dicen que, si se tiene constancia en vaciar el pozo negro, no suele haber problemas.
A pesar de la falta de urgencia en algunos casos, hay mucha expectativa por la finalización del proyecto de saneamiento, prevista para el segundo semestre de este año.
El plan
Según la Intendencia de Montevideo, la inversión en el proyecto concreto de drenaje pluvial y saneamiento en Manga tuvo una inversión aproximada a los US$ 33 millones. Sin embargo, el PSU V, que incluye obras en el Sistema de Disposición Final Oeste, cuesta más del doble y es financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) -que aporta US$ 60 millones- y la IMM -que aporta US$ 9,8 millones-.
Con el proyecto finalizado se habrá cubierto un área de 400 hectáreas a través de 45 kilómetros lineales de redes de saneamiento y serán 5.500 las viviendas favorecidas, informó la Intendencia de Montevideo.
Coalición e IM negocian préstamo del BID
Aún con el Plan de Saneamiento Urbano V (PSU V) en marcha, la coalición multicolor y la Intendencia de Montevideo (IMM) discuten las condiciones para las próximas obras de limpieza y saneamiento, apoyadas una vez más por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). De cara a la votación del próximo préstamo del BID para desarrollar el Plan de Saneamiento Urbano VI, la coalición propone distintos cambios en el proyecto inicial, como aumentar de 2.000 a 20.000 los beneficiados por las obras, según informaron a El País fuentes que participaron en la sesión de la mesa de negociación que se formó a los efectos de este tema.
El monto básico del préstamo es de US$ 70 millones: US$ 47,4 millones para un nuevo plan de limpieza y en US$ 22,6 millones destinados a obras de saneamiento que deberían redistribuirse en caso de aceptar las propuestas de la coalición.
Además se agrega una contrapartida de la IMM de US$ 12,5 millones que exige el BID, más otros US$ 12 millones que la gestión de Carolina Cosse propuso a principio de febrero para contemplar algunas exigencias de la oposición. Para que el plan se apruebe, se requieren mayorías especiales que el FA no tiene y, para tenerlas, necesita de tres votos de la oposición. Según lo acordado por ambas partes, la negociación se extenderá hasta el 25 de abril.