Rematan nombre, logo y archivo del viejo "El Diario" de la Noche

Hoy. Es a la hora 14.30 en Lima 1368; fue un vespertino que hizo historia

ANDRÉS LÓPEZ REILLY

La marca del vespertino El Diario saldrá hoy a subasta con una base de U$S 13.334. Cuando caiga el martillo del rematador Juan Hill, se habrá decidido la suerte de una de las marcas más emblemáticas de la prensa nacional.

El Diario de la noche fue testigo de muchos de los sucesos más relevantes del país y el mundo del siglo XX. Estuvo presente en los casos policiales más sonados y se destacó en la cobertura de los deportes que, junto a las carreras de caballos, fueron sus señas distintivas durante casi ocho décadas de historia.

Si fuese necesario extraer un titular para una breve crónica - como es ésta- sobre una larga historia -como la de El Diario-, bastaría decir que fue el que más ejemplares vendió en Uruguay en un solo día: 247.000, según recordó a El País el periodista Carlos Soto: el día que naufragó el pesquero "Isla de Flores" en el Banco Inglés, el 6 de agosto de 1954.

Soto, reconocido letrista de Carnaval y ex editor de Deportes de El País, trabajó en El Diario entre 1953 y 1959. Volvió a su plantilla en 1978 y estuvo en la Mesa de Redacción hasta su separación -casi quirúrgica - de La Mañana, a comienzo de los `90. Entonces El Diario era dirigido por Romeo Otero Bosque. "Llevaba un logo en la última página donde se publicaba el tiraje, avalado por la Asociación de Diarios", recuerda Soto, quien trabajó en los "años de oro", cuando a nadie le sorprendía que vendiera 100.000 ejemplares diarios.

Eran tiempos en los que el papel estaba subsidiado y los diarios eran el medio preferido por la gente, que incluso compraba dos y hasta tres ejemplares diferentes en un mismo día.

Otro episodio que hizo que la venta "explotara" fue la muerte del "Mincho" Martincorena, uno de los delincuentes más célebres de la historia.

LA AGENDA. Una de las características de El Diario era que tenía una agenda propia, más allá de la cobertura cotidiana. Vendía "a golpe de vista", con titulares de impacto, en épocas en las que no estaba asentada la competencia de la televisión.

Incluso había tiempos en los que la edición no cerraba hasta la hora, aguardando el cierre de los bancos para incluir un eventual asalto a éstas instituciones. Aún así, competía con otros vespertinos como La Tribuna, Acción y El Plata.

El hecho de seguir su propia agenda hacía que en ocasiones toda la redacción saliera a la calle a cubrir un hecho extraordinario, como ocurrió con el episodio del Liberaij.

La historia del Liberaij, el edificio convertido en guarida de una pareja de gángsteres porteños, llevada hace pocos años al cine, fue un verdadero infierno de sangre y pólvora que aún recuerdan vecinos, policías y periodistas. Los pistoleros cayeron en su propia ley: el gatillo.

El ex ministro de Educación y Cultura Antonio Mercader trabajó 17 años en El Diario. Ingresó en 1963 como cronista de básquetbol y terminó como Secretario de Redacción.

"Si bien el foco estaba puesto en los deportes y los policiales, había periodistas especializados en otras áreas, muy destacados en la profesión, como Héctor López Reboledo, Omar Prego y Enrique Jara. La página editorial tenía gente como Carlos Martínez Moreno y Mauricio Müller", recordó Mercader.

CRÓNICAS DE ORO. Mercader señaló que El Diario explotaba temas populares, en muchos casos haciendo campañas "que hicieron historia, como el sonado caso" de la década del `70 en el que aparecieron dos niños ahogados en un aljibe. La Policía acusó a un tal Hernández Jara, pero el periódico tenía elementos suficientes como para defender su inocencia, lo cual hizo a capa y espada. Y el tiempo le dio la razón: Hernández Jara quedó libre cuando la madre de los pequeños se confesó responsable del crimen.

"De un manera muy simplista hay quienes pueden decir que era sensacionalista. Pero era algo más: tocaba los temas sensibles para la gente. Ningún diario sensacionalista puede sobrevivir tantas décadas vendiendo esa cantidad de ejemplares", destacó Mercader.

"La gente que lo hacía tenía buen nivel y el diario revelaba cierta inteligencia al tocar la fibra humana, al ocuparse de temas que realmente le importaban a la gente", agregó el ex ministro de Educación y Cultura.

Soto recuerda "la ironía y el sentido del Humor de Héctor López Reboledo", quien además de ser secretario de Redacción, fue director técnico de la Selección Uruguaya de Básquetbol. También al fotógrafo Mauricio Tockman, quien atravesó El Tigre en bote para cubrir la caída del general Perón.

"Sacó una foto histórica, de un hombre herido de bala que había escrito con su propia sangre, en el mástil de una bandera, `Viva Perón`", recordó Soto. "En Deportes llegó a escribir Mario Benedetti y Manuel Flores Mora. Y la `Biblia Burrera` era una sensación. Ibas al hipódromo y veías que la gente, en lugar de procurarse la información oficial del Jockey Club, andaba con la `Biblia Burrera` bajo el brazo", recordó.

Las cifras

13.334 es la base en dólares del nombre y logo de El Diario, que rematará hoy el martillero Juan Hill en Lima 1368 a la hora 14.30.

247 mil es la cantidad de ejemplares que llegó a vender el vespertino el viernes 6 de agosto de 1954, día del naufragio del Isla de Flores

Cronista que no escribía

La crónica policial de El Diario tuvo un reportero de lujo, Humberto Dolce, quien no escribía ni una línea. Fue el responsable de crónicas memorables sobre la búsqueda del tesoro que las Masilotti aseguraban se encontraba en el Cementerio Central. En realidad, Dolce había hecho pareja con una de las empecinadas hermanas Masilotti, por lo que tenía información de primera mano para el diario. Y si no la tenía, la generaba. Hay quienes dicen que en algún momento tiró algunas monedas a los túneles bajo el cementerio para "alimentar" la búsqueda y sus propias crónicas.

Indemnización para los últimos empleados

La venta del logo de El Diario se enmarca en la postergada ejecución de bienes y derechos del antiguo vespertino, cuyo cierre en el año 1999-2000, dejó a un grupo de trabajadores sin cobrar sus haberes.

La demora del trámite judicial, que lleva casi ocho años en tribunales, hizo que un grupo de 21 trabajadores que reclama la indemnización -propietarios de la marca- se viera perjudicado por los gastos de depósito de los bienes "rescatados" de la empresa, cuyo último titular fue el fallecido empresario Jorge Otero Menéndez.

Hay quienes no podrán cobrar lo que reclamaron durante tantos años, como el periodista José Amela, secretario de redacción de El Diario y ex director de la escuela de UTU de Ciencias de la Comunicación, quien falleció hace pocos años.

Durante la última y breve etapa, el periódico se distribuyó gratis en los ómnibus interdepartamentales como "El Diario de la Noche", nombre con el que históricamente se conoció.

Antes que el diario bajara su cortina, algunos muebles fueron embargados como medida cautelar. Luego se secuestraron los bienes, entre ellos la colección histórica de ejemplares desde 1923 a 1979, que hoy saldrán a la venta. Otros objetos, abandonados en el último edificio de El Diario, en Camacuá 583, fueron rematados después del cierre. La Asociación de la Prensa del Uruguay (APU) también fue depositaria de bienes.

Según explicó a El País uno de los abogados de los trabajadores, José Luis Castelani, tras el remate habrá que descontar los gastos para hacer la liquidación de los trabajadores.

Una vez que el juzgado autorice el pago, éstos podrán cobrar, seguramente a comienzos de 2008.

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