Rosita Izeta fue una de las funcionarias que toda la gente de El País de las décadas del 60, 70 y 80 recuerda con especial cariño. Una mujer de fuerte personalidad, inteligente, trato agradable y siempre pronta para adentrarse y resolver los más difíciles problemas. Cumplió con ejemplar dedicación y especial efectividad la tarea de Secretaria del Administrador primero y después de la Dirección del diario. Se casó y decidió ir a vivir a Punta del Este, dónde sus condiciones naturales le permitieron seguir sus vinculaciones en otros terrenos con El País y también ocuparse con éxito de la tarea inmobiliaria. Como habitante permanente de Maldonado integró comisiones, se movilizó constantemente para ayudar al engrandecimiento del departamento y dar apoyo a múltiples trabajos sociales. Su desaparición deja un gran vacío en esta casa y en su amplio círculo de amigos. Hacemos llegar a los familiares las más profundas condolencias.