A 30 años del trágico incendio del Palacio de la Luz donde hubo cinco fallecidas y un rescate imposible

Los protagonistas de uno de los mayores accidentes en la historia del Uruguay, que se inició por una falla eléctrica, recuerdan lo que ocurrió en la sede de UTE tres décadas atrás.

INCENDIO EN EL PALACIO DE LA LUZ
Foto: Archivo El País

El 13 de agosto de 1993, Juan Jackson era el jefe de Operaciones del Grupo 5 de Helicópteros de la Fuerza Aérea Uruguaya. En ese entonces, vivía en un complejo de viviendas en Cannes y Avenida Italia. Poco después de las tres y media de la mañana de ese día, el teléfono comenzó a sonar de forma insistente hasta que lo despertó. El mensaje fue breve: El Palacio de la Luz, la emblemática sede de UTE, ardía en llamas. Todavía nadie lo sabía, pero estaba camino a ser uno de los incendios con mayor impacto en la historia del Uruguay. Se le informó que había personas en la azotea del edificio en espera de ser rescatadas, y que se necesitaba el apoyo de un helicóptero.

Cuando se cumplen 30 años de esos sucesos, Jackson recuerda hablando con El País ese momento como si hubiera ocurrido hoy. Lo hace con una precisión: para él la fecha no se trata de un recuerdo, sino de una conmemoración. La poca información que recibió en ese momento, dice, le alcanzó para saber que sería una operación muy compleja y riesgosa.

Jackson relata que optó por utilizar un Bell 212 bimotor, al juzgarlo más confiable para este tipo de rescate. También decidió ser él quien esté al mando de la nave. Allí se detiene a recordar a dos personas en particular: su camarada Bernardo Recoba, que lo acompañó en la tarea, y a Walter Alzugaray, un bombero especialista en rescates que, en sus “horas libres” y para complementar sus ingresos, manejaba un taxi. Fue en esa tarea que, al ver pasar a su jefe a toda velocidad en su auto, Alzugaray decidió seguirlo y terminó participando del rescate.

Antes de las cinco de la mañana las radios ya daban cuenta del desastre, pero con datos primarios e inciertos. Se hablaba de casi 30 personas esperando en la azotea del edificio, clamando ser rescatados.

Al final solo cinco personas aguardaban desesperadas salir de ese infierno.

INCENDIO EN EL PALACIO DE LA LUZ
Foto: Archivo El País

Jackson recuerda que apenas salió de la base, pudo divisar el rojo de las llamas al fondo de la Bahía de Montevideo. “Parecía Infierno en la Torre” recuerda, en alusión a la célebre película de cine catástrofe.

Al llegar, pudieron divisar a Luis César Nazareno, el encargado de ascensores del Palacio de la Luz. Estaba agarrado de la antena de comunicación del edificio, pero lejos del humo. Optaron por dejarlo para el final, al considerar que estaba seguro. Jackson cuenta que, desde entonces, Nazareno lo llama por teléfono todos los años, cada 13 de agosto.

En total, lograron rescatar a cinco personas. Los dos primeros, rememora, tenían tal desesperación que se abrazaban fuertemente entre sí. Hubo que insistir en que se soltaran, para que pudieran abordar el helicóptero.

La casualidad quiso que en el mismo momento en que el equipo de rescate retornaba a la Base Aérea 1, salía desde allí un avión Hércules de la Fuerza Aérea. A bordo iba el entonces presidente Luis Lacalle Herrera, que se dirigía a Asunción del Paraguay en una visita de Estado.

Jackson cuenta que, al retornar con los sobrevivientes, quisieron brindar por el éxito del rescate y la labor realizada. A la distancia, se trató de una operación que jamás se había realizado en Uruguay, y que incluso fue muy comentada a nivel internacional.

Las crónicas de la época lo relatan. Los rescatistas debían descender al edificio en el helicóptero que portaba un penetrador -especie de arnés colocado en una grúa en la aeronave- hasta la azotea. Luego, tenían que sacar a las personas que allí esperaban tratando de evitar el fuego y el humo -que podía ser letal para las turbinas- además de las antenas del propio Palacio de la Luz.

La celebración no pudo ser. Al llegar a la base tomaron conocimiento de la trágica muerte en el edificio de cinco mujeres. Se trataba de empleadas de una empresa tercerizada de limpieza, que trabajaban durante la noche y que terminaron sus días en una sala del piso 9, muy cerca de la oficina de la presidencia de UTE. Optaron por quedarse allí para escapar del incendio, pero resultó una trampa mortal.

Murieron asfixiadas, esperando un rescate que, en la práctica, era imposible que pudiera llegar hasta ellas.

La investigación efectuada por Bomberos concluyó en la época que la causa del incendio que consumió tres pisos del edificio se debió probablemente a una falla eléctrica. Y luego, el material de las paredes hizo que el fuego se extendiera en forma imparable.

Desde el punto de vista técnico, Jackson dijo que el episodio dejó muchas enseñanzas. A partir de allí, varios edificios fueron incorporando helipuertos. También que el equipamiento y el entrenamiento resultan fundamentales y que la Fuerza Aérea demostró que, con lo que tiene, puede hacer mucho para salvar vidas.

“Si nos dan los medios, los uruguayos podemos hacer muchas cosas”, enfatiza y agrega: “Es cuestión de que nos den un poquito más”.

El destino quiso que el helicóptero Bell 212 que Jackson tripuló en aquel lejano 13 de agosto de 1993 y que sirvió para salvar cinco vidas tuviera su final en un accidente, por fortuna sin víctimas, y en una misión particular. Una rotura en el engranaje lo precipitó a tierra el 25 de marzo de 2021, mientras iba de Montevideo a Rocha transportando vacunas en el mismo inicio de la campaña contra el covid-19.

Este trágico incendio en el Palacio de la Luz será recordado este lunes cuando la Dirección Nacional de Correos emita un sello especial en conmemoración del episodio. Por su parte, Jackson dice que brindará en recuerdo de los fallecidos, que hará un asado con la tripulación y que espera ver a Nazareno, ese sobreviviente que lo llama cada 13 de agosto.

INCENDIO PALACIO DE LA LUZ UTE
Foto: Archivo El País

Día feriado para los “héroes sin capa”

El Parlamento terminó de aprobar el pasado miércoles una ley que establece que el 13 de agosto de cada año se deberá conmemorar el Día de los Tripulantes de Helicópteros Militares. Fue a instancias de un proyecto que presentó el diputado Sebastián Cal (Cabildo Abierto), y que tuvo el objetivo de destacar la tarea de los rescatistas del Escuadrón 5 que intervinieron en el Palacio de la Luz en 1993.

“Es algo que los ingenieros aeronáuticos de todo el mundo han catalogado como imposible”, destacó el legislador, refiriéndose al rescate de ese día.

Al defender su proyecto ante la Cámara de Representantes, Cal sostuvo que el homenaje debe ser extensivo a todos los tripulantes, a los que describió como un “montón de héroes sin capa” que, destacó, han salvado la vida de miles de personas sin tener por eso ningún tipo de reconocimiento.

El legislador apeló allí a una popular frase de Igor Sikorsky, el inventor de este tipo de naves. “Cuando un avión no puede hacer más que pasar volando y tirarle flores, allí llegará un helicóptero y les podrá salvar la vida”, recordó.

En la práctica, todas las tripulaciones de rescate de este tipo que existen en Uruguay son militares. En el país no opera ninguna empresa civil que se ocupe de esta tarea. “Nos pareció que esta era la fecha oportuna para conmemorar un día como este”, remarcó Cal sobre su proyecto, que fue aprobado con el apoyo de todas las bancadas presentes en el Parlamento.

El recuerdo de quien era titular de UTE

En 1993 UTE era presidida por Alberto Volonté. El incendio que el 13 de agosto de ese año consumió tres pisos del Palacio de Luz, recordó el nacionalista, destruyó muchas cosas, pero estuvo muy lejos de tener un impacto empresarial para el ente. “Desde el primer momento sentí que fue una tragedia humana”, narró en diálogo con El País. “Hubo una pérdida irreparable. Murieron cinco personas que no lograron salir”, agregó. Volonté dijo que, pese a la destrucción material, la empresa no tuvo ninguna pérdida documental. Para esa fecha, aseguró, UTE contaba con un respaldo total a nivel de registros y antecedentes que le permitió evitar cualquier pérdida de información. A tres décadas de aquellos sucesos, Volonté destacó que todas las investigaciones descartaron las “teorías” que en su momento se manejaron sobre las causas ya que se debió a un accidente. “De mi parte, no tengo otro recuerdo que lamentar las pérdidas humanas de ese día”, concluyó el extitular de UTE.

Además

Un tubolux

“Fue como si en 20 minutos se hubieran prendido fuego cuatro manzanas, una de las peores catástrofes que vi en mi vida”. Así, de esa forma y sin vueltas, el entonces inspector principal de Bomberos, Reynaldo Albornoz, le transmitía a El País sus impresiones sobre el hecho.

El informe de esa dirección concluyó en su momento que la causa sería accidental. A nivel oficial se manejaron varios opciones. La que se mencionaba como más factible fue que todo se debió a un cortocircuito en un tubolux.

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