MARIHUANA REGULADA

Cannabis con “más pegue” se vendería desde febrero

Previo a la salida al mercado, el Ministerio de Salud Pública y el Ircca tendrán que afinar el porcentaje máximo permitido de cada componente.

El medicinal es el único uso aún no resuelto desde la regulación. Foto: A. Colmegna
Un trabajador poda una planta de marihuana. Foto: Archivo El País.

Uruguay había sido noticia mundial: las farmacias empezaron a vender marihuana con fines “recreativos”. Era el punto más osado del llamado “experimento de regulación del cannabis”. Cuatro años y una semana después -alternancia de gobierno mediante, cambios de las empresas licitatorias, apertura y cierre de puntos de venta, crecimiento en el padrón de adquirentes y diferendo con el sistema bancario- las plantas que habían brotado de dos semillas españolas siguen teniendo descendencia y una nueva variante (también española, pero con más “pegue”) empieza a crecer dentro de los invernaderos de los predios estatales habilitados.

Para los sentidos de un inexperto, las plantas lucen toda iguales: huelen a pasto húmedo recién cortado, crecen en altura en busca de los rayos de sol y sacan unas hojas color verde bosque parejo. Pero el ingeniero agrónomo Sebastián Gutiérrez sabe que cuando esas mismas hojas empiezan a oscurecer en el centro es porque tienen exceso de nitrógeno, que la variedad beta (predominancia sativa) es más sensible al frío y por eso puede enrojecer, o que la nueva variante gamma (predominancia índica) tiene una hoja más ancha y retacona.

En los predios habilitados para el cultivo de cannabis con fines recreativos todo está milimétricamente controlado. La amenaza de la ola de frío polar casi no se siente. Dentro del recintos de polietileno de distinta intensidad -a los que llaman “sala de madres o maternidad”- la temperatura es subtropical. Cada rayo de sol se aprovecha como si fuera la última gota de agua en un desierto y eso que, por día, se invierten unos 8.000 litros de agua purificada para cada plantío. Es tal el detalle del cuidado que Gutiérrez ya anticipa que “para febrero” tendrán “unos 300 kilos” de la nueva variante, la gamma, una de las promesas que había hecho la actual directiva del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca).

En estos cuatro años y una semana, el mercado de marihuana ha tenido un tire y afloje entre la oferta y la demanda. El padrón de adquirentes continúa al alza (hasta el viernes pasado figuraban 45.550 inscriptos para la compra en farmacias), pero las licencias para puestos de venta han fluctuado (ahora son 19 farmacias distribuidas en solo 11 departamentos). Y, sobre todo, había un reclamo de algunos consumidores para que el producto tenga “más pegue”.

La nueva variante -que al igual que las variantes del SARS-CoV-2 se denominan siguiendo el alfabeto griego- por ahora son plantas madres en unas macetas de nylon amarillas. Y aunque lucen casi idénticas al resto, su genética hace que casi no tengan cannabidiol (CBD), pero sí un porcentaje mayor de tetrahidrocannabinol (THC). Esa relación redunda en un mayor “viaje” psicoactivo.

La dirección técnica del Ircca reconoce que “hay mucho mito” respecto a los niveles de CBD y THC. En el imaginario de los consumidores de marihuana, el CBD es sinónimo de propiedades medicinales y el THC de psicoactividad. Y si bien algo de eso hay, porque ambos componentes afectan a neurotransmisores diferentes, un porcentaje de THC también es usado como fármaco (no para epilepsias, pero sí para dolores), y el CBD, por el contrario, no anula del todo el efecto psicoactivo (en realidad es un tema de relación y del organismo del consumidor). Las “viejas variantes”, por ejemplo, tenían una relación de dos a uno (CBD vs. THC), y la nueva tiene uno a cero THC.

Previo a la salida al mercado, el Ministerio de Salud Pública y el Ircca tendrán que afinar el porcentaje máximo permitido de cada componente. El producto llegaría a las farmacias en el primer trimestre de 2022.

Pero, antes, las empresas están pendientes de otras decisiones. Jabelor, la empresa de capitales uruguayos y chilenos en la que ahora trabaja Gutíérrez, fue una de las que obtuvo la licencia de plantación hace menos tiempo (en el último llamado público). Ya tiene pronto unos 700 kilos (de un máximo de dos toneladas anuales) para salir al mercado. Ya cuenta con los sobres de color violeta que identifican a la compañía. Aunque todavía no tiene el visto bueno final del MSP que, esperan, “estará en pocas semanas”.

Mientras, el tiempo corre. Porque si bien hay un largo proceso de cultivo (materindad, eraizamiento, floración, manicuarado y secado), una vez que el stock está pronto y envasado solo puede permanecer hasta un año en depósito. No es un tema de espacio, porque las flores secas pierden un 75% del gramaje original, pero sí de posible pérdida de calidad del producto.

La empresa de capitales canadienses ICC no renovó el contrato, por lo cual, en la práctica, el mercado está manteniéndose porque la uruguaya Simbiosys (la primera empresa con licencia para el cultivo de cannabis con fines recreativos), el verano pasado tuvo su cosecha récord.

Óscar González, gerente general en Simbiosys, sabe que en los cultivos la experiencia hace la diferencia. Hace dos años, de una planta terminaban obteniendo 56 gramos de marihuana fumable. “El año pasado tuvimos plantas que dieron entre 90 y 100 gramos... todo un logro”.

Tres dudas sobre la marihuana recreativa

Mientras el Parlamento dirime la redacción del artículo que le da a la Policía o a la Fiscalía la información sobre los clubes cannábicos, en la Junta Nacional de Drogas tienen otros asuntos que resolver:

Turistas: “Me parece que puede ser muy bueno para Uruguay que tengamos un incentivo adicional para el turismo”, había dicho el secretario nacional de JND hace casi un año. El acceso de cannabis legal para los turistas, entienden los integrantes de la Junta, permitiría reducir los riesgos a los que se exponen los viajeros. Pero todavía no está resuelto.

Expendios: hay ocho departamentos que todavía no tienen siquiera una farmacia que venda marihuana. Las autoridades ven oportuno la ampliación a nuevos tipos de establecimientos. Pero todavía no está resuelta.

Bancos: la marihuana se está legalizando en varios estados de EE.UU. Pero las casas madres de los bancos, con sede en ese país, todavía miran con recelo el dinero que proviene del mercado de drogas reguladas.

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