LA MARCHA DE LA PANDEMIA

Variante brasileña P1 fue detectada en el 89% de los casos positivos

Lo que la Sociedad de Medicina Intensiva objeta es que el aumento de las camas en CTI no haya sido acompañado de recursos humanos capacitados.

En los 19 departamentos se encuentra la variante P1, pero en ocho está en el 100% de las muestras analizadas. Foto: Leonardo Mainé
En los 19 departamentos se encuentra la variante P1, pero en ocho está en el 100% de las muestras analizadas. Foto: Leonardo Mainé

La Sociedad de Medicina Intensiva alertó en el Parlamento que la política de aumentar camas de CTI con los mismos recursos humanos (que al inicio de la pandemia) “ha provocado un notorio descenso en la calidad de asistencia” y eso explica el elevado número de fallecidos por COVID-19.

El cuestionamiento a la política de incremento de camas de CTI seguida adelante por las autoridades sanitarias y los prestadores de salud fue realizado en la Comisión Especial de Seguimiento del COVID-19 por Luis Nuñez, secretario general de la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva.

Lo que se objeta es que el aumento de las camas no haya sido acompañado de recursos humanos capacitados, según consta en la versión taquigráfica a la que accedió El País. Si bien están trabajando en el área de CTI colectivos médicos afines y trabajadores de enfermería, los intensivistas consideran que esto repercute en el nivel de asistencia, porque no están especializados en terapia intensiva. En ese marco, manifestó preocupación por los “magros resultados” y la sensación que les queda “de que se pudo haber hecho algo mejor y no se hizo porque realmente hay un desborde asistencial”.

“Lo que hoy en día preocupa más a los intensivistas y a la medicina intensiva nacional en general es ver cómo día a día tenemos más pacientes con los mismos recursos humanos y cada vez con menos recursos materiales, porque esto no se trata solamente de ventiladores”, advirtió Núñez.

Según dijo, “lamentablemente y paradójicamente los fallecidos han mantenido el sistema en función y fuera de lo que es el colapso o saturación, que en realidad está saturado de por sí porque no tenemos capacidad asistencial para esos pacientes”.

Núñez sostuvo que se sigue insistiendo en que no hay saturación, sin entender su verdadero significado. “No es ocupación de camas, sino básicamente capacidad asistencial. Hoy, la capacidad asistencial del país está seriamente comprometida a nivel de medicina intensiva; podremos seguir agregando camas, pero los resultados lejos de mejorar van a ser peores”, subrayó. Por otro lado, desde la Sociedad de Medicina Intensiva también se manifestó preocupación por la falta de stock de medicamentos como sedantes, antibióticos y antifúngicos, entre otros.

Por su parte, el presidente del Sindicato Médico, Gustavo Grecco, lamentó la cantidad de fallecidos por COVID-19. “Vemos muertes en los CTI, muertes en las salas de internación convencional, muertes en los domicilios, muertes en las emergencias esperando ingreso a internación, en fin, ¡muertes!”, remarcó en el Parlamento.

El presidente Luis Lacalle Pou dijo ayer en conferencia de prensa que los CTI finalmente no se saturaron, como se había previsto, y que esto no pasó porque ya son más de 1.000 las camas de cuidados intensivos que hoy están disponibles.

La gran ola.

El ministro de Salud, Daniel Salinas, dijo que la circulación de la variante viral P1 (detectada por primera vez en Manaos, Brasil, y cuya transmisibilidad sería 2,5 veces mayor) explica la primera gran ola que atraviesa Uruguay.

En menos de cinco semanas, la variante P1 pasó de ser algo aislado que se encontraba en pocas muestras de pacientes que habían sido diagnosticados con la infección que causa el coronavirus, a la variante viral predominante y casi hegemónica.

Según el último informe del Grupo de Trabajo Interinstitucional para el Monitoreo de Variantes de SARS-CoV-2, el 89% de las muestras analizadas en la última semana fueron identificadas como la variante P1. A mediados de marzo llegaba al 15%.

Test de coronavirus en el LATU. Foto: Leonardo Mainé
Test de coronavirus en el LATU. Foto: Leonardo Mainé

Entre el resto de las muestras se han encontrado otras variantes (como la P2), pero de aquellas que más preocupan a los científicos (por su potencial de contagiosidad), “sigue sin encontrarse en Uruguay la variante sudafricana y solo se ha encontrado hace meses un caso de la variante británica que ha sido perfectamente aislado”, explicó el virólogo Gonzalo Moratorio.

La variante P1 está presente en los 19 departamentos del país, aunque en ocho de ellos se ha encontrado en el 100% de las muestras.

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