Las cajas llenas de legajos se agolpan en un cuarto tras otro, desbordantes de papeles. En el interior de cada carpeta se detallan con minuciosidad burocrática las denuncias de los informantes, los registros judiciales, las confesiones y órdenes de ejecución de miles de opositores iraquíes.
Los archivos todavía secretos, que fueron mostrados hoy a la Associated Press, podrían ser la base para que los iraquíes desentrañen su pasado.
Los legajos han sido recopilados en las dos últimas semanas por el Comité de Prisioneros Libres, un grupo de iraquíes arrestados y liberados por actividades opositoras durante el gobierno de Saddam Hussein.
Mantenidos por el Directorio General de Seguridad, el equivalente iraquí al FBI, registran los casos de otros miles de prisioneros que no pudieron salvarse.
"Saddam Hussein mantenía estos legajos porque pensó que gobernaría para siempre", dijo el fundador del comité Ibrahim al-Idrissi. "Es un terrorista, el terrorista número uno del mundo".
Al-Idrissi se negó a revelar cómo se obtuvieron, pero su colega Satar Jabar Mohsen dijo que algunos fueron descubiertos en una habitación dentro del centro comercial al-Mannsour y otros hallados en comercios y viviendas.
La cubierta de los legajos indica nombre, profesión, fecha y lugar de nacimiento y los cargos. En el interior de las carpetas hay documentos relacionados con cada caso.
Uno de ellos tiene el nombre de Abed Gheilan Chelab, nacido en 1949 en Nasiriya y acusado de ser miembro de un grupo musulmán chiíta iraquí llamado Partido al-Dawa, respaldado por Irán.
El primer documento en la carpeta es una orden del Directorio General de Seguridad emitida a todas las agencias de seguridad en Irak para que vigilen a Chelab. Luego aparecen el informe de una investigación y otro sobre su arresto.
A continuación se ve una confesión de Chelab, donde admite que era miembro de al-Dawa. Y luego la orden de ejecución firmada por el Directorio de Seguridad de Nasiriya.
Un documento final de la misma agencia confirma que Abed Gheilan Chelab fue ejecutado a las 9 a.m. del 10 de diciembre de 1984 en un campamento militar de Basora. Precisa que fue muerto de un disparo.
En algunos de los legajos también hay fotografías, incluyendo instantáneas de torturados, antes y después.
Un hombre aparece en una foto con profusa barba. En otra se ve al mismo hombre, con el brazo izquierdo amputado justo debajo del hombro. Mohsen dijo que el hombre había sido electrocutado y mutilado.
Muchos de los legajos incluían informes de miembros del Partido Baath, de Hussein, en que denunciaban a amigos o vecinos.
Algunos miembros del comité dijeron que mantenían los legajos en secreto por ahora por temor a que la gente se vengue de aquellos que los denunciaron.
Pero agregaron que a la larga deberán hacerse públicos para restañar las heridas del pasado. AP