PANDEMIA

Por qué baja la mortalidad por COVID-19 y hay menos casos graves

Los científicos, en Uruguay y a nivel global, manejan distintas hipótesis de por qué ahora hay menos muertos y casos graves.

Coronavirus. Foto: AFP.
Un grupo de diez especialistas italianos difundió una carta en la que afirma que hay un incremento de casos con carga viral baja. Foto: AFP.

Este contenido es exclusivo para nuestros suscriptores.

Mabel volvió de un viaje al Caribe y se empezó a sentir mal. Muy mal. Estaba cansada, tenía tos, fiebre y le faltaba el aire. El cuadro evolucionó rápido y a fines de marzo debió ser internada en el CTI del Casmu. Tenía COVID-19. Le pusieron un respirador mecánico y se inició un largo proceso de más de tres meses. Hasta anoche el suyo era el único caso de una persona internada en CTI por coronavirus en todo el país. Hoy se supo que falleció.

¿El SARS-Cov-2 es ahora menos letal? ¿Ha disminuido su virulencia? ¿Ha bajado la mortalidad? El tema es motivo de estudio en el mundo y, como todo, hay distintas opiniones e hipótesis.

En Italia, varios médicos y científicos han afirmado que el virus ha cambiado y es hoy menos grave. De hecho, hace unos días un grupo de diez profesionales que dirigen hospitales, centros e institutos de investigación (muchos de los cuales ya habían expresado que el virus ahora tiene una carga viral más débil, según informó el diario argentino La Nación) firmaron un documento que sostiene “la caída inequívoca de enfermos con síntomas y de internaciones en hospitales”, y dice que “las evidencias virológicas mostraron un constante incremento de casos con carga viral baja o muy baja", o sea “débilmente positivos”. Pero no hay unanimidad y otros expertos italianos dicen lo contrario. Massimo Galli, director del departamento de enfermedades infecciosas del hospital Sacco de Milán, respondió a la RAI que afirmar que el virus se ha debilitado “es demente e irresponsable”.

Desde Maryland (Estados Unidos), el médico argentino Oscar Cingolani -cardiólogo, profesor e investigador en la universidad Johns Hopkins- dice a El País que sí, que hoy la gente se muere menos por COVID-19 y que cada vez hay más asintomáticos o paucisintomáticos (o sea, con pocos síntomas). ¿Eso significa que es menos letal? No necesariamente, aunque es una posibilidad.

Test de coronavirus. Foto: EFE.
Test de coronavirus. Foto: EFE.

Cingolani -quien forma parte de un grupo de especialistas de Johns Hopkins que evalúa hacia dónde dirigir las investigaciones y los posibles tratamientos para enfermos con COVID-19- afirma que, incluso en los países en los que hubo un aumento de casos, eso no ha sido seguido por “un aumento tan marcado en las camas de terapia intensiva ni por un aumento en la mortalidad”. Las posibles explicaciones son varias, dice el médico argentino, y una de ellas es que en casi todos lados se está testeando más. “Pero eso no explica por qué la mortalidad baja, habiendo detectado más casos”, indica Cingolani

¿Cuál es la posibilidad más factible? “Cuando el virus atacó, nadie se cuidaba. Los médicos no usaban máscaras o las usaban por momentitos. Los pacientes tenían una carga viral muy alta, estaban infectados por muchos virus porque venían de infectarse sin distanciamiento social”, responde el investigador. Y si hay algo que sabemos, en medio de toda la incertidumbre, es que aquellos que se contagian con mayor cantidad de virus les va peor que los que se contagian con menos cantidad de virus. Estos últimos tienen menos posibilidades de desarrollar síntomas o, en todo caso, esos síntomas serán más leves. Ahora todo indica que la mayoría se contagia con menor carga viral, afirma Cingolani.

Además, los médicos ya no están sobrepasados (en Uruguay nunca lo estuvieron) y tratan a los pacientes precozmente y mejor, sostiene el médico. “Al principio de la pandemia a los pacientes en Italia se los ponía en una habitación y ni se los miraba”, afirma.

Otra hipótesis es que la reducción de la mortalidad y de los casos graves se deba a que, como se han estado probado distintos medicamentos, se ha logrado un impacto. “Cada poquito que hacés también puede influir”, afirma el especialista argentino.

La última hipótesis es pensar que el virus ha tenido una mutación, por lo cual ha perdido la agresividad. “Es una posibilidad pero hasta ahora no la hemos comprobado”, admite Cingolani. Pero que no esté comprobado no quiere decir que no pueda ser real, agrega. De hecho, hasta ahora el virus “debe haber cambiado más de 1.000 veces desde que empezó la pandemia”, pero son pequeñas mutaciones. La semana pasada, por ejemplo, se conoció una investigación (aún pendiente de revisión por los pares) que indica que una mutación en una proteína del SARS-CoV-2 aumenta la capacidad de transmisión (o sea, se podría transmitir más) pero también indica que no aumenta su letalidad.

Cingolani advierte que una característica de este virus es que tiene cierta estabilidad en las proteínas importantes, por lo cual sería “un poco difícil” esperar que bajara la agresividad a corto plazo. Pero no imposible.

Muy lejos de Maryland, la sede de la Facultad de Ciencias está en Malvín Norte en Montevideo. Allí trabaja el virólogo Santiago Mirazo, quien dice que no hay ninguna evidencia hasta hoy que sugiera que el virus se esté atenuando o que, por el contrario, se vuelva más virulento. Mirazo admite, eso sí, que lo habitual es que los virus se vayan debilitando a medida que circulan y que también se espera que suceda lo mismo con el SARS-CoV-2. Es decir, que conviva más pacíficamente con la población. Pero no es un proceso abrupto. “En un mes no se atenúa por una mutación y se vuelve más benévolo. Eso es improbable que ocurra hoy, pero sí en el correr de los próximos meses”, explica el científico. “Pero ahora (la caída de casos graves) es más un artefacto del contexto actual de esos países que realmente una presentación clínica más leve del virus”.

El virólogo explica que la tasa de letalidad (esto es, los fallecidos en el total de los casos confirmados) ha variado en el mundo desde el 0,2% de Corea a 14 o 15% en Inglaterra o Italia pero también se sabe que eso depende de la capacidad de testeo. “Uruguay testeó muy bien y se mantuvo en el 3% hasta ahora”, indica.

Y coincide con Cingolani en que hoy los pacientes leves son tratados antes y mejor porque ya no está el miedo a saturar el sistema de salud. “No hay que elegir a quién tratar, sino que se los puede tratar básicamente a todos. Y los médicos saben qué esperar, saben identificar cuando un paciente se puede complicar y antes no”, dice Mirazo. “Al principio no se sabía lo del trastorno de la coagulación ni la tormenta de citoquinas. A los pacientes le trataban de bajar la fiebre, le daban asistencia respiratoria y se morían”.

Distinta es la respuesta que da una infectóloga uruguaya cuando El País le pregunta si ha descendido la mortalidad por COVID-19 y si hoy se presenta en forma menos grave: responde que “extraoficialmente seguro”. Pero luego pide no ser identificada porque, dice, hay mucha sensibilidad. Todo se ha “partidizado”, lamenta. Y se llama a silencio.

CTI. Foto: AFP.
Foto: AFP.

Datos del CTI: pasaron 25 hombres y 10 mujeres

Desde el 17 de marzo al 28 de junio pasaron 35 pacientes por las salas de cuidados intensivos del país, de los cuales 25 son hombres y 10 mujeres. De esos 35, poco más de la mitad fallecieron (16 hombres y tres mujeres), según cifras que maneja la Sociedad Uruguaya de Medicina Intensiva. La edad promedio de los internados es 67,1. Además, 28 requirieron conexión a ventilador y de ellos 19 fallecieron.

Pedro Alzuagary, jefe de medicina intensiva del Sanatorio Americano, dice que el virus es bastante menos letal de lo que se consideraba inicialmente pero aclara que eso depende sobre todo de la capacidad de respuesta del sistema sanitario. “La letalidad real se verá cuando pase la pandemia y se analicen todos los datos”, afirma Alzugaray. Para el intensivista la relación es clara: cuando el sistema sanitario se desborda, la mortalidad se dispara.

¿El virus no mutó a una forma más benigna? Al médico le resulta difícil creer eso, pero tampoco lo descarta. “Se sigue comportando más o menos igual. Pero aprendimos de la enfermedad y los pacientes marchan mejor”. Desde el 13 de marzo al 17 de abril el 5,3% de los pacientes confirmados fue al CTI, mientras que desde el 18 de abril al 30 de mayo fue solo el 1,6%, según cifras de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas que publicó El Observador. El profesor Julio Medina dijo a ese diario que la diferencia “podría alimentar la hipótesis de una menor severidad del virus”, pero opinó que los motivos pueden ser otros, como un diagnóstico “más fino” o “una mejor atención en cuidados moderados”.

MÁS

Un solo caso nuevo y patrullan en treinta y tres

La Policía de Treinta y Tres realizará patrullajes para controlar que las personas a las que se les indicó realizar cuarentena estén cumpliendo con esa medida, según anunció el Jefe de Policía local Gustavo Silveira, en una conferencia de prensa. En tanto, la actualización diaria del Sinae indicó que este domingo se registró un solo caso nuevo de coronavirus y fue en el departamento de Treinta y Tres. Ahora son 79 los casos activos en todo el país, según el informe oficial.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados