MSP ANALIZA ESCENARIO

Estudian intercambiabilidad de tres vacunas contra el COVID-19

Cruzar distintas vacunas para “reforzar” la inmunización de aquellas personas que ya recibieron sus dosis contra el COVID-19 no es descartado por ningún científico.

Asesores del MSP ya comenzaron a evaluar la posibilidad de intercambiar vacunas de diversos laboratorios. Foto: Estefanía Leal
Asesores del MSP ya comenzaron a evaluar la posibilidad de intercambiar vacunas de diversos laboratorios. Foto: Estefanía Leal

La intercambiabilidad entre vacunas de distintos laboratorios comienza a ser una opción en el mundo, y también en Uruguay. Se trata de uno de los temas que tienen a estudio los expertos que integran el grupo ad hoc de la Comisión Nacional Asesora de Vacunaciones del Ministerio de Salud Pública (MSP).

El tema ocupó parte de la sesión de la semana pasada del equipo que es integrado por médicos y científicos, informaron integrantes de la comisión a El País. Allí se analizó la posibilidad de adquirir tres nuevos tipos de vacunas (Bharat, Sinopharm y Johnson & Johnson) para “completar” la inmunización en aquellas personas ya vacunadas con dos dosis.

Si bien aún no hay ninguna definición al respecto, “se discutió acerca de cuáles son las tecnologías que se utilizan” para explorar la posibilidad de administrarlas a quienes ya recibieron dosis de Pfizer, Sinovac o AstraZeneca.

La semana pasada El País adelantó que el MSP solicitó a esta comisión que estudie la eficacia de las tres vacunas antes mencionadas. Ese análisis es clave para que el gobierno baraje más opciones o avance en las negociaciones con los laboratorios, aunque no excluye las tratativas con otras compañías.

María Moreno, profesora agregada del Departamento de Desarrollo Biotecnológico de la Facultad de Medicina e integrante de la comisión asesora de vacunas, explicó que Uruguay “por ahora está recibiendo vacunas como para adherir a lo descrito: dos dosis de Pfizer, dos dosis de Sinovac...”. Pero, aclaró la especialista, “es importante estudiar la alternancia de cara a si surgiera una alerta para la adquisición futura de vacunas” o por si fuera necesario “una tercera dosis de refuerzo”.

En este sentido, un documento de la comisión ad hoc al que accedió El País deja en claro que “se acuerda recomendar que quienes hayan recibido una primera dosis de una vacuna no disponible en el país, reciban una segunda dosis con una plataforma similar. Por ejemplo: si recibió una dosis de Moderna (que es de ARN mensajero), reciba una segunda de Pfizer. Si recibió una de vector viral, complementar con AstraZeneca, y en caso de recibir de virus inactivado complementar con Coronavac”.

AstraZeneca. Foto: Leonardo Mainé
AstraZeneca. Foto: Leonardo Mainé

En España fueron presentados ayer los resultados preliminares de un estudio que demostró la efectividad y seguridad de administrar una primera vacuna con AstraZeneca y una segunda con Pfizer. En el CombivacS, como le llaman a la investigación, los científicos españoles encontraron “un incremento de los anticuerpos neutralizantes siete veces superior entre los vacunados con una segunda dosis (primero AstraZeneca y luego Pfizer) que quienes solo habían recibido una dosis (de AstraZeneca)”, aseguró a El País Jesús Antonio Frías Inhiesta, coordinador de la red de investigación clínica del Instituto de Salud Carlos III (Spanish Clinical Research Network, Scren) y jefe de Servicio de Farmacología Clínica del Hospital Universitario La Paz.

El país ibérico estaba ante una disyuntiva y por eso aceleró esta investigación: unos 3.000.000 de personas habían recibido una primera dosis de AstraZeneca, pero esta vacuna “tiene un riesgo mayor al esperado en los menores de 60 años”, explicó Frías Inhiesta. Entonces comenzaron este estudio con 673 personas de entre 18 y 59 años: a dos terceras partes se les dio una segunda dosis, pero con Pfizer, y al tercio restante se lo dejó solo con una dosis de AstraZeneca. Y la conclusión fue que los anticuerpos producidos tanto a los siete como a los 14 días eran eficaces para proteger frente a SARS-CoV-2.

A partir de estos hallazgos, entonces, la sanidad española podrá habilitar que los menores de 60 años que fueron vacunados con AstraZeneca puedan obtener una segunda dosis de Pfizer. Los investigadores no le llaman intercambiabilidad de vacunas, porque no se sustituye una por otra. En todo caso, explicó el coordinador de la red de investigación clínica del Instituto de Salud Carlos III, “se usa una vacuna inicial y otra, de otro tipo de acción, para la segunda dosis”.

AstraZeneca usa la técnica de vector viral, mientras que Pfizer la de ARN mensajero. La relevancia de disponer de vacunas heterólogas, agregó Frías Inhiesta, es que “flexibiliza los programas de vacunación y hace que los países estén menos pendientes de la entrega en fecha de los embarques”. Recuérdese que entre una primera dosis y la segunda hay períodos ventana que, para el caso de AstraZeneca, en España no puede excederse de la séptima a la duodécima semana.

La mezcla de dosis es un procedimiento extendido en la medicina. El ejemplo paradigmático es el tratamiento del VIH que, por lo general, requiere de la combinación de distintos antirretrovirales. Las vacunas no son la excepción. Moreno recuerda que las vacunas de la tos convulsa que se dan al comienzo de la vida son de bacteria inactivida, mientras que las administradas cuando el niño es más grande son subunidades de la bacteria. Lo mismo había pasado con el combate a la polio: por un tiempo se mezcló la vacuna oral y la inyectable inactivada.

Llegada de vacunas Pfizer. Foto: Presidencia
Llegada de vacunas Pfizer. Foto: Presidencia

“Con las vacunas de vectores virales es frecuente que se necesite un refuerzo de otra plataforma”, explicó Moreno. La rusa Sputnik, de hecho, ya está pensada para que la primera y segunda dosis sean diferentes. Y en el caso de Johnson & Johnson solo se ha especificado una única dosis porque se demostró que la segunda con el mismo vector viral no hacía la diferencia.

Más allá de segundas dosis combinadas o no, ¿los países tendrán que administrar una tercera dosis de una vacuna diferente? El español Frías Inhiesta deja en claro que “por ahora es una pregunta sin respuesta. La infección que causa el SARS-CoV-2 va a permanecer más tiempo del esperado, entonces es una posibilidad la administración de terceras dosis. Pero todo eso está a estudio porque, hasta ahora, ha pasado muy poco tiempo: falta saber el espaciado de las dosis, el tiempo de permanencia de la inmunidad...”. En Uruguay, complementa Morena, piensan lo mismo. “Salvo que haya resultados internacionales contundentes, todo hace pensar que la eventual tercera dosis no será antes del año de la primera”.

Efectividad de la vacuna Coronavac.

El estudio español que abre una posibilidad de vacunas heterólogas no es la única novedad que alentó a los investigadores uruguayos. El Ministerio de Salud de Chile presentó nuevos resultados sobre la efectividad de la vacuna Coronavac (del laboratorio Sinovac) tras el análisis de 10.200.000 personas del Fondo Nacional de Salud chileno entre el 2 de febrero (fecha de inicio de la administración de las dosis) y el 1° de mayo. Y según Moreno “estos nuevos resultados parecen muy alentadores”.

En concreto, la sanidad chilena reportó una efectividad de 65,3% para prevenir COVID-19 sintomático; del 87% para prevenir hospitalización; del 90,3% para prevenir el ingreso a una unidad de cuidados intensivos y 86% para prevenir muertes. ¿Qué significa? Moreno pone el ejemplo más claro: si en el grupo de control, de aquellos que no están vacunados, se mueren 100; en el grupo vacunado serán solo 14.

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