DANIEL ISGLEAS
Los acuerdos energéticos de Anchorena suponen el compromiso argentino de suministro firme de gas boliviano por sus ductos y la aceleración de la planta de regasificación. Esto afirma una estrategia energética de Uruguay basada en el gas.
En virtud del interés mutuo, Uruguay y Argentina acordaron acelerar la instalación de una planta de regasificado de gas natural líquido en Montevideo, con capacidad para suministrar energía en partes iguales a ambos países.
Será una planta para regasificar el fluido licuado a efectos de abaratar fletes instalada en buques-planta fuera de la ciudad de Montevideo en un lugar a determinar y podrá procesar hasta 10 millones de metros cúbicos por día, estimándose que en promedio diario pueda trabajar con 6 millones de metros cúbicos diarios. Inicialmente, Uruguay y Argentina tenían previsto hacer funcionar esta planta a fines de 2012, pero ayer se acordó acelerar el proceso para comienzos de ese año, un pedido de Argentina con el que Uruguay estuvo de acuerdo.
Una vez en funcionamiento la planta instalada en buques, Uruguay hará un uso de este gas en la generación eléctrica, informó tras la cumbre el ministro de Industria y Energía Ernesto Kreimerman.
Los buques estarán surtos en el Río de la Plata, en puntos próximos a la bahía de Montevideo y recibirán el gas por vía marítima y será distribuido por gasoductos terrestres.
Hoy el gas natural es abundante en el mundo y la idea de ambos gobiernos es aprovechar la potencialidad de trabajar con varios proveedores, además de que su precio es razonablemente más bajo que el petróleo cuando se hace la conversión a energía. Según los estudios hechos por técnicos de ambos países, por lo menos hasta el año 2018 el gas natural va a tener valores inferiores -en equivalencia energética- a los del crudo.
"Nosotros queremos ayudar al Uruguay porque formamos parte de un mismo espacio político y comercial. Con esta planta, cambiará en 180 gra-dos la matriz energética del país", dijo la presidenta Cristi-na Fernández durante la conferencia de prensa conjunta con Mujica.
La mandataria destacó que hay un descenso en el precio internacional del gas y además subrayó el hecho de que de todos los combustibles fósiles, es el menos contaminante. "Esas son las razones para optar por este sistema", puntualizó la presidenta.
Mujica señaló que esto es decisivo: "Tenemos que resolver en los próximos meses si nos dedicamos a encarar una generadora energética con base a gas o nos dedicamos al carbón", destacó. "La regasificadora argentina nos permitiría importar gas de la región a gran escala, el cual sería convertido en energía en un 50% por el Uruguay y el otro 50% por Buenos Aires", agregó.
GAS SEGURO. Además, Uruguay y Argentina acordaron profundizar el intercambio energético en electricidad y gas, y convinieron condiciones de volumen y precio.
Mujica y Fernández firmaron un acta que asegura a Uruguay el suministro firme por parte de Argentina de 300.000 metros cúbicos por día de gas natural a un precio "razonable y equilibrado", indicó Kreimerman.
Los suministros de gas natural provenientes de terceros países tendrán como base el costo fijado por el tercer país (Bolivia) más el valor del transporte. Kreimerman y el ministro argentino de Planificación, Julio De Vido, acordaron con el aval de los presidentes convocar al ministro boliviano de Energía para un encuentro en Buenos Aires para estudiar el volumen de suministro.
Salto Grande. Los presidentes avalaron también un acuerdo para la repotenciación de la represa hidroeléctrica binacional de Salto Grande con el fin de obtener mayor rendimiento de la misma. La represa tiene hoy una capacidad de 1.900 megavatios y se espera obtener mayor rendimiento, sea en base a la modificación de cota, el aprovechamiento de los vertidos o el mejoramiento de las actuales turbinas.
Acuerdo por planta y por grupo de trabajo
La declaración conjunta de los presidente de Uruguay y Argentina resume en dos puntos los marcos del acuerdo en los temas relacionados a la energía.
Los avances en la materia dan continuidad a un aspecto de la relación bilateral que se mantuvo estable durante los años del conflicto diplomáticos.
Se estableció: "Adenda al Acuerdo para la Implementación y Operación del Proyecto de Regasificación de Gas Natural Licuado entre la República Oriental del Uruguay y la República Argentina, para anticipar a la brevedad la posible puesta en funcionamiento del misma, lo cual permitirá a ambos países una mayor estabilidad en la producción energética, tanto desde el punto de vis-ta ambiental como económico".
"Acta del Grupo de Trabajo Conjunto sobre Energía, ratificada por los señores Ministros del área de ambos Gobiernos, que crea una Comisión Bilateral de Cooperación Energética en la que se establecerán modalidades de intercambio energético entre las Partes con suministro estable y con metodologías de comercialización justas y equitativas para ambas Partes, con miras a la profundización del intercambio energético. Asimismo, se comprometen los máximos esfuerzos para facilitar la circulación de energéticos en el ámbito regional".
Cada país fue con medio gabinete
Paralelo a la cumbre en-tre los presidentes José Mujica y Cristina Fernández, hu-bo reuniones entre ministros de Uruguay y Argentina. Ambos presidentes concurrieron a la cita en la estancia de Anchorena acompañados por buena parte de sus gabinetes.
Del lado uruguayo estaban, además del vicepresidente Danilo Astori, los ministros Luis Almagro (Relaciones Exteriores), Fernando Lorenzo (Economía), Héctor Lescano (Turismo), Ricardo Ehrlich (Educación), Daniel Olesker (Salud Pública), Roberto Kreimerman (Industria), Luis Rosadilla (Defensa), Enrique Pintado (Transporte), Tabaré Aguerre (Ganadería) y Graciela Muslera (Vivienda).
La presidenta argentina, en tanto, estuvo secundada por su canciller, Jorge Taiana, y los ministros de Planificación, Julio De Vido; Industria, Débora Giorgi; Defensa, Nilda Garré; Salud, Juan Manzur y el vice de Economía, Roberto Feletti.
Según la declaración conjunta firmada por los presidentes, Mujica reiteró el respaldo del gobierno uruguayo al reclamo de Argentina sobre las Islas Malvinas. En ese sentido, marcó la necesidad de que los gobiernos de Argentina y Gran Bretaña reanuden las negociaciones a fin de encontrar, a la mayor brevedad posible, una solución pacífica y definitiva a esta disputa.