Pautas de consumo

Las alimentarias mantendrán sus fórmulas pese a nuevo etiquetado

Las empresas salen al cruce de un decreto del presidente Tabaré Vázquez.

Decreto que establece etiquetado de alimentos ya está pronto. Foto: archivo El País
 Foto: archivo El País

El presidente de la República Tabaré Vázquez no llegará con las manos vacías a la tercera reunión de alto nivel de las Naciones Unidas sobre Enfermedades No transmisibles (ENT), que se realizará en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en septiembre en Nueva York, Estados Unidos.

Según indicaron en el Ministerio de Salud Pública (MSP) a El País, antes de mediados de ese mes, el presidente Vázquez estará firmando el decreto que dispone etiquetas frontales en todos aquellos alimentos con altos valores de grasas, grasas saturadas, sodio y azúcares. Con la medida, el gobierno espera que las empresas de alimentos reformulen sus productos para que no sean etiquetados, ya que de serlo, se estima que el consumidor opten por aquellos que muestren valores nocivos bajos.

Cuatro empresas de la industria de la alimentación consultadas por El País que pidieron no ser identificadas coincidieron en que no están dispuestas a reformular la mayoría de sus alimentos ya que el decreto no refleja su posición. Estiman que el 80% de los productos de la industria pasarán a tener las etiquetas, unos sellos octogonales negros con letras blancas en los que se identifica que alimento tiene alta cantidad de grasas, grasas saturadas, sodio y azúcares, de acuerdo con los parámetros que ya fijó la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La normativa que ya rige en Chile, ocasionó el rechazo de la industria que es partidaria —al igual que en Uruguay— de un sistema "más informativo" para el consumidor, por ejemplo, un sistema de semáforos o con "pilas" que indiquen los porcentajes de los valores. En ese país, según admitió esta semana a El País el senador chileno —impulsor de la ley—, Guido Girardi, la reformulación de los alimentos generó incluso que muchos de los productos adquieran sabores distintos.

Una fuente de una de las empresas consultadas dijo a El País que "el modelo uruguayo es más estricto que el de Chile" ya que no da margen para reformular los productos. Para tan solo poner un ejemplo, un dulce de membrillo, que como su nombre bien lo indica es casi en su totalidad, dulce, deberá al final de la regulación tener solo un 10% de azúcar.

La industria que participó solo al inicio de las conversaciones con el gobierno, considera que no podrá cumplir con el decreto ya que fueron dejados de lado: "No lo podemos cumplir, va a tener todo un sello", dicen.

Consenso.

Las cámaras de alimentos de los países que integran el Mercosur presionan para aprobar un sistema único a nivel regional a través de un sistema con colores como un semáforo que eventualmente podría contener leyendas. En julio tuvo lugar en la ciudad de Brasilia, en Brasil, una reunión de alto nivel en la que representantes de los ministros de Industria y Salud de ese país recibieron a dirigentes de las cámaras de alimentos de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. En el encuentro que fue encabezado por la Asociación Brasileña de las Industrias de Alimentación (ABIA) se firmó una carta en la que se estableció que en caso de eventuales cambios a las iniciativas que se barajan en el Mercosur sobre etiquetado de alimentos, la decisión se adopte con el consenso de los cuatro países que conforman el bloque.

Crítica.

Una de las empresas de la industria alimentaria consultada señaló que "estamos dispuestos a colaborar y acataremos la decisión como siempre lo hacemos. Pero no estamos convencidos que el modelo sea el mejor para el consumidor. El modelo asusta más de lo que educa. Pone en el foco en cada alimento envasado y pierde la referencia de una dieta balanceada". Además, indicó que "desde la óptica de los negocios, hace difícil importar y exportar encareciendo la producción lo que es malo para el consumidor". Por último, entiende que "demoniza a la industria y deja fuera del radar a todos los alimentos que se comercializan listos para comer y que no tendrán ninguna regulación".

Aducen falta de criterios

La industria considera que los criterios entre la OMS y la OPS para etiquetar los alimentos no es el mismo. Es que por ejemplo, mientras la OMS estipula los valores en función de una dieta diaria — 10% de azúcares permitidos —, para la OPS el valor debe ser considerado solamente con respecto a un alimento.

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