SAN JOSE | JOSE LUIS ALVAREZ
Un nuevo conflicto entre Dirox y sus trabajadores parece hoy factible. Dos meses después de que se desalojó la planta ubicada en el kilómetro 48, los obreros amenazan con volver a tomar la fábrica y denuncian ahora la pretensión de la filial uruguaya del grupo italiano Stoppani de someter a exámenes clínicos a los empleados antes de reintegrarse al trabajo. Los análisis serían realizados por la misma empresa de servicios médicos impugnada por los funcionarios, que entienden que la firma no ofrece "garantías".
El presidente del sindicato de Dirox, Cristian Otonelli, dijo que el Ministerio de Trabajo "mira para otro lado" ante el problema.
"Nosotros entendemos que se está violando el acuerdo que se firmó en el momento de levantar la ocupación, porque se pone como condición que se realicen exámenes físicos a través de la empresa que en su momento fue tan cuestionada por los trabajadores", afirmó Otonelli.
Otonelli dijo que —en su momento— el ministerio había garantizado que se cumpliera con el reintegro de los trabajadores, sin "persecución" hacia los trabajadores. "En este momento no se está cumpliendo con la promesa", comentó.
"Hablamos de interpretación parcial de la Ley 16.074, llamada de enfermedades profesionales. Si se cumpliera íntegramente con la misma, nosotros nos veríamos beneficiados. Pero se insiste con el servicio de una empresa privada en materia de controles de salud, que no respeta los protocolos internacionales que nosotros entendemos necesarios", concluyó.