ANDRÉS LÓPEZ REILLY
Primero fue la bolsa naranja y ahora los contenedores del mismo color. Los montevideanos son reacios a reciclar como la Intendencia pretende. La IMM asume otro fracaso, producto -dice- de falta de información y de la idiosincrasia de la gente.
La primera partida de contenedores naranjas iba a ser de 400 unidades, que comenzarían a ser colocados progresivamente en Malvín, Pocitos y Punta Carretas. Colocaron 80 en el primer barrio, pero allí se detuvo la expansión. Otros 25 contenedores se encuentran en el Centro, objeto de una donación de una cadena de supermercados.
Del conjunto diseminado en Malvín, ya fue incendiada la tercera parte. "Es un problema que si bien ha disminuido, sigue afectando, en buena medida, a los 7.400 contenedores que tenemos en la ciudad", dijo a El País el director de Desarrollo Ambiental de la Intendencia de Montevideo, Néstor Campal.
Durante 2008, Bomberos recibió cerca de 400 denuncias al mes por contenedores incendiados en la capital. Y la Intendencia gastó US$ 1.200.000 para poder repararlos
Cerca de 4.000 de estos depósitos de basura fueron objeto de vandalismo el año pasado. Pero en lo que va de 2009, la cifra bajó a unos 1.000. "Es terrible, pero estaríamos en parámetros que se dirían `normales`", apuntó el jerarca.
Justamente en Malvín, donde ahora han comenzado a ser incendiados los contenedores anaranjados, fue detenido el año pasado un pirómano que se dedicaba a prenderles fuego. La importación de cada unidad desde Europa cuesta a la ciudad unos 1.000 euros. Y el precio de reparación por contenedor incendiado es de US$ 300.
"En el Centro los contenedores anaranjados están más protegidos porque hay más vigilancia. Pero lo de Malvín no lo esperábamos", admitió Campal.
LA BOLSA. El fracaso de la bolsa naranja generó varios cuestionamientos de ediles de la oposición.
El nacionalista Álvaro Viviano consideró que la Intendencia se mostró "inoperante" en su intento de mejorar el reciclaje de residuos en la capital, luego que miles de comercios incorporaran las bolsas naranja.
El edil del Partido Colorado Fitzgerald Cantero se pronunció en términos similares: "las bolsas naranja que impulsó la Intendencia fracasaron rotundamente, au n cuando se gastó muchísimo dinero en materiales y campañas publicitarias".
También el actual intento de la Intendencia para que los comercios cambien a la bolsa de papel y los clientes regresen a la "chismosa", para hacer las compras, es considerado una medida "contradictoria" con la anterior iniciativa de las bolsas de nylon anaranjadas.
Con los nuevos contenedores, la administración también tenía otras expectativas. Y frente al resultado de la prueba piloto, en Malvín, decidió ponerle pausa a su desarrollo.
"La campaña educativa tiene que ser continua; este año vamos a volver a hacer un esfuerzo en Malvín, para que exista una mayor `presión` sobre los habitantes, tratando de lograr una mejor clasificación", anticipó Campal.
"Por ahora, no vamos a colocar más contenedores anaranjados mientras no haya una campaña muy intensa que los acompañe, porque si uno mira el rendimiento, es satisfactorio como una primera prueba, pero se necesita una interacción mucho mayor con el vecino, durante un período más largo", agregó el director de Desarrollo Ambiental de la IMM.
En los contenedores anaranjados se puede depositar vidrio, envases de plástico, cartón, papel y metales.
Pero la Intendencia pide que todos estos materiales estén limpios y secos. Y que las botellas de plástico se desechen "aplastadas" y las cajas de cartón "desarmadas", para que ocupen menos espacio en el contenedor.
"Hay que generar el hábito en la niñez"
"Es un tema de educación muy importante y hay que empezar con los niños. Obviamente va a ser un proceso lentísimo para llegar a que en Uruguay se clasifiquen los residuos en el hogar", señala Lucía Beloqui, integrante de Repapel, una ONG dedicada a la educación para el desarrollo sostenible.
Aclara, sin embargo, que "en Uruguay se recicla prácticamente el 90% de la basura" y que los "carritos" son "los grandes recicladores". "El tema es la dignidad con la que lo hacen. La separación en los contenedores dignifica el trabajo de los recolectores urbanos", añade.
Beloqui destaca que "hay que hacer toda una formación a nivel escolar para generar nuevas generaciones que tengan el hábito adquirido de la clasificación de residuos como algo cotidiano".
"Obviamente a las personas grandes les cuesta mucho más. Lo que nosotros estamos intentando hacer es que los temas ambientales se incorporen a las materias curriculares de la educación pública. Siempre es bueno que la iniciativa la tenga la parte pública, porque muchas veces desde allí surgen las copias a nivel privado. También la realidad indica que muchas veces los privados, en este caso, son los que están teniendo la iniciativa", indicó la integrante de Repapel.
Beloqui consideró que la campaña de publicidad de la bolsa naranja "era buena", pero "le faltaba el contenedor". "Ahora tenemos el contenedor pero no la bolsa. Hubo un desfasaje en la Intendencia por falta de recursos", concluyó.