La reiteración de la posibilidad de que el intendente de Rocha, Irineu Riet Correa, despida a entre 600 y 700 funcionarios de la comuna para equilibrar el presupuesto, quedó expuesta nuevamente este fin de semana por manifestaciones del propio jefe comunal.
Riet Correa declaró ayer en una entrevista concedida a Radio Carve que maneja esa posibilidad y dijo que lo haría por vía administrativa.
La comuna volverá a funcionar hoy, lunes, pero en medios sindicales se aseguró a El País que el 90% de los trabajadores se mantendrá inactivo acatando una decisión gremial.
En esta jornada, precisamente, expira el plazo constitucional para que Riet Correa presente la Rendicion de Cuentas a la Junta Departamental.
El intendente acaba de sortear un juicio político en el Senado habiendo sido acusado por ediles departamentales por no presentar la Rendición de Cuentas el último año.
Riet Correa es el único intendente a quien se le instruyeron cargos por segunda vez en la Junta Departamental, en 1994 y 2002.
El sábado 28, a primera hora de la mañana, la sede central de la intendencia fue finalmente desalojada tras una solicitud presentada a las autoridades policiales por el jefe comunal y al cabo de un período de unos diez días de permanecer en poder de un grupo de funcionarios.
La denominada carpa del pueblo instalada sobre la plaza principal de la capital rochense por parte del sindicato, recibe la adhesión de cientos de ciudadanos que han saludado a los movilizados, incluso sacerdotes y religiosas que se desempeñan en el medio.
Ante la eventualidad de un despido masivo, el representante del gremio municipal Bernardino Barreiro manifestó a El País que "todo puede ser con nuestro intendente, por ahora no sabemos nada sobre el tema". Sostuvo que "hace un mes, el edil nacionalista José Luis Molina —único representante que respalda a Riet Correa— manejó la posibilidad del despido de 700 funcionarios y el propio jefe comunal desestimó esa posibilidad".
Consideró que "si llegara a despedir, volvería a contradecirse, puesto que sus afirmaciones han sido exactamente en el sentido contrario. Habrá que esperar".
Jorge Castro, que es miembro del secretariado ejecutivo del Pit- Cnt, señaló que "la central de trabajadores permanecerá en Rocha hasta que definitivamente alguien asuma la responsabilidad sobre los créditos salariales adeudados". No descartó la posibilidad de instrumentar una movilización de características nacionales.
echar o no echar. La idea de despedir funcionarios para mejorar la ecuación económica en la comuna no es de ahora. El intendente ha hablado públicamente sobre el tema en más de una ocasión.
A comienzos de agosto de 2001, Riet Correa concedió una entrevista a El País donde declaró, sobre la cantidad de funcionarios, que "más allá de no pagarle el sueldo, por lo menos (el empleado) mantiene una ilusión. Hoy sería muy fácil para los intendentes poner una placa fuera del despacho que dijera: no hay trabajo. Para nosotros eso es criminal, porque es terminar la única y la última ilusión de la gente. La última ilusión de la gente es la intendencia. Lo que puede pasar con una persona desesperada es impredecible. Estamos aguantando con una actitud que financieramente puede ser la menos adecuada, pero estamos parando el estallido social de un país que no soporta más".
"La disminución del número de funcionarios sería crear un problema que lo tendría que resolver la comuna. Debemos cuidar cada empleo que tenemos", subrayó.
Pero a mediados de julio de 2002, Riet Correa habló del despido de 600 municipales, según informó a El País en ese momento el dirigente de la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (Adeom-Rocha), Bernardino Barreiro, quien expresó que esta posibilidad fue manejada por el jefe comunal en la última reunión que se mantuvo con el sindicato.
Barreiro señaló que en ese encuentro con nueve miembros de Adeom, Riet Correa, manifestó que se vería en la obligación de reducir el personal en forma importante. "Estimó una cifra de seiscientas personas", precisó Barreiro.
Producción: corresponsal
en Rocha, Eduardo González